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miércoles, 29 de octubre de 2014

Carmen París en la Sala Galileo Oct. 2014

Capitalismo de salón y JOTA.
Vale, partamos de la premisa de que siempre ha habido y habrá listos y tontos. Esos primeros son los que se  han encargado previamente de reservar mesa para el concierto y los segundos somos los que llegamos  y nos encontramos que tenemos que soportarlo, dure lo que dure, de pie,  de plantón; los primeros los que convocan al personal a cierta hora para retrasar deliberadamente el acto casi cuarenta minutos, supongo que para poder consumir durante ese tiempo y así aumentar los ingresos y, los segundos los que haciendo malabarismos podemos llegar a la hora prevista teniendo que aguantar ese tiempo añadido de espera ¡y consumo! Unos  los que se tienen por graciosos, otros los que les reímos las gracias, que maldita la gracia que tenía; Los que alrededor de su mesa disponían de sillas de más y que utilizaban las sobrantes para colocar sus pertenencias al alcance, a la vista y sin vergüenza, si algún tonto se la solicitaba, o la cedían de mala gana, o se excusaban de una ocupación que no acababa de llegar; los que cortaban la señal de teléfono mediante un inhibidor de señal (¡algo inaudito!) a todos los asistentes porque unilateralmente deciden que eso está bien, jactándose de ello, y los que lo consentimos con sorprendida tolerancia; los que te cobran cinco euracos por una cerveza y los paganinis sumisos; los que se colocan estratégicamente para realizar las grabaciones de video desde distintos ángulos y los lelos que debemos evitar interponernos con mirada precisa de delineante; los fotógrafos  variados que tomaban fotos a todos los presentes desde distintos ángulos y los que posaban fingiendo el gesto, en honor a la verdad he de reconocer que gracias a cosas como estas y otras, toda la sala se iba homogeneizando a la tontería.
Pero había aún allí algunos que gozaban de amplios espacios como sofás que despanzurrados en los mismos sin levantar el culo, no vaya a ser que alguien se lo quite, parecía que acotaban su privilegio de manera casi altiva, abriéndose de piernas y colocando los brazos extendidos  sobre sus respaldos, ocupando así cualquier resquicio que fuera a rellenarse con algún “pringao”
Dicho esto, que igualmente forma parte de la experiencia que supone presenciar un concierto musical, empezó el gozo.
Es Carmen París mujer de singular talento que como bien destacó Fernando Iñiguez, allí presente, a la postre conductor del programa Tarataña de radio tres, “lo es en un país de mierda, que no reconoce ni valora a sus artistas” (literal) Algo que repitió la propia Carmen incluyéndose entre los susodichos sin modestia ninguna, para qué, lo sabe porque se siente artista y en efecto, lo es. Lo cierto es que Fernando I. se declaró amiga de la artista lo que por otro lado no deja de sorprenderme lo amigos que se hacen los que están en otras dimensiones de la sociedad, no así los simples mortales que vamos a los espectáculos y nos volvemos a casa tal cual salimos, más o menos regocijados, es lo único.
Me encanto Carmen, y lo hizo por su desparpajo, simpatía, naturalidad y sencillez, a la vez que verdadero portento en el canto y composición de las canciones y lo que es mucho más difícil, la innovación vanguardista creadora de un peculiar estilo que no es porque sea el suyo, sino por ser de su invención, de quién sino sería el atrevimiento de fusionar la jota y el jazz quedando esto, algo así como bien resuelto. Lo que cabe deducir es, cuál es el estilo que mejor se adapta a la fusión, el Jazz o la Jota, el ajo o el perejil o, incluso la genialidad de conformarlo bien integrado cual preparado para rebozar, rebozarnos.
Presentaba las canciones Carmen con gracia y salero, desenvoltura y campechanía, puedo llegar a decir que incluso excesiva puesto que cuando tocaba trasladarla al inglés pudiera parecer que lo hacía entre risas, o al menos marcando la diferencia de su concepción en uno y otro idioma como buscando una justificación, que siendo honestos con el arte: ¿Debiera de hacerlo?
