lunes, 15 de noviembre de 2010

Tiempos modernos


Cosas que han desaparecido con los tiempos (modernos)

Eran pequeña, juguetonas, alegres, que te cabía en cualquier bolsillo, que incluso podías hacer música.
Eran coqueta, ninguna cajita igual, a otra, de niño jugábamos con sus cartones que estaban estampados con paisajes, plantas, animales, coches… bueno tan diferentes que me pongo y no acabo.
Esto en cuanto al envoltorio, pero el contenido no era menos útil, con ellas te hacías limpiezas de oídos, (los bastoncillos vinieron después), con ellas cuando el bebe estaba estreñido la mamá con una gotita de aceite de oliva a modo de lavativa la introducía en el esfínter (que fisno me salio) y el “niño/a” que luego se enfadan las damas, evacuaban que daba gloria.
¡y cuando las encendías! Que olor tan singular, con esa llama que no se apagaba, ese sonido tan musical, que si por un accidente se te caía al agua, abrías tu cajita la ponías al sol y ¡vuala! La maquina de nuevo en funcionamiento.
Luego vinieron sus primas, ellas tan elegante tan modernas, tan estilizadas y paso lo que tenia que pasar que la madera desplazo a la cera….


Ah!! Y si no creéis que se puede hacer música…que equivocados estáis, jejeje
Juan Antonio

4 comentarios:

Rafa. Uno de los dos dijo...

Y hay quien decía que la llama de una cerilla contenía un universo a partir de otro big bang (que era el raspado para encenderla), con otra dimensión de espacio-tiempo distinta a nuestra realidad...
Saluditos
Rafa de uno de los dos

El rey lagarto dijo...

Coño, no sabia que podía tener todos esos usos una cerilla.
Cuantas cosas van desapareciendo, es significa que nos hacemos viejos, joder.

RBC dijo...

muito bonito! rescatemos muchos de lo sencillo pero de lo bueno también.

saludoss

Uno de los Dos dijo...

Que bien traído lo del big ban, pensándolo bien tienes toda la razón

Rey.. y me he dejado en el tintero que la cajita de Pandora, además de ser un arma de baja intensidad, también sirve como palillo de dientes y amarracos para jugar al mus, jejeje

Un besote Limeña