Me gustan las voces rotas en el
flamenco, voces que en este difícil arte hacen que el sentimiento surja con mas
pasión, si cabe.
Y esto dejando al gran Camarón a
un lado, es lo que La Caita
hace, con unos principios muy parecidos al maestro, buscándose la vida desde
muy niña en espacios públicos poco recomendables para cualquier niño.
Autodidacta con genes. La Caita
bien se le podría etiquetar como el Camarón del sexo contrario.
Pacense sin pretensiones, se podría
decir que ha llegado al olimpo del genero (bueno esto lo digo yo) en silencio paso
a paso y sin molestar.
Bonus track, con Pata negra