Un excepcional acompañamiento musical de una calidad inaudita, compuesto por un Cubano al  piano y dirección musical, un baterista Uruguayo y un contrabajo Baturro, formaban una deliciosa base musical jazzística con algunos picos o improvisaciones solistas, en la que Carmen se sentía comodísima desarrollando los temas con espectacular maestría. Revisando en clave de jazz, algunas de sus anteriores trabajos en lo que según nos dijo, se habían quedado a las puertas de este estilo, lo que también nos dice lo cerca que andaba de él. De cualquier manera tocó varios palos: jota, jazz, afro cubano, hasta casi chotis, adaptándolos a su particular estilo tan maravilloso. Una artista total. Incluso se permitió el lujo de completar la actuación con el único vis del concierto, haciéndolo en solitario, tocando el piano mientras cantaba, una especie de potpurrí de joticas, o coplas modestas que ella se encargaba de hacerlas grandes.
En honor a la verdad debo de decir que apreciaba un cierto malabarismo, aunque eso sí, no se le caían las bolas y eso que lo hacía con ocho, cuando buscaba cantando, y encontraba, introducir una esencia jotera, pues realmente era capaz de condensarla, en tan complicado estilo musical que por otro lado tanto absorbe, como es el Jazz. Ese tal malabar artístico se encontraba, o al menos eso apreciaba yo, más cómodo cuando la canción giraba al español, daba la sensación que era como que había atravesado un túnel y en un punto salía a la luz, y no porque uno entendiera el idioma sino por parecer la canción realmente liberada de una atadura que la forzaba a fingir. Por otro lado es cierto que  esto también aportaba a la canción de una belleza especial.
Para terminar sucedió algo igualmente inusual, el barbudo colaborador de El intermedio, pretendidamente gracioso, llamado Antonio Castelo, que como digo, de gracioso nada, volvió de nuevo al escenario, temiéndome yo el insufrible castigo de su presencia y lo hizo para realizar una entrevista en directo, con preguntas de la propia audiencia que el susodicho se encargaba de embadurnar, unas azafatas muy juvenilmente azafatadas, prestaban el micrófono al quien se lo solicitara. Era como en esos partidos de Roland Garros en el que una vez acabado entrevistan desde la pista de tenis a los jugadores. Todo parecía moverse, imagino que por desgracia, que no por gracia del conductor, entre los términos de jocosidad absurda, como el hecho de solicitar a los preguntadores por su signo de zodicaco y respeto del respetable, pero esta situación nos presentó a Carmen París desde otro ángulo, del cual, generalmente huyen los artistas, saliendo pitando de los escenarios y que ella aguantó con simpatía y profesionalidad, a pesar de vérsela algo afectada por la voz tras un imponente concierto.
Cuanta Carmen que una profesora de canto en su infancia la auguró que si se dedicaba a cantar la Jota, acabaría con las cuerdas vocales destrozadas puesto que la exigencia de tal cantar es de grado sumo. Ella se dedicó durante unos siguientes años al baile que no al cante, lo que la preservó de tales efectos. Una vez retomado su camino de cantora dejando tras de sí un sin par rastro de colaboraciones, compromisos y cuatro maravillosos discos publicados, Carmen modula su voz de manera poderosa y magistral, guardándose para sí el punto alto de la vibración vocal con un elegante requiebro, adorno que la libera de destrozar su garganta, aunque más de uno echara de menos en alguna ocasión más la entrega suicida del artista.
Salimos del local, la sala Galileo Galilei, presurosos después de haber pagado tan solo once euros, cuando en realidad costaba diez, ya un listo se encargó de cobrarnos por los gastos de gestión un euro de más, algo que por otro lado no van a ninguna parte, y digo presurosos puesto que habíamos dejado nuestro coche en un garaje de otro listo que nos cobró diez euros, (lo mismo que por una entrada), por el rato que permaneció en su nave resguardado y que clausuraba sus puertas a las doce en punto, lo que nos obligaba a estar pendiente de no sobrepasar esa hora. Visto así no parece justo que el precio de la entrada de un concierto y lo que ello conlleva sea equivalente al guardar nuestro vehículo y lo que ello conlleva. 


