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martes, 14 de octubre de 2014

Benditos aquellos días ociosos sin trabajo

I
Benditos aquellos días ociosos sin trabajo
sin haber vendido todavía nuestra alma,
al diablo de la labor.
nuestro cielo era un edén en un infierno
que todavía no nos coartaba la voluntad
lo que nos permitió tanto correr
abriendo puertas misteriosas
asomarnos a abismos insondables
que tanto forjaron nuestro ser.
Hoy
que todo nos parece moldeado
que queda tan poco por hacer
que vemos que la ruina se ha instalado
quisiéramos nostálgicos volver

al punto de salida del ayer.

RfCs

lunes, 25 de agosto de 2014

Así va la cosa

Bueno…, da igual, estaba buscando un título apropiado como el que recordaba de una canción refiriéndose a lo que es la vida pero no acierto a recordarlo, así que eso, da igual. Y da igual porque el caso es contarlo…
Una situación sencilla. Nos encontrábamos en el trabajo cuando tras un sorpresivo aviso de nuestro jefe apareció el “mandao” que tampoco sabía muy bien lo que había ido a buscar. Nosotros sabíamos que deberíamos prestarle un material un tanto impreciso y que esperábamos la confirmación por quienes hasta aquí viniese a recogerlo. Este tío nos indicó que como el camión que lo trasportaría estaba ya de camino, con seguridad éste traería la lista de lo necesario y, nos pusimos a esperar su llegada, es aquí cuando nos lo contó.
Hay que joderse que últimamente con todos quienes hablo sufren las penurias de la situación socio-económica-laboral, o será que si acaso alguien no lo sufriera y le fuera, ya no digo bien, sino medianamente bien, se reserva su opinión como quien no desvelando su suerte pudiera aferrarse más a ella. Pues, bien, este buen hombre nos relató en el rato en el que esperábamos la llegada del camión de cómo le iba a él la vida.
Todo empezó cuando como el mismo se definió que era un mandado, alguien a quien el mundo de la farándula, en este caso la televisión en la que trabajaba le tenía como al pringado que todo lo hace, a todo le llaman, en todo le pringan por un miserable contrato de horas, por aquí y por allá, que él acepta con resignación. Vive con su madre que lleva en el paro ocho años, también ya resignada a no encontrar trabajo recibiendo la poca ayuda que le llega, luego sus ingresos poco o mucho, son el pilar de su economía. Nos relataba que cuando van a comer en los las eternas horas de grabaciones les dan de comer aparte, sin mezclarse con los verdaderos protagonistas de las productoras, a veces ensaladas cutres, a veces bocadillos en los que extienden las lonchas finústicas por un pan lacio y tampoco demasiado grande, mientras los titulares se zampan entrecotes que ellos miran hambrientos y deseosos. En un mundo en el que todo es un constante comprarse, venderse, pelotear o solicitar favores para una nueva contratación, donde impera el enchufismo, al amiguismo en el que muchas mujeres sin escrúpulos son capaces de hacer algún tipo de favor del tipo imaginable para conseguir que se les tenga más en cuenta. Ambiente laboral en el que si alguien tuviera dignidad y poder,  lo único que vería son miserias humanas que podría manejar  a su antojo o mirar para otro lado. Es un mundillo donde abundan los gays, y que él, quien se confiesa heterosexual cien por cien, conoce muchos ascensos a las listas de contratación previo paso por, nos lo dijo mediante una conocida gestualización consistente en: manteniendo la boca abierta formando un circulo con los labios a la vez que  se incide intermitentemente con la lengua en el lateral interior de la boca, de manera que se aprecie por el carrillo exterior de la cara tales movimientos linguales.
Así va el  tema.

RfCs

miércoles, 1 de mayo de 2013

Nada X aquí, nada X allá


Me quedo sin palabras, ahora el gobierno nos dice que el paro ya no tiene solución, ellos que iban a crear en un gesto de magia 3 millones de puestos. La virgen del Roció debe de estar de vacaciones o quizás que como siendo funcionaria de la cosa religiosa se niega a trabajar por aquello de los recortes, (no se ha debido enterar que el clero no los sufre) al igual que los funcionarios de la política.

Yo la verdad estoy como ese publico que asiste a una función de magia y no se entera del truco y el truco es lo único que sé de cierto que existir existe.
El mago que fracasa, malamente se puede ganar la vida y a estos el truco hace tiempo que se lo he descubierto.
Envueltos en palabras impronunciables para hacernos creer que la cosa no es como la pintan, ¡el mago se descubre!, el mago que hace tiempo se le murió el conejo y la chistera solo suena a chiste.
Así que yo solo voy a reivindicar que en las farmacias se expenda LSD libre de impuestos para ver si me entero de algo.

viernes, 14 de septiembre de 2012

De buen rollo


La rutina diaria te lleva a observar, casi, sin querer lo que acontece a tu alrededor. Hoy hubiera pasado de largo (como si de una farola se tratara) del vendedor ambulante de frutas que se coloca todo los días en la esquina de mi calle con su furgonetilla y su gracejo para que el paisano pique y compre.
Nunca le compro, no es por nada ni por ser el mas legalista del mundo, sino porque no soy de frutas…¡si ya se! un mal habito, el caso es que no me molesta, me da lo mismo que se busque la vida en mi calle que en otra. Yo, nunca llamare para denunciarle, algo muy habitual, ya que los municipales alguna vez que otra le han pillado, con el consiguiente castigo de multa y requisición de la mercancía.

Hoy, mientras el buen hombre estaba preparando su chiringuito. Ajeno a lo que podría venirle por la espalda…pues, a sus espalda tenia un coche de los pitufos* , -tío que esta la poli , le aviso. ¡donde donde! Y antes de que se pudiera dar la vuelta, una guapa agente con unas gafas de sol y sin bajarse del auto, le llama y le dice, - vete que hemos recibido una llamada y van a venir. Miro el asiento del copiloto ¿pues me extraño? Pensé ¿y el compi que dirá? El compi no dijo nada, iba sola.

