martes, 14 de octubre de 2014
Benditos aquellos días ociosos sin trabajo
lunes, 25 de agosto de 2014
Así va la cosa
miércoles, 1 de mayo de 2013
Nada X aquí, nada X allá
viernes, 14 de septiembre de 2012
De buen rollo
domingo, 8 de julio de 2012
Adivina, adivinanza
domingo, 1 de julio de 2012
Impota Tu Vida
martes, 8 de mayo de 2012
Estado, alterado
lunes, 23 de abril de 2012
Pinceladas de la Nava
A falta de vídeo y de fotos, cosas estas que sirven para traspasar el momento en que fueron tomadas y así poder llevártelo a otro tiempo, presento una exposición de lo que supuso aquel día, imagino que un tanto limitada, dado que en una foto cada uno se ve en su justa medida, aquí es probable que no se vea nadie, ya que cada cual lo vivió a su manera e igual se lo llevó en el recuerdo. Pero bueno, uno es como es y hace lo que hace y estas son, a falta de cuadro, unas radiadas pinceladas sonoras en las que además la música seleccionada pretende igualmente evocar. Rafael Cuevas
sábado, 7 de abril de 2012
Menos mal que aún nos queda Portugal
lunes, 30 de enero de 2012
Pepita Jiménez
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Casos y dichos
martes, 27 de septiembre de 2011
Morito malo, morito bueno.
Da igual como se llegue al conflicto, cualquier escusa simple podría valer, incluso tener o no tener razón. También, y me sorprendo por ello, que esta gente sean siempre los que se involucran en las movidas raras, en las que aparecen los mismos, una y otra vez, como perseguidos por su propia fatalidad, atraídos por la negritud, el lado oscuro…
Abandonaron los estudios hace tiempo, y el tiempo en que los mantuvieron, no fue sino boicoteando las clases y provocando más conflictos que las atropellaban. Un placer oculto para los profesores el perderlos de vista, y al colegio su desaparición de la que todos salieron ganando. ¿Todos…?
Todos no, pues ahora con un déficit educativo y con esa edad de su propia búsqueda personal en el atolladero de su realidad social, se dedican a deambular sin preparación en el submundo de la marginalidad, buscando su satisfacción con drogas y demás vicios. Difícil combinación, por un lado el de la sociedad quien dicta quien es el marginado, y por otro la del individuo al que le ha tocado serlo como imagen de si mismo, luego, no es difícil que salten las chispas ante cualquier sucedido, con o sin importancia, en cualquier momento del mismo espacio de convivencia.
Han crecido donde han tenido oportunidades, admitidos, integrados, casi mimados. Puede que su problema esté ya enquistado incluso en sus propias familias, de las cuales ellos mismos son ya un tentáculo de el terrible molusco, del que es imposible desprenderse.
En la película West Side Story se presenta como representación de los conflictos marginales a quienes se ven arrastrados aún a su pesar hacia choques y enfrentamientos varios. Robert de Niro dirigió Una Historia del Bronx, con una temática similar al respecto, a quien crece en ambiente hostil y se involucra en terribles tragedias sin quererlo. Estos ejemplos y otros muchos, que tan bien se prestan a la cinematografía, vienen a descubrirnos a ese mito de la persona noble, envuelta en circunstancias nefastas que le acaban succionando como va un desagüe a la cloaca y, que en la realidad, dado el caso, difícil solución tendría si nos lo queremos llevar a terrenos de satisfacción última. Porque vamos a ver…, construyamos ese guión esbozado.
Nuestra historia se desenvuelve entre personas de distintos arraigos culturales, como recién llegados, con otra lengua, que huyen de un lugar que les asfixia y se atreven con el reto. Algunos buscan simplemente una vida mejor, más digna, otros creen llegar al dorado en el que piensan que pueden establecer la existencia a su medida, sin apenas contar con los demás. El lugar de todos es al otro lado de la raya, desde ahí tienen que defenderse como han aprendido, como les dejan y como desearían. Algunos…, pocos…, son capaces de pasarse al otro lado, y esto sin renunciar a si mismos, a su propia historia. Uno en concreto, sufre de terribles desgracias, como la muerte de su madre y hermana pequeña, lo que puede dificultar aún más su conducta orientada al aprendizaje y la integración, o al contrario, le convierte en visionario de una realidad temprana. De muy joven sabe de selva y sus leyes, pero empieza a comprender como defenderse de ellas, con educación. La que le permite en igualdad de condiciones acceder a unos estudios que el intuye valiosos e importantes y, a los que a base de tanto y tanto sacrificio, se empeña en conseguir. Ahí tenemos entonces a nuestro héroe universitario convertido en hombre sensato, su lucha entre tanta mala hierba que le impedía el paso empieza a aclararse.