Pequeños momentos mal tomados con el movil (detras del pianista, arriba un poco a la derecha se encuentra Fernando Iñiguez)

Ya que salimos algo precipitados dejando en el escenario al barbudo sin gracia y la graciosa sin barba, lo hicimos con ganas de algo más, que fuera tomarnos algo comentando la jugada y así lo hicimos. Este Veroño madrileño invitaba a una terraza de aire libre pero las circunstancias nos llevaron al garito de referencia: El Cocodrilo, propiedad y gestionado por el único superviviente del grupo Burning, (Johnny Cifuentes, teclados) ubicado en nuestro modesto barrio. Introduciéndonos comprobamos que se estaba desarrollando una actuación musical, que aunque parezca mentira en ese momento no nos apetecía, luego…, salimos igual que entramos, aunque algo incómodos, no me gusta despreciar, así sin más, tales  espectáculos, por lo que fuimos al otro bar de copas que se encuentra justo al lado. Al rato, fue ella quien reparó: todos los presentes en el local eran feos. Comenzó nuestro gracioso repaso y comprobamos que el pub estaba efectivamente lleno de tipos y tipas de sorprendente fealdad, algunos incluso en quienes la naturaleza, o los años de amargura, se había cebado en ellos, pues entre quienes estaba medio borracho, o borracho entero, hablaba a voces, o contemplaban la televisión con inusitada bobería en silencio, no había alguien con apariencia de algo de felicidad, ni siquiera cercano a la hermosa edad de oro de la vida, y sí maduritos abandonados con dilatados triponcios. No es que suela dar importancia a estas cuestiones, antes bien, se la quito, en parte porque todos sucumbiremos en tales desagües directos al vertedero, más pronto que tarde. Tan solo fue un rato de gracia promovida por una circunstancia extraña que nos produjo una hilaridad, la misma con la que abandonamos el sitio para irnos a soñar acurrucados por los ecos de la bella, eso sí, actuación que habíamos presenciado tan solo un par horas antes.

RfCS

lunes, 25 de agosto de 2014

Así va la cosa

Bueno…, da igual, estaba buscando un título apropiado como el que recordaba de una canción refiriéndose a lo que es la vida pero no acierto a recordarlo, así que eso, da igual. Y da igual porque el caso es contarlo…
Una situación sencilla. Nos encontrábamos en el trabajo cuando tras un sorpresivo aviso de nuestro jefe apareció el “mandao” que tampoco sabía muy bien lo que había ido a buscar. Nosotros sabíamos que deberíamos prestarle un material un tanto impreciso y que esperábamos la confirmación por quienes hasta aquí viniese a recogerlo. Este tío nos indicó que como el camión que lo trasportaría estaba ya de camino, con seguridad éste traería la lista de lo necesario y, nos pusimos a esperar su llegada, es aquí cuando nos lo contó.
Hay que joderse que últimamente con todos quienes hablo sufren las penurias de la situación socio-económica-laboral, o será que si acaso alguien no lo sufriera y le fuera, ya no digo bien, sino medianamente bien, se reserva su opinión como quien no desvelando su suerte pudiera aferrarse más a ella. Pues, bien, este buen hombre nos relató en el rato en el que esperábamos la llegada del camión de cómo le iba a él la vida.
Todo empezó cuando como el mismo se definió que era un mandado, alguien a quien el mundo de la farándula, en este caso la televisión en la que trabajaba le tenía como al pringado que todo lo hace, a todo le llaman, en todo le pringan por un miserable contrato de horas, por aquí y por allá, que él acepta con resignación. Vive con su madre que lleva en el paro ocho años, también ya resignada a no encontrar trabajo recibiendo la poca ayuda que le llega, luego sus ingresos poco o mucho, son el pilar de su economía. Nos relataba que cuando van a comer en los las eternas horas de grabaciones les dan de comer aparte, sin mezclarse con los verdaderos protagonistas de las productoras, a veces ensaladas cutres, a veces bocadillos en los que extienden las lonchas finústicas por un pan lacio y tampoco demasiado grande, mientras los titulares se zampan entrecotes que ellos miran hambrientos y deseosos. En un mundo en el que todo es un constante comprarse, venderse, pelotear o solicitar favores para una nueva contratación, donde impera el enchufismo, al amiguismo en el que muchas mujeres sin escrúpulos son capaces de hacer algún tipo de favor del tipo imaginable para conseguir que se les tenga más en cuenta. Ambiente laboral en el que si alguien tuviera dignidad y poder,  lo único que vería son miserias humanas que podría manejar  a su antojo o mirar para otro lado. Es un mundillo donde abundan los gays, y que él, quien se confiesa heterosexual cien por cien, conoce muchos ascensos a las listas de contratación previo paso por, nos lo dijo mediante una conocida gestualización consistente en: manteniendo la boca abierta formando un circulo con los labios a la vez que  se incide intermitentemente con la lengua en el lateral interior de la boca, de manera que se aprecie por el carrillo exterior de la cara tales movimientos linguales.
Así va el  tema.