Moraleja: o era una buena samaritana o recibía una mordida, me inclino por lo primero, si algo tengo de psicólogo, su cara  me decía que era  de buen rollo.

Cuando volví de darle el paseo a Bruno, (mi perro)  y de paso el mió, el mantero de la fruta seguía con su pequeño negocio viento en popa.

*pitufo, argot, que se utiliza para identificar a la policía municipal madrileña. 

domingo, 8 de julio de 2012

Adivina, adivinanza


No se si debería escribir sobre el asunto: pero como es vox populi, sino para que esta el Sálvame.

Hace unos meses llego una señora a mi curro buscando unas escrituras que desgraciadamente no estaban. Ella preocupada y tras unas gafas de sol, nos contó que necesitaba esas escrituras, pues estaba en la ruina, acompañada de una amiga y el listo de turno, que decía llamarse abogado, y que por esas casualidades de la vida, resulta que mi compañero licenciado en derecho y trabajador como administrativo, le conocía, -va y me dice este es un geta que su padre le ha puesto un negocio de asesoria juridica, pero que no tiene ni puta idea, en definitiva un ¡viva la virgen!

La conocí por la voz, pues iba irreconocible, y  he de decir que me conmovió por su proceder, si es que al final todo somos vulnerables

Una canción para ella…




domingo, 1 de julio de 2012

Impota Tu Vida


Ultimo día de julio, y tenia que pasar la ITV, si quería que el magnánimo gobierno me concediera un puntito más (que buenos)
Me jode esto de la itv. Si yo pudiera vivir por encima de mis posibilidades estos no me veían el pelo. Me obligan a que mi coche este en perfecto estado, pero no me obligan a que mi salud lo este.

Así que cojo mi auto y para allá que me voy, la cola era de echarte para atrás, ¿pero como hay que pasar por el aro?, cuando llego al polígono donde están las instalaciones despistado de mi, cojo y aparco donde veo el ultimo coche…me relajo con la radio mientras me hago un pitillo, y en esto que llega el  listo de turno y con la llavecita me da unos golpes en el cristal,-ehhh, que te has colado que la fila esta mas atrás, (todo esto con palabras de pocos amigos)…-vale tío no me he dado cuenta, me perdona la vida, arranco y me voy a ultimo de la fila.
Como la cosa va para largo que mejor que hacer que observar. La gente esta fuera de los coches con sus fufus de agua y sus bayetas dando los últimos toques a sus mierdas de coches, y en esto que miro el mió por fuera y ¡ay dios a que me lo tiran por guarro! Ya no sabia que hacer si pedir un fufu prestado o que.

Por fin estoy en el recinto, papeles en mano y 51 pavo menos en la cartera, que se llevara una empresa privada llamada TÚV Rheinland, (que para mí que es alemana) entro en la calle correspondiente, y mira por donde veo a mi lado al de las llavecitas, le miro con cierta ironía en mi cara, como dejándole  entender que iba a entrar antes que el, (una pequeña satisfacción en la mañana no viene mal) su careto no se me olvidara rehuyendo la mirada, jejeje.

Ahora toca pasar por esos fosos y controlar lo que le dice al inspector de turno (no vaya a ser que por una mala palabra me haga  volver)… ¡eureka! prueba superada, bueno casi, resulta que un piloto tiene fundida la luz…igual la mierda que tenia el coche no dejaba ver el bosque.

Tuve un día de suerte, lo reconozco, y si además el nota de la llavecita, ya  en la cola de recoger el OK, me estaba echando el aliento en mi cogote, los 51 pavos merecieron la pena.

martes, 8 de mayo de 2012

Estado, alterado


Hoy estoy triste…bueno, si fuera solo hoy.
Triste , cabreao, enfadao, agobiao, mosqueao. Pero como suele ser un estado de ánimo alterado, algunos tiran de la química. Yo,  como soy muy flamenco, tiro de mis mejores médicos.
Así que si te encuentras en alguna de estas situaciones PINCHA EL PLAY.

Se puede pregonar mejor que este tio...El Cabrero  

Garrotin...Manuel Gerena 

Un tanguito...Pepe Taranto

Bulerias...El Laranla

Feliz terapia

lunes, 23 de abril de 2012

Pinceladas de la Nava


 A falta de vídeo y de fotos, cosas estas que sirven para traspasar el momento en que fueron tomadas y así poder llevártelo a otro tiempo, presento una exposición de lo que supuso aquel día, imagino que un tanto limitada, dado que en una foto cada uno se ve en su justa medida, aquí es probable que no se vea nadie, ya que cada cual lo vivió a su manera e igual se lo llevó en el recuerdo. Pero bueno, uno es como es y hace lo que hace y estas son, a falta de cuadro, unas radiadas pinceladas sonoras en las que además la música seleccionada pretende igualmente evocar. Rafael Cuevas