En estas, la cámara nos lleva a las pequeñas fiestas de un barrio de Madrid. Una orquesta pachanguera divierte a la gente entregada en el repaso de éxitos manidos en un coctel demencial para todos los públicos.
Ahí están los que caminan entre la delincuencia y su condición de ciudadanos libres para la diversión, esa que les nubla la vista y la perdida de equilibrio con excesos alcohólicos o distintas sustancias, que hoy les puede llevar a cualquier sitio, y mañana amanecer como si tal cosa. Es cuando salta la chispa que provoca el incendio, la bronca, la pelea; no importa el porqué, cuando se mete la pata en el lodazal, este te embadurna sin remedio. Entonces se produce el milagro, el que salva la situación de peores resultados. Es quien agarra y abraza a su paisano para convencerle con gritos y corazones juntos; el que le aparta la botella a quien no dudaría de usarla como arma pesada; es quien arrastra a la paz el conflicto seguro; es nuestro chico que disfruta de una diversión serena a la que vuelve tras su mediación. Nuestro morito bueno.
RfCs
miércoles, 29 de junio de 2011
De verdad lo digo
Él buscaba siempre esa carga de emotividad que pudiera venir de quien fuera, ahí si que no tenía ningún reparo, lo importante era quitarse la máscara, y hablar desde el corazón, es entonces cuando ya no quedan dudas, todo se aclara y se descubren las verdaderas personalidades; la de quien se encarga de engrandecerla y la de quien se comprimió y se ajó, se le arrugó. Entonces, no importaba otra cosa pues, es cuando ya no caben falsedades ni imposturas, todo se desvela. Pero los tiempos eran estos, los que nos arrollan a todos, los que nos ha tocado vivir, en los que se imponen la falsedad, el gesto, la impostura, lo antinatural o, ¿o tal vez a sido siempre así?, ¡no! Él no puede creer que sea así. Al brotarle la añoranza, se lleva la mano al estómago en un gesto físico de tocar lo emocionante de aquella vivencia. Yo observo su entusiasmo, que quisiera compartir como comprendo y comparto su inquietud, la de ahora, la de lo feo y lo vano de las relaciones humanas con las que nos estamos topando y que deseáramos, fuesen de otra índole, más verdaderas.
Rafael Cuevas
sábado, 14 de mayo de 2011
Alegato Ciclista
martes, 3 de mayo de 2011
¡Días de Gloria!
lunes, 14 de marzo de 2011
Aljibe en Galileo
martes, 22 de febrero de 2011
Cosas que pasan
martes, 1 de febrero de 2011
En la misma línea
martes, 30 de noviembre de 2010
Risa o Miedo
Daría risa, si no fuera por que da miedo.
Esta frase que se refería a unas imágenes de una parada militar del régimen que sufre Corea del Norte era lo suficientemente ilustrativa para comprender ese horror. Además hay que calificarlo, quiero decir, este tipo de cosas vistas aquí, en occidente, con las valoraciones de nuestros supuestos avances de libertades, nos lleva a ponerle nombre, horror, sufrimiento, miedo, dictadura...