RfCs

domingo, 23 de septiembre de 2012

El rescate


Os acordáis los mas viejos del lugar?? Del juego del Rescate.
Que paliza nos dábamos a correr con este saludable juego

No se porque me ha venido a la memoria el inocente juego del Rescate.

Así se jugaba, así eran las reglas.

 Necesitáis bastante espacio para jugar porque hay que correr. El que se la liga tiene que perseguir a los demás hasta cogerlos de la camiseta. Una vez atrapado el jugador pasa a ser victima del que se la liga que se lo llevara a “casa”. La “casa” suele ser un banco o un poyo o una farola que se tendrá que quedar ahí sentado con la mano extendida hasta que venga alguien a salvarle (tocándole la mano) o hasta que el que se la liga traiga a todos los demás a la casa. Si el que se la liga trae a otro compañero, el otro compañero tendrá que agarrarle la mano al primero y así ir haciendo una cadena humana. Si uno de los compañeros toca en la mano del último de la cadena, los libera a todos. Y el que se la liga tiene que empezar a atrapar a todos otra vez. El juego termina cuando haya llevado a todos a “casa”…..

Y en esas estamos sentados en casa hasta que vengan a tocarnos la manita, para ser rescatados…¡ay! bendita inocencia

domingo, 13 de noviembre de 2011

Las canciones más influyentes (para mi)

Decía Nick Hornby en su libro 31 canciones, al referirse a las canciones que le gustan: "Es un proceso parecido al de enamorarse. No eliges necesariamente a la persona mejor, ni a la más sensata, ni a la más guapa: persigues otra cosa". "Cuando alguien me pregunta qué música me gusta me resulta muy difícil contestar, porque normalmente quieren nombres de artistas y yo sólo sé darles títulos de canciones. Y casi todo lo que tengo que decir de esas canciones es que me gustan, y quiero cantárselas, y obligar a otras personas a escucharlas y cabrearme cuando a esas personas no les gustan tanto como a mí". Al ponerse a escribir se dio cuenta de que las canciones que le gustaban no se le aparecían "cargadas de sentimientos o sensaciones asociadas". "Si te gusta una canción", asegura, "te gusta lo suficiente como para que te acompañe a lo largo de diversas etapas de tu vida, así que el uso va borrando todos los recuerdos demasiado específicos" De manera que 'Thunder Road' (Bruce Springsteen, 'Born to run'. 1975) sólo le recuerda a 'Thunder Road', una canción que confiesa haber escuchado más que ninguna otra, unas 1.500 veces (algo más de una ocasión por semana) en 25 años. Pero Hornby vuelve a alejarse del tópico. "[La primera vez] no iba conduciendo (...) por ninguna autopista de peaje ni carretera ni autovía y el viento no me alborotaba el cabello porque no tengo ni descapotable ni cabello", subraya con el humor que le ha hecho famoso. Nada del romanticismo maldito que exuda la letra ("recargada", dice el autor) y la figura del rudo Springsteen.Lo que ha ocurrido, dice Hornby, es que 'Thunder Road', como las otras 30 canciones del libro, ha pasado a ser de su propiedad