sábado, 7 de abril de 2012

Menos mal que aún nos queda Portugal


Casos y cosas que a uno le cuentan

Me han contado de buena fuente: (juro que esto es verídico).
Un taxista madrileño, de esos que escuchan la COPE, el buen hombre decidió un día hacerse un seguro privado de salud, a los seis meses aproximadamente de ser un asociado de elite, de esos que muchos añoran y que no se lo pueden permitir.
Pues bien, acude a su sociedad de salud, por unas molestias en la espalda (vamos lo que se dice un lumbago) ellos muy atentos le hacen sus pruebas diagnosticas muy diligentes y rápidas…el diagnostico, es una hernia discal lumbar. El medico le dice que es mejor y recomendable que se opere…el sufrido paciente da el Okay, le hacen su preoperatorio y hasta le dan día y hora para la intervención.
Se las tenia muy felices el sufrido taxista, cuando recibe una llamada de la aseguradora para que se personara en las oficinas-mire que no se le puede operar- ¿Por qué?- porque la lesión que Ud sufre, es una lesión que no se ha podido producir desde que Ud esta  asociado con nosotros, vamos que viene de lejos en el tiempo, así que no se la podemos cubrir…nuestro amable ciudadano se quedo a rayas.
Pero el a tenido suerte, pues aún nos queda seguridad social, donde acudió para que le intervinieran, donde quizás tardo un mes más o menos arriba…y hoy  esta operado y recuperado.
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Me han contado de buena fuente: (juro que esto es verídico).
Inmigrante, para mas señas negro, trabajador de una fabrica de cristales, el buen hombre decidió un día cortarse un dedo (ya se sabe que los cristales no saben de color) total que sangraba en abundancia y además el muy cabrito la tenia roja.
El jefe “que buena gente” le dice vete al hospital y que te curen el dedo…¡ah antes de ir al hospital! Quítate la ropa de trabajo, (por lo visto en el mono iba impreso el logotipo de la empresa), y si te preguntan donde te ha sucedido, dices que en casa.
Menos mal que aún existe la seguridad social, le curaron como a un blanco le dieron sus puntos de sutura y a casa. Para cerrar el circulo lo suyo hubiera sido que le dieran unos día de baja…mas que nada para que no se abrieran los puntos. Pero el negro no tenia derecho a baja (si) esta trabajando sin contrato, así que al día siguiente al tajo, pues si no iba…puntos suspensivos

En fin dos casos, que uno creía que era ciencia ficción, como este video que con su fina ironía nos viene a decir… que nunca la ficción esta tan lejana de la realidad.

lunes, 30 de enero de 2012

Pepita Jiménez

Pocas veces tiene uno la sensación de haber visto tan de cerca el amor, de sentir su aliento, de entenderlo, de recordarlo, de revivirlo, de saber como es.
De cómo se ha ido conformando, acrecentando, creciendo; de cuales han sido sus tretas, sus vericuetos, sus rendijas.
Con qué maestra sutileza nos lo han contado, con que contención hermosa se ha ido mostrando.
El gran conocimiento del sentir traído a la palabra expresada con brillantez, con hondura, con genialidad.
De que graciosa y sencilla manera se compone el relato para crear el ambiente que nos conduce al entendimiento de los hechos para hacerlos nuestros, creíbles.
Llegando a un delicioso final que nos sorprende, al estar hartos de otros muchos, repetidos hasta saciarnos, al encontrarnos con este al que nos lleva dirigidos a una resolución fluida y amena, de ingenioso transcurrir.
Juan Valera entendía a la novela como un arte al que hay que idealizar y embellecer en el que se refleja la vida; busca el realismo porque huye de la fantasía y del sentimentalismo excesivo, también elimina los aspectos más penosos y crudos de la realidad y esto, sinceramente, hay veces que se agradece, no todo tienen que ser penurias. Pepita Jiménez es una delicia.
Rafael Cuevas.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Casos y dichos


Me acaba de pasar una cosa muy curiosa, que seguro que tiene una explicación científica.

 Hay un dicho que dice: “que es para mearse y no echar gota” o algo parecido…pues bien, me ha venido a la cabeza el susodicho (dicho) y es el de “estornudar y no echar gota”, ya que estaba yo con mi cosa entre las manos evacuando la vejiga, cuando me ha llegado otra necesidad fisiológica, un sonoro y potente “estornudo”

En mitad de la micción, con cara de alivio de repente me llego el estornudo, el estornudo normalmente te avisa antes de llegar al desenlace final, (a mi por lo menos si) y ¿no se si a ti?, yo lo dejo todo y me preparo para soltar esa especie de bomba sonora, que te deja aliviado.

Pero claro cuando te encuentras en la encrucijada de dos alivios a la vez ¿Cuál elegir? ¿Eh? ¿Qué hacer? no te preocupes el cuerpo esa maquina perfecta es sabia.

Se corta como si a un botón se la pulsara, la micción se  cancela para dar paso al sonoro estornudo para después seguir evacuando el “agüita amarilla” y aquí me asalta otro dicho el de no “podemos hacer dos cosas a la vez” …Toreros muertos 

martes, 27 de septiembre de 2011

Morito malo, morito bueno.