Ahora vamos a describirlo:
En una plaza de dimensiones excepcionales, puede que construida para tal fin, se presenta un ejército de miles de miembros, con una marcialidad extrema; batallones agrupados en formación de absoluta rectitud sostenían algún cartón o algo de color sobre sus cabezas, de manera que formaban un mosaico de el que algunos lo daban la vuelta para componer unas palabras que alababan a el líder, o gesta heroica. Ese cambio rápido se realizaba de una manera extraordinaria poco menos, se podría decir, que eléctrico, como si fuesen todos movidos por una interruptor que aplicaba corriente a unas bombillas y que todas se encendiesen o apagasen a la vez, o dicho de otra manera, quizás les iba la vida en ese movimiento, o fuesen condenados a algún temible arresto si lo hicieran descompasados. Delante de estas formaciones desfilaban compañías armadas de fusiles de asalto con un paso parecido entre la legión española, por su rapidez y de majorettes de desfile festivo americano bailando el Can Can, levantando la pierna hasta los noventa grados en los dos pasos. La composición de estos soldados debía de regirse por una selección exclusiva de parecido en gesto, altura, anchura, uniformidad, que rallaba la clonación. Los movimientos eran todos de una precisión extrema, que en plano corto, se apreciaba a la tropa efectuar un rebote corporal propio del avanzar al ir marcando los pasos poco menos que ridículo. De vez en cuando se veía algún imagen de un público que aplaudía al tal jefe de gobierno de manera que levantaban las dos manos como si fuesen a ejercer el saludo fascista con una ellas y el puño con la otra y en vez de eso chocaban las palmas entre extasiados y embobados.
Dicho esto hay que imaginarse el horror desde dentro. Pensemos en algún miembro, digamos que normal, (si acaso hay alguno y, si así no fuese dejaría de creer en el hombre) no los abducidos creyentes de la causa, ni esa clase militar de suboficial para arriba que goza de los beneplácitos del régimen, sino alguien normal, aquel que se ha visto poco menos que obligado a representar ese ejercicio del horror en el desfile y en su vida cotidiana, alguien completamente alienado, que ha perdido su voluntad humana, que no es otra que la libertad, la de hacer y elegir. ¿No nos produce todo esto un vértigo de miedo en el estómago?
Resulta que se conoce y se ha visto ya lo suficiente como para saber de que hablamos, me viene a la mente las aniquilaciones Estalinistas, el genocidio Nazi, las huidas de poblaciones escapando de los países generadores de miedos. ¿Escapará alguien de Corea? ¿Cómo lo hará? ¿Será perseguido él o su familia por eso?
La foto del Líder aparece por todos los lados, incluso obligatorio tenerla en casa, hay que hacerle reverencia, todos los niños, todos los días, cuando llegan al colegio. Un pais triste, sin nada, vidas oprimidas y dirigidas desde en nacimiento hasta la muerte…
Una risa temblorosa que nos delataría acojonados si tuviéramos que vivir así, sería la risa que nos daría junto al miedo.
Rafa, de uno de los dos.
Posdata:
A nosotros que desde aquí al menos podemos decir aquello de que tenemos: “libertad para mirar a los escaparates, libertad para eludir al fastidioso mendigo, esa libertad que solo vende parcelas del cielo, a plazos sin recargos” (Cucharada, en 1978)
Aquí la canción y la recomiendo:
lunes, 15 de noviembre de 2010
Tiempos modernos

Cosas que han desaparecido con los tiempos (modernos)
Eran pequeña, juguetonas, alegres, que te cabía en cualquier bolsillo, que incluso podías hacer música.
Eran coqueta, ninguna cajita igual, a otra, de niño jugábamos con sus cartones que estaban estampados con paisajes, plantas, animales, coches… bueno tan diferentes que me pongo y no acabo.
Esto en cuanto al envoltorio, pero el contenido no era menos útil, con ellas te hacías limpiezas de oídos, (los bastoncillos vinieron después), con ellas cuando el bebe estaba estreñido la mamá con una gotita de aceite de oliva a modo de lavativa la introducía en el esfínter (que fisno me salio) y el “niño/a” que luego se enfadan las damas, evacuaban que daba gloria.
¡y cuando las encendías! Que olor tan singular, con esa llama que no se apagaba, ese sonido tan musical, que si por un accidente se te caía al agua, abrías tu cajita la ponías al sol y ¡vuala! La maquina de nuevo en funcionamiento.
Luego vinieron sus primas, ellas tan elegante tan modernas, tan estilizadas y paso lo que tenia que pasar que la madera desplazo a la cera….
Ah!! Y si no creéis que se puede hacer música…que equivocados estáis, jejeje
Juan Antonio