Leí el libro “31 Canciones” de Nick Hornby hace tiempo, me gustó, aunque sus gustos no coinciden del todo con los míos. ¿31 CANCIONES? ¡Qué más da!, ni que sean 100, ni 50, ni 12, el caso era acordarse de unas cuantas que él le gustaban
¿Y a mí? Pues eso, haciendo un repaso me doy cuenta que algunas si me aparecen cargadas de sentimientos o sensaciones asociadas al momento de descubrirlas, me gustaron, ya no sé si me gustan tanto hoy, pero lo que sí sé, es que han formado parte de mi vida personal que han ido conformándome y moldeado unos gustos en función de las satisfacciones que iba recibiendo con ellas.
Hay veces que es difícil escoger una canción concreta de alguien en concreto, también discrepo en esto de Hornby, solo se que con tal grupo o cual artista lo gocé, o lo gozo, sin saber escoger la canción, que si me sumergiera en su obra, de seguro elegiría, por eso mismo voy a hacer un ejercicio de definición, decantándome, buscando en mi sentir, si se instaló en el corazón, si desde entonces voy con ella…
No hay porqué darle a esta lista una categoría absoluta de nada, todo es variable, algunas me gustaron, quizás hoy no tanto o me he alejado de lo que representaban en otro momento, pero de seguro me afectaron. En otro momento tal vez toque hacer otra lista alejado de su influencia en lo personal, algo que me imagino difícil, porque, ¿cómo es posible que te guste tanto una canción, y que no te afecte o no la llevemos al terreno de la emoción personal? Nuestros mundos tienen vivencias, visiones, ideas, idealizaciones que hacen que algo nos atraiga más que otro, estas son las mías, una larga lista de cincuenta y tantas, que publicaré por tandas, sin ningún orden de importancia, y desde aquí le lanzo un guante al otro de los unos (él ya lo sabe). Allá van:

1º
 Empiezo por un grupo del que me enamoré y estuve un tiempo definiéndolo como mi favorito, he de reconocer que más tarde le abandoné, le fui infiel, pero la peculiaridad de su música fue excitante: JETHRO TULL.  TOO OLD TO ROCK AND ROLL; TOO YOUNG TO DIE http://www.youtube.com/watch?v=Q0dsIeJ2EZU


2º
Yo no sabía francés, ni conocía a Brassens, este se quedaba un poco más atrás en el tiempo igual que Jacques Brel, que entonces no supe apreciarlo, había algo en mí que rechazaba todo lo que no fuera con mis tiempos, al menos en una cierta época, pero para nuestra suerte alguien lo actualizó e interpretó en español dedicándole un disco entero a sus canciones, pero la cosa no quedó ahí, sino que los propios interpretes adquirían categoría de genuinos por su propia manera de revisarlo, tan argentinos, tan maravillosos. Lo que estaba claro es que me adentraba con deleite en un grandioso universo musical. La canción ya la conocía por Paco Ibáñez, esta la reafirmaba. CLAUDINA Y ALBERTO GAMBINO – LA MALA REPUTACIÓN
Marinette:
La mala reputación:

3º
No sé quién fue el primero, podría haber sido Paco Ibáñez y si esto fue así, detrás vinieron los Lluis Llach, Pablo Guerrero, Victor Jara, Labordeta, Aute, Luis Pastor, Viglieti, Pablo Milanés, Silvio Rodriguez, Amaury Pérez, Pulgarcito, Sabina, Carlos Cano, Hilario Camacho, javier Krahe, Javier Ruibal, Patxi Andión, etc PACO IBAÑEZ – ANDALUCES DE JAÉN

4º
Fue todo un descubrimiento y además por esas extrañas coincidencias de la vida que la que uno mismo, solamente, sin necesidad de nada, ni de nadie, lo encontré como un flechazo que me empujó a él que me abrió la maravilla VINICIUS DE MORAES – SAMBA DA ROSA  http://www.youtube.com/watch?v=KijIv6J0bqo

5º
Llegaron ellos, los mejores, los más grandes, la viva representación de nuestras inquietudes, de cómo queríamos vivir. Fanáticos, fieles seguidores, fans incombustibles, gozosos partícipes de sus conciertos. Los que habíamos tomado el camino de lo auténtico, no podíamos comprender el plástico de aquella movida que tanto nos costó aceptar, entonces no se sabía relativizar. Éramos martillos y del cielo nos caían los clavos que nos encargábamos en aplastar, convencidos, seguros. Más adelante, fuimos dominando la rabia, la rebeldía, aquella pasión coetánea con nuestra edad, pero aquellos impulsos a base de cortantes rifs de guitarra, fueron los que de alguna manera nos empujaron a la vida y quien sabe si gracias a ellos todavía nos sentimos vivos. LEÑO – ESTE MADRID