Morito malo, morito bueno.
Da igual como se llegue al conflicto, cualquier escusa simple podría valer, incluso tener o no tener razón. También, y me sorprendo por ello, que esta gente sean siempre los que se involucran en las movidas raras, en las que aparecen los mismos, una y otra vez, como perseguidos por su propia fatalidad, atraídos por la negritud, el lado oscuro…
Abandonaron los estudios hace tiempo, y el tiempo en que los mantuvieron, no fue sino boicoteando las clases y provocando más conflictos que las atropellaban. Un placer oculto para los profesores el perderlos de vista, y al colegio su desaparición de la que todos salieron ganando. ¿Todos…?
Todos no, pues ahora con un déficit educativo y con esa edad de su propia búsqueda personal en el atolladero de su realidad social, se dedican a deambular sin preparación en el submundo de la marginalidad, buscando su satisfacción con drogas y demás vicios. Difícil combinación, por un lado el de la sociedad quien dicta quien es el marginado, y por otro la del individuo al que le ha tocado serlo como imagen de si mismo, luego, no es difícil que salten las chispas ante cualquier sucedido, con o sin importancia, en cualquier momento del mismo espacio de convivencia.
Han crecido donde han tenido oportunidades, admitidos, integrados, casi mimados. Puede que su problema esté ya enquistado incluso en sus propias familias, de las cuales ellos mismos son ya un tentáculo de el terrible molusco, del que es imposible desprenderse.
En la película West Side Story se presenta como representación de los conflictos marginales a quienes se ven arrastrados aún a su pesar hacia choques y enfrentamientos varios. Robert de Niro dirigió Una Historia del Bronx, con una temática similar al respecto, a quien crece en ambiente hostil y se involucra en terribles tragedias sin quererlo. Estos ejemplos y otros muchos, que tan bien se prestan a la cinematografía, vienen a descubrirnos a ese mito de la persona noble, envuelta en circunstancias nefastas que le acaban succionando como va un desagüe a la cloaca y, que en la realidad, dado el caso, difícil solución tendría si nos lo queremos llevar a terrenos de satisfacción última. Porque vamos a ver…, construyamos ese guión esbozado.
Nuestra historia se desenvuelve entre personas de distintos arraigos culturales, como recién llegados, con otra lengua, que huyen de un lugar que les asfixia y se atreven con el reto. Algunos buscan simplemente una vida mejor, más digna, otros creen llegar al dorado en el que piensan que pueden establecer la existencia a su medida, sin apenas contar con los demás. El lugar de todos es al otro lado de la raya, desde ahí tienen que defenderse como han aprendido, como les dejan y como desearían. Algunos…, pocos…, son capaces de pasarse al otro lado, y esto sin renunciar a si mismos, a su propia historia. Uno en concreto, sufre de terribles desgracias, como la muerte de su madre y hermana pequeña, lo que puede dificultar aún más su conducta orientada al aprendizaje y la integración, o al contrario, le convierte en visionario de una realidad temprana. De muy joven sabe de selva y sus leyes, pero empieza a comprender como defenderse de ellas, con educación. La que le permite en igualdad de condiciones acceder a unos estudios que el intuye valiosos e importantes y, a los que a base de tanto y tanto sacrificio, se empeña en conseguir. Ahí tenemos entonces a nuestro héroe universitario convertido en hombre sensato, su lucha entre tanta mala hierba que le impedía el paso empieza a aclararse.
En estas, la cámara nos lleva a las pequeñas fiestas de un barrio de Madrid. Una orquesta pachanguera divierte a la gente entregada en el repaso de éxitos manidos en un coctel demencial para todos los públicos.
Ahí están los que caminan entre la delincuencia y su condición de ciudadanos libres para la diversión, esa que les nubla la vista y la perdida de equilibrio con excesos alcohólicos o distintas sustancias, que hoy les puede llevar a cualquier sitio, y mañana amanecer como si tal cosa. Es cuando salta la chispa que provoca el incendio, la bronca, la pelea; no importa el porqué, cuando se mete la pata en el lodazal, este te embadurna sin remedio. Entonces se produce el milagro, el que salva la situación de peores resultados. Es quien agarra y abraza a su paisano para convencerle con gritos y corazones juntos; el que le aparta la botella a quien no dudaría de usarla como arma pesada; es quien arrastra a la paz el conflicto seguro; es nuestro chico que disfruta de una diversión serena a la que vuelve tras su mediación. Nuestro morito bueno.
RfCs

miércoles, 29 de junio de 2011

De verdad lo digo

Fue entonces cuando descubrimos la realidad, cuando en nuestra conversación él concluyó, que nadie se muestra, o nadie se ofrece o se entrega y que por eso ya no hablaba con nadie pues todo se resumía a una constante demostración de vacuidad y rutinas que no llegaban a nada.
Él buscaba siempre esa carga de emotividad que pudiera venir de quien fuera, ahí si que no tenía ningún reparo, lo importante era quitarse la máscara, y hablar desde el corazón, es entonces cuando ya no quedan dudas, todo se aclara y se descubren las verdaderas personalidades; la de quien se encarga de engrandecerla y la de quien se comprimió y se ajó, se le arrugó. Entonces, no importaba otra cosa pues, es cuando ya no caben falsedades ni imposturas, todo se desvela. Pero los tiempos eran estos, los que nos arrollan a todos, los que nos ha tocado vivir, en los que se imponen la falsedad, el gesto, la impostura, lo antinatural o, ¿o tal vez a sido siempre así?, ¡no! Él no puede creer que sea así. Al brotarle la añoranza, se lleva la mano al estómago en un gesto físico de tocar lo emocionante de aquella vivencia. Yo observo su entusiasmo, que quisiera compartir como comprendo y comparto su inquietud, la de ahora, la de lo feo y lo vano de las relaciones humanas con las que nos estamos topando y que deseáramos, fuesen de otra índole, más verdaderas.
Rafael Cuevas

sábado, 14 de mayo de 2011

Alegato Ciclista

Alegato ciclista

Siempre, desde que el mundo es mundo (para mi) he vivido condenado al grillete que me obligaba a arrastrarlo allá donde fuera. Nuestra generación lo marcaba así como algo innato a la existencia de toda aquella época, sin él no eras nadie. Bien es cierto que entonces, había quien no se dejaba dominar y vivía, no sé cómo, pero ¡Vivía!
Entre otras de sus muchos condicionantes era que esa condena, ese castigo buscado por uno mismo, no te permitía el desarrollo de una cierta actividad física puesto que restaba gran cantidad de potencial. Recuerdo un día, en un concierto de rock, en un amplísimo graderío que tenía ubicado los wateres en lo alto del mismo. Nosotros, grandes festivaleros solíamos situarnos en la platea cerca del escenario, por eso cuando después de algunas birritas había que descargar la “agüita amarilla” necesitabas armarte de valor y energía para llegar al tan lejano desagüe. Aún así la opresión te obligaba, y tras tortuoso recorrido alcanzabas la cima arrastrando la lengua. Allí tuve una revelación, el maldito TABACO me estaba pasando factura. Pasaron muchos años y alguna seria intentona, no exenta de insufribles sacrificios adictivos, para alcanzar, hoy: la desintoxicación, que no es sino la libertad.
Atrás quedaron síndromes de abstinencia cada media hora y un desmesurado gasto económico para volver de nuevo a renacer a la vida del respirar, del sabor, de la potencia, del vigor, de la solvencia. Y poder decir lo que por otro lado todo el mundo sabe: El tabaco es una Puta mierda.
Con esa libertad que te permite, sin el sufrible castigo perpetuo, actuar de acuerdo a una disposición física que se puede entrenar, luego mejorar, y te capacita a ejercitarla, he recuperado la bicicleta en su gran expresión. La que me acorta distancias y cualquier recorrido por la ciudad de Madrid que contiene grandes desniveles (de 710 metros por Sanchinarro, a 570 en la rivera del Río Manzanares), se puede hacer sin demasiados problemas. Luego, no era tanto las cuestas, sino la mínima capacidad física para poder subirlas bajo la afección continua del humo en los pulmones. Hay veces que llego a pensar si esto no ha ocurrido demasiado tarde y tal vez todo lo que me he perdido, pero bueno también uno ha vivido a su manera y no vamos a lamentar lo que podía haber sido y no fue; o lo que es peor, si el daño ya esta hecho para siempre, que así será, pero de momento me voy defendiendo, en las cuestas arriba y en las medias distancias.
Cada día y a cualquier hora arranco a pedales hacia los quehaceres cotidianos, voy al banco, a la compra, para lo que he acoplado un trasportín y una cesta que llevo a cualquier supermercado por lejano que pueda parecer, a pasear al perro. Además me invento recorridos urbanos que me llevan un tanto más allá de lo normal o próximo, una biblioteca nueva inaugurada en el centro, un atardecer en el templo egipcio de Debod; un delicioso paseo con R. en el que ir hablando de nuestras cosas, imposible de otro modo…
Repaso mentalmente las distancias y los recorridos en la cama y me sorprendo cuando descubro alguno que intuyo especial. Huyo de las calles con coches humeantes y peligrosos, disfruto cuando circulo entre parques y caminos. Hay veces que por presentarse vistas, perspectivas o lugares poco acostumbrados desde esta nueva postura, sobre el sillín, creo encontrarme en otras ciudades desconocidas. Me resulta muy curioso haber alcanzado otra dimensión del tiempo que se ha agrandado para el deporte y el ocio, incluyendo obligaciones.
Un mundo maravilloso que está ahí para todos, alcanzable y al que los malos hábitos, lo presupuesto y prejuzgado imposible, las inercias y las modas nefastas, las alienaciones y dejadez invasiva, nos lo ocultaron haciéndonos creer que no era posible y no es así, hoy me he dado cuenta.
Rafael Cuevas.

A continuación un delicioso paseo por Cenicientos en Bici. Un vídeo que hice hace un tiempo y que estaba en el armario esperando salir y mostrarse. Espero que os guste, al menos la canción, seguro!



martes, 3 de mayo de 2011

¡Días de Gloria!

Quien iba a pensar que después de tanto tiempo aquel combate de los años 70 entre Clasius Clay (Mohamed Alí) y Joe Frazier, todavía hoy daría que hablar. Zapeando lo cogí en Marca TV. y no por costumbre pues me paré en seco cuando vi de que se trataba. Parece ser que es una serie de peleas míticas de la historia, las imágenes, el color, el tipo de retrasmisión lo delataban.

Sucesos de toda índole ha habido a lo largo de la historia ¡imagínate tú! Hechos que han quedado registrados en sus anales, en sus libros, en sus cantares, en el adn de la humanidad, pero mira tú por donde en este en concreto había una cámara que los registró en imágenes, siempre se podrán ver por uno mismo sin que nadie te lo cuente.


El combate lo cogí en el décimo asalto de tres minutos cada uno, por lo tanto, lo que se habían sacudido había ya que imaginárselo y, a tenor de cómo estaban los boxeadores, ¡debía de haber sido tanto! Parecían zombies de movimientos lerdos y torpes, apenas podían sujetarse de pie, no obstante, de vez en cuando, ganada la posición uno u otro, y como con una sacudida eléctrica, lanzaban el brazo en busca de su oponente con una aparente fuerza demoledora ante la que cualquier persona normal, con uno solo de esos puñetazos que recibían, de seguro habría que haberlo llevado a un hospital. Cómo era posible aquella épica, aquel bestialismo de nobleza extrema. Por un momento todo aquello me pareció lo mejor y lo peor del género humano: la lucha, la valentía el coraje, la fuerza, la búsqueda de un logro, inútil, como cualquier deporte, pero tan simbólico, ¡un campeonato mundial de los pesos pesados!, el aparente salvajismo, la diversión ante la sangre, el absurdo cruel. En la esquina de Mohamed Alí, al descanso del décimo, se plantearon abandonar después del terrible castigo que estaba sufriendo y de esta guisa se levantó y se plantó en el centro con determinación o inconsciencia, aportando más dramatismo, si cabía, al cuadro. Posteriormente declaró Ali, que se vio morir en ese combate, tras el cual permaneció 24 horas en cama para poder recuperarse.
Lo bueno viene cuando uno tiene la suerte de hablar con quien peleó para el título europeo de pesos superligeros, y nos narra su experiencia de una manera espontánea después de comentar el combate que había visto en la televisión.
Siempre que Manuel Berdonce nos cuenta algo parece como quien escucha la voz de la sabiduría, la que le da su experiencia, la de conocedor en “carnes propias” del deporte, según él, más completo que existe, pues combina tres elementos juntos del que carecen todos los demás: Resistencia y velocidad –imposible combinación- junto con la fuerza. Para Manel, el ring es algo sagrado del que uno, gane o pierda, nunca sale indemne, por lo que se requiere ser alguien especial para practicarlo: tener un valor heroico.
"Aquel combate estuve muy cerca de la muerte a la que iba sin miedo –cuenta Berdonce.  Ya tenía dos hijas y entregaba la vida a esa causa sin sentido.
Manel Berdonce y José Kelvin de las Nieves

La exigencia del peso me había obligado a no comer durante un tiempo, lo que me provoco una debilidad con la que me planté el día del combate. Nosotros tenemos un sexto sentido que nos hace medir el tiempo y por tanto las acciones de la pelea, intuimos la llegada del sonido del gong que señala el final del asalto. Sabía que estaba a punto de oírlo y por tanto que estaba a punto de acabar, por entonces ¡no podía respirar!, padecía como un bloqueo que me lo impedía, necesitaba parar y beber algo de agua para poder abrir el conducto. Y el caso es que se trataba del primer asalto de doce con el que acabo la pelea. Antes de salir meaba sangre por un problema real producido por el régimen previo, me rompieron una costilla y una de las manos, me abrieron una ceja que no paraba de sangrar y conteníamos la hemorragia como buenamente podíamos. Jamás antes había tenido esa flojera temblorosa de piernas; llegué a caerme y como movido por un resorte me incorpore de nuevo sin que llegaran a contar..."
Cuenta y cuenta sin rencor ni presunciones. Nunca ha visto el combate después, el cual perdió por KO técnico.
Enorme Manel,  ¡Días de gloria!

Rf.C.

lunes, 14 de marzo de 2011

Aljibe en Galileo

El día no sabía si daría para mucho cuando amaneció, a pesar de haber sido muy meditado. Me dí cuenta de que era el aniversario del 11M, a mediados del día, Google me lo recordó con su crepón negro, lamento no haberlo recordado por pura solidaridad como lo recordará por pura tristeza Pilar Manjón, por ejemplo. Yo lo recordaré por la soberana tontería de haber perdido ciento veinte euros nada más haberlos sacado del banco y en el escaso trayecto del mismo al supermercado que no debe de estar más lejos de 500 metros. Cuando me dí cuenta del extravío diez minutos mas tarde, era ya…¡demasiado tarde!. “Ja’rl asin se mueran los payos que seloncontraron…” y no me lo devolvieron (el lote incluía el DNI y la tarjeta de crédito) ¡cómo me jodió, cómo lo lamento y qué rabia me dio! la cara de imbécil crispado se debía de ir diluyendo, hora a hora, del resto del día, hasta llegar a la sala Galileo a eso de las 21:15 horas para presenciar el concierto al que habíamos planeado ir.
Se trataba del grupo de música folk, Aljibe. Y para eso de las diez de la noche y tras un par de cervezas, de las de a cuatro euros cada una, y de haber pagado ocho euros de la entrada, salieron al escenario siete músicos dispuestos a ofrecernos lo mejor de su interpretación, en la presentación de lo que es su noveno disco, después de veinticinco años de formación del mismo.
Tras la brevísima presentación de un recitado cogieron cada cual el suyo de los muchos instrumentos y comenzó el concierto.
Desde los primerísimos acordes me dí cuenta que la actuación me iba a gustar. No se trataba de esos recitales a los que has pagado una pasta, que te obliga a prestar un cansado esfuerzo de atención que compense el elevado precio, no. En una sala conocida, sin aglomeraciones, sin humo, sentados en alrededor de una mesa al estilo de café teatro (que en realidad lo es), con visibilidad completa, liberados de obligaciones, todo se concentra en el puro sentir.
El grupo comenzó a verterse sobre los asistentes con una fluidez amena, simpática y preciosista en la que desarrollaban esa música sencilla y popular ¡tradicional! Que de alguna manera todos conocemos. Ellos se encargan de investigar melodías y ritmos de músicas folclóricas de variados lugares, con preferencia castellana, aunque pudieran incluir, tal vez un fado, tal vez algo sefardí, tal vez centroeuropeo, etc., para luego transformarlo, amanchegarlo, con sus arreglos en un sonido, que al conservar la esencia de lo popular y tradicional se pueda disfrutar como música folk, sin que los condimentos usados rompan con su sabor. Músicas navideñas, de siega, de labor, de boda, una nana, de cortejo, de fiesta…
Muchas caras conocidas para los propios músicos conseguían una ambiente de confianza que nos llegaba a todos como si estuviéramos en casa. Son de estos típicos conciertos de los que quienes van a verlos, son los amigos y conocidos que los siguen, y que llevan haciéndolo años; esto no deja de ser algo curioso al tratarse de gente con un gran bagaje, al menos en el tiempo. A nosotros que era la primera vez que los veíamos todo esto que ya conocemos sobradamente nos afectaba en el sentido de aportar calidez.
Caían los minutos y las canciones que no habíamos escuchado nunca, tras una divertida o ilustrada presentación, con esa suerte de estar resultando gustoso. Ya sabemos que las canciones novedosas suelen llevar su tiempo de adaptación en uno mismo para llegar a ser asimiladas, pero aquí todo parecía trascurrir de la mano del desarrollo de melodías, solos, giros y quiebros sonoros que hacían muy fácil la escucha. Hora y media divertida que nos ha descubierto ese mundo un tanto marginal, o al menos sin demasiada cabida en los medios de difusión, pero que debiera de gozar de mayor suerte, por calidad y merecimiento.
Siempre me extrañó el porqué tanta gente mira o busca en músicas profundas, tradicionales o populares de otros países, como el blues, puede que la salsa, los grupos de pop celta, andinos, el tango, ¡qué se yo…! Tantas músicas de componente folclórico, y luego, se huye del flamenco, la jota o la muñeira, por ejemplo, puede que por ser o creerse que representa lo rancio o antiguo y se busca una falsa o esnob actualización, que en realidad no es tal. En fin… pero eso es otra historia y a ella puede que nos dediquemos otro día.
Rafa, uno de los dos.

Actualización el 14 de marzo:
Suena el timbre y sube la cartera (de correos) a casa para entregarme la cartera perdida, sin dinero, eso si, pero con los documentos….Qué se le va a hacer, alegría a medias…al menos me evito de el papeleo.




martes, 22 de febrero de 2011

Cosas que pasan

Sí…, me acuso… ¡ya no compro ningún disco! El último, si descartamos alguno del Top manta o los que se venden por los bares, o incluso en algún periódico, debe de hacer un par de años. Pero lo mejor de todo es que…, que nunca jamás he oído tanta, que digo tanta, ¡tantísima! música. Me he convertido en un melómano en el que no pasa día sin escuchar del orden de dos o tres horas en adelante; en uno u otro lugar, en el coche, en el ordenador, corriendo, en bicicleta, andando, en la compra, en la cama… Ahora mismo, mientras escribo esto, llevo “lo menos” cuatro horas oyendo lo último que me he descargado, que han sido cinco discos de folk. Y digo todo esto pues sería de todo imposible para mi economía el mantener esta afición. Hasta en los mejores tiempos en el que me gastaba dinero en discos, no pasaba de tres o cuatro al mes, cuando lo normal sería tal vez uno, o dos incluyendo alguna oferta. Aún así conseguí acumular una nutrida colección que guardo en el baúl del pueblo por pura nostalgia, ¿qué se puede hacer con tantos discos de vinilo?
Llego luego “el tangue” de los cd’s con el ridículo coste de edición y portaditas enanas a un precio increíble, (hoy me resulta incomprensible aquellos tiempos de bonanza de tiendas enormes llenas de gente comprando música) aunque con la ambición llegaba pecado y también la penitencia: los cedes incluían el master original capaz de crear copias idénticas de calidad de sonido y no te digo “ná”, cuando esto se pudo comprimir con bastante, o al menos aceptable, buena calidad y se pudo distribuir por la red. Como bien dijo hace poco el ilustre Diego Manrique: ¡El salvaje oeste para los derechos de autor! ¡El dorado para los melómanos! Aunque añadía algo más, “la reducción del mundo que ha provocado Internet por tenerlo todo al alcance, no resulta necesariamente más enriquecedor…”
“L’otro dia” (que dirían Les Luthiers) andaba rebuscando para encontrar un Cd de Supertramp (este original) en el archivador al que voy incorporando una segunda fila de ellos, de manera que me tapa por completo el bloque de atrás con un montón de discos ocultos, que era donde yo suponía se podría encontrar el que buscaba. Debía entonces retirar unos para rebuscar entre los otros, y lo mismo, en todos los estantes que completan el mueble, ¿y si está en el otro? ¿Y si está en el pueblo? ¿Y si lo tengo prestado?... Ardua tarea que no me resultaba de agrado a pesar del deseo ansioso de oír la canción. ¿Qué se me ocurrió…? Pues descargarlo de Internet…, algo que no me llevo un instante. Conclusión: ¡es más cómodo descargar un disco que buscarlo!

Pero aún hay más. Recientemente quise comprarme un disco, de esos que no tienen en el Corte Inglés o la Fnac, y además, me encontraba con demasiada pereza para intentarlo por Internet (ya sabemos, que si registrarse, completar formularios, acceder a cuentas varias y esperar tres o cuatro días para recibirlo, si te pilla en casa, porque si no…, tener que ir a correos… etc…) tenía demasiada prisa –pues, todo aquel que ansía oír un disco, no puede esperar tranquilamente sentado a que se lo traigan, ¡lo quiere ya!-, en fin, que opté por acudir yo mismo a por él, donde fuera, que no era muy lejos. Se trataba de una librería “Librería Fuenlabrada” que es donde se supone distribuyen los discos de estos tíos -La Ronda de Boltaña- Allí me presenté, y descubrí sorpendido que esa tienda debería estar cerrada hace un par de años por lo menos. Estamos hablando de una gente que no lo puedes encontrar en cualquier parte, este era el único sitío en Madrid. Decepcionado volví al ordenador con renovados brios y rebuscando, rebuscando, encontré el deseado link, pulsé download y…, vengo disfrutando de su sonido, ¡eso sí! El disco, estando bien en general, no tiene la calidad de otros, lo que viene a decir, que si acaso lo hubiera comprado, estaría un tanto decepcionado. En fin… cosas que pasan.
Rafa C.

martes, 1 de febrero de 2011

En la misma línea


Lo que está claro es una cosa.
Pensemos en todos aquellos que se lo están montando “dabuti” disfrutan o gozan de su montaje a tutiplén, pueden, o no, haber invertido parte o gran parte de su esfuerzo en conseguirlo, se han enfrentado con sistemas, han desafiado a gentes o estatus para colocarse en esas posiciones de logro personal, ventajoso o beneficiado.
¿Qué de quién hablo? De todos y de nadie, de aquellos que se dopan, de los que invierten en bolsa y en la banca, de los que plantan la sombrilla y la toalla en la playa, del sindicalista vendido, del político vendido, de los que circulan con las luces largas de frente al otro…, el espectro es grandioso. Siendo claro, de quienes sin importarle nadie más que ellos o sus ventajas, creen, porque así lo establecen ellos mismos, estar por encima de los demás.
Pero el choque viene cuando “los demás” reivindican su parte, a si mismos igualmente, y esto sin necesidad de subirse a la chepa de nadie, tan solo, reclamando justicia homogénea. Es entonces, cuando los ventajistas llaman a los otros “tocapelotas” simplemente por creerse que pueden perder parte de su privilegio.
Esto es así pues, siempre ha habido “aprovechaos”, de la indolencia, del pasotismo, de los que huyen del conflicto, de la pereza, de la desgana, “aprovechaos” que superan o quedan por encima de los otros que de inocente manera se dejan casi manejar y cuando la cosa toma visos de ofensa evidente, parece ser ya tarde, dado que aquellos no están dispuestos a perder posiciones, a renunciar de su provecho, por mucho que hayan sido unos abusicas y lo sepan, entonces aparece la pelea  al pretender defender su indefendible postura.
Se puede tener morro, eso es, el Jeta, el Caradura, el Fresco, el Sinvergüenza, el que merece nuestra reprobación, porque esta gente debe de saber que la cosa no quedará así por mucho que ellos lo quieran seguir manteniéndolo, el mundo es de todos y todos somos merecedores de igualdad en el reparto de posibilidades sin que nadie se adueñe de ellas. Esta reclamación no es para ellos, que sería hacerlos un elogio al tomarlos tanto en cuenta, sino para aquellos afectados por su práctica abusiva. ¡Quejémonos! ¡Denunciémoslos! ¡Incomodémoslos! ¡Reclamemos nuestro derecho! ¡No se lo permitamos!  ¡Es nuestro derecho! ¡Es nuestro deber!
He dicho. 

Rafa, uno de los dos.

martes, 30 de noviembre de 2010

Risa o Miedo


Daría risa, si no fuera por que da miedo.

Esta frase que se refería a unas imágenes de una parada militar del régimen que sufre Corea del Norte era lo suficientemente ilustrativa para comprender ese horror. Además hay que calificarlo, quiero decir, este tipo de cosas vistas aquí, en occidente, con las valoraciones de nuestros supuestos avances de libertades, nos lleva a ponerle nombre, horror, sufrimiento, miedo, dictadura...

Ahora vamos a describirlo:

En una plaza de dimensiones excepcionales, puede que construida para tal fin, se presenta un ejército de miles de miembros, con una marcialidad extrema; batallones agrupados en formación de absoluta rectitud sostenían algún cartón o algo de color sobre sus cabezas, de manera que formaban un mosaico de el que algunos lo daban la vuelta para componer unas palabras que alababan a el líder, o gesta heroica. Ese cambio rápido se realizaba de una manera extraordinaria poco menos, se podría decir, que eléctrico, como si fuesen todos movidos por una interruptor que aplicaba corriente a unas bombillas y que todas se encendiesen o apagasen a la vez, o dicho de otra manera, quizás les iba la vida en ese movimiento, o fuesen condenados a algún temible arresto si lo hicieran descompasados. Delante de estas formaciones desfilaban compañías armadas de fusiles de asalto con un paso parecido entre la legión española, por su rapidez y de majorettes de desfile festivo americano bailando el Can Can, levantando la pierna hasta los noventa grados en los dos pasos. La composición de estos soldados debía de regirse por una selección exclusiva de parecido en gesto, altura, anchura, uniformidad, que rallaba la clonación. Los movimientos eran todos de una precisión extrema, que en plano corto, se apreciaba a la tropa efectuar un rebote corporal propio del avanzar al ir marcando los pasos poco menos que ridículo. De vez en cuando se veía algún imagen de un público que aplaudía al tal jefe de gobierno de manera que levantaban las dos manos como si fuesen a ejercer el saludo fascista con una ellas y el puño con la otra y en vez de eso chocaban las palmas entre extasiados y embobados.

Dicho esto hay que imaginarse el horror desde dentro. Pensemos en algún miembro, digamos que normal, (si acaso hay alguno y, si así no fuese dejaría de creer en el hombre) no los abducidos creyentes de la causa, ni esa clase militar de suboficial para arriba que goza de los beneplácitos del régimen, sino alguien normal, aquel que se ha visto poco menos que obligado a representar ese ejercicio del horror en el desfile y en su vida cotidiana, alguien completamente alienado, que ha perdido su voluntad humana, que no es otra que la libertad, la de hacer y elegir. ¿No nos produce todo esto un vértigo de miedo en el estómago?


Resulta que se conoce y se ha visto ya lo suficiente como para saber de que hablamos, me viene a la mente las aniquilaciones Estalinistas, el genocidio Nazi, las huidas de poblaciones escapando de los países generadores de miedos. ¿Escapará alguien de Corea? ¿Cómo lo hará? ¿Será perseguido él o su familia por eso?

La foto del Líder aparece por todos los lados, incluso obligatorio tenerla en casa, hay que hacerle reverencia, todos los niños, todos los días, cuando llegan al colegio. Un pais triste, sin nada, vidas oprimidas y dirigidas desde en nacimiento hasta la muerte…

Una risa temblorosa que nos delataría acojonados si tuviéramos que vivir así, sería la risa que nos daría junto al miedo.

Rafa, de uno de los dos.

Posdata:

A nosotros que desde aquí al menos podemos decir aquello de que tenemos: “libertad para mirar a los escaparates, libertad para eludir al fastidioso mendigo, esa libertad que solo vende parcelas del cielo, a plazos sin recargos” (Cucharada, en 1978)

Aquí la canción y la recomiendo:

http://www.youtube.com/watch?v=-DcGm5Q_8Pc

lunes, 15 de noviembre de 2010

Tiempos modernos


Cosas que han desaparecido con los tiempos (modernos)

Eran pequeña, juguetonas, alegres, que te cabía en cualquier bolsillo, que incluso podías hacer música.
Eran coqueta, ninguna cajita igual, a otra, de niño jugábamos con sus cartones que estaban estampados con paisajes, plantas, animales, coches… bueno tan diferentes que me pongo y no acabo.
Esto en cuanto al envoltorio, pero el contenido no era menos útil, con ellas te hacías limpiezas de oídos, (los bastoncillos vinieron después), con ellas cuando el bebe estaba estreñido la mamá con una gotita de aceite de oliva a modo de lavativa la introducía en el esfínter (que fisno me salio) y el “niño/a” que luego se enfadan las damas, evacuaban que daba gloria.
¡y cuando las encendías! Que olor tan singular, con esa llama que no se apagaba, ese sonido tan musical, que si por un accidente se te caía al agua, abrías tu cajita la ponías al sol y ¡vuala! La maquina de nuevo en funcionamiento.
Luego vinieron sus primas, ellas tan elegante tan modernas, tan estilizadas y paso lo que tenia que pasar que la madera desplazo a la cera….


Ah!! Y si no creéis que se puede hacer música…que equivocados estáis, jejeje
Juan Antonio

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