6º
 Aquella voz poderosa, el órgano, los gatos, aquel humillo, las voll danmm, Aravaca, El berrendero, horizontes lejanos… THE DOORS – L.A. WOMAN http://www.youtube.com/watch?v=Lw1IwfCaKOE&feature=related

7º
Las guitarras eran un torbellino en el que quería enredarme, su sonido eléctrico marcaba mis compases musicales, me llegaban constantes referentes. Aquello si que era contracultura y rebeldía, el rasgar, el distorsionar, la sociedad bienpensante no podía soportar aquello de lo que yo sí estaba orgulloso, me sentía especial, rompedor. JIMI HENDRIX – ALL ALONG THE WATCHTOWER
http://www.youtube.com/watch?v=bng3agUOYiI


8º
 Lo mismo pasaba con la sinfonía del rock que envolvía los ambientes en progresivos círculos crecientes que hacían que el espacio cercano se proyectara con grandeza. Este nos llevaba al camino de la verdad (¡) YES -  CLOSE TO THE EDGE. : http://www.youtube.com/watch?v=BHsiP1aLqhU&feature=related

9º
 Puede que todo comenzó con ellos, es como decir que la vida florece desde un vergel en el que una vez instalado no es complicado definirse por la belleza. Toda la vida bajo su influjo, siguiendo su evolución con la propia, hasta hoy mismo que no me abandonan ni decepcionan. Mucho se ha dicho, mucho se ha escrito, desde halagos hasta infamias, no me gusta esos terrenos de criticas pretendidamente malévolas, aunque indudablemente hacen su mella. Melodías sencillas pero intensamente bellas de estilo inconfundible vivieron su época con conexión directa con su actualidad a la que además influyeron, entonces y siempre. Casi cualquier canción me valdría pero me quedo con una que aportaba a los momentos algo que los hacía más intensos. Vamos, que me gustaría vivir en una canción de: THE BEATLES – LET IT BE

10º
Guitarras, más guitarras, hace poco oí a alguien decir que George descubrió la fórmula de popularizar el Jazz, acortando la duración de los temas y buscando sonidos mas asequibles, también por eso mismo los puristas le acusaron de infidelidad con el género; a mí todo eso ni me iba ni me venía, lo cierto es que me encontraba con otro universo de calidades maravillosas. GEORGE BENSON – GIVE ME THE NIGHT



11º 
El mundo en el que crees y construyes tu vida de acuerdo a esas creencias se ve reafirmado cuando escuchas a gente como esta, sabiendo que no te defraudan, que su ideología todavía, hoy más si cabe, sigue teniendo validez. Con la capacidad de ser directos, sencillos y cercanos. Pocos estribillos como aquel de la canción “Cantante urbano” tanto por su construcción musical, por pegadizo, por contenido: …y me pilla la noche cantando en el metro y no llega a una libra en total, y deseando salir tengo que entrar otra vez porque un cielo de estrellas no da calor…- TOPO – VALLECAS 1996
Cantante urbano:

continuará...
Rafael Cuevas

viernes, 23 de septiembre de 2011

Cuentos de ayer



Hay cosa que se te queda en el subconsciente que sin saber como te asaltan la memoria cuando menos lo esperas.
Imagina un paisaje, ejem. (Asturiano) entrada a Ribadesella, verde de un verde que no se puede explicar, montañas, agua, vida. Como si una maquina del tiempo te transportara a la edad de piedra.
Un coche, buena compañía (el perrete, el tiznao, el cuca y el moreno) y un radiocasete y en el radiocasete con un sonido de lo mas cutre, pero a todo volumen sonando… Ñu, “cuentos de ayer y de hoy”.
Es curioso como hay veces que el paisaje, pasa como una película incluida banda sonora, en este caso de lo más adecuada.

Para Rafa Barrera, compañero de curro que hoy me ha recordado que tengo un subconsciente.
Ñu, Paraísos de flautas

sábado, 14 de mayo de 2011

Alegato Ciclista

Alegato ciclista

Siempre, desde que el mundo es mundo (para mi) he vivido condenado al grillete que me obligaba a arrastrarlo allá donde fuera. Nuestra generación lo marcaba así como algo innato a la existencia de toda aquella época, sin él no eras nadie. Bien es cierto que entonces, había quien no se dejaba dominar y vivía, no sé cómo, pero ¡Vivía!
Entre otras de sus muchos condicionantes era que esa condena, ese castigo buscado por uno mismo, no te permitía el desarrollo de una cierta actividad física puesto que restaba gran cantidad de potencial. Recuerdo un día, en un concierto de rock, en un amplísimo graderío que tenía ubicado los wateres en lo alto del mismo. Nosotros, grandes festivaleros solíamos situarnos en la platea cerca del escenario, por eso cuando después de algunas birritas había que descargar la “agüita amarilla” necesitabas armarte de valor y energía para llegar al tan lejano desagüe. Aún así la opresión te obligaba, y tras tortuoso recorrido alcanzabas la cima arrastrando la lengua. Allí tuve una revelación, el maldito TABACO me estaba pasando factura. Pasaron muchos años y alguna seria intentona, no exenta de insufribles sacrificios adictivos, para alcanzar, hoy: la desintoxicación, que no es sino la libertad.
Atrás quedaron síndromes de abstinencia cada media hora y un desmesurado gasto económico para volver de nuevo a renacer a la vida del respirar, del sabor, de la potencia, del vigor, de la solvencia. Y poder decir lo que por otro lado todo el mundo sabe: El tabaco es una Puta mierda.
Con esa libertad que te permite, sin el sufrible castigo perpetuo, actuar de acuerdo a una disposición física que se puede entrenar, luego mejorar, y te capacita a ejercitarla, he recuperado la bicicleta en su gran expresión. La que me acorta distancias y cualquier recorrido por la ciudad de Madrid que contiene grandes desniveles (de 710 metros por Sanchinarro, a 570 en la rivera del Río Manzanares), se puede hacer sin demasiados problemas. Luego, no era tanto las cuestas, sino la mínima capacidad física para poder subirlas bajo la afección continua del humo en los pulmones. Hay veces que llego a pensar si esto no ha ocurrido demasiado tarde y tal vez todo lo que me he perdido, pero bueno también uno ha vivido a su manera y no vamos a lamentar lo que podía haber sido y no fue; o lo que es peor, si el daño ya esta hecho para siempre, que así será, pero de momento me voy defendiendo, en las cuestas arriba y en las medias distancias.
Cada día y a cualquier hora arranco a pedales hacia los quehaceres cotidianos, voy al banco, a la compra, para lo que he acoplado un trasportín y una cesta que llevo a cualquier supermercado por lejano que pueda parecer, a pasear al perro. Además me invento recorridos urbanos que me llevan un tanto más allá de lo normal o próximo, una biblioteca nueva inaugurada en el centro, un atardecer en el templo egipcio de Debod; un delicioso paseo con R. en el que ir hablando de nuestras cosas, imposible de otro modo…
Repaso mentalmente las distancias y los recorridos en la cama y me sorprendo cuando descubro alguno que intuyo especial. Huyo de las calles con coches humeantes y peligrosos, disfruto cuando circulo entre parques y caminos. Hay veces que por presentarse vistas, perspectivas o lugares poco acostumbrados desde esta nueva postura, sobre el sillín, creo encontrarme en otras ciudades desconocidas. Me resulta muy curioso haber alcanzado otra dimensión del tiempo que se ha agrandado para el deporte y el ocio, incluyendo obligaciones.
Un mundo maravilloso que está ahí para todos, alcanzable y al que los malos hábitos, lo presupuesto y prejuzgado imposible, las inercias y las modas nefastas, las alienaciones y dejadez invasiva, nos lo ocultaron haciéndonos creer que no era posible y no es así, hoy me he dado cuenta.
Rafael Cuevas.

A continuación un delicioso paseo por Cenicientos en Bici. Un vídeo que hice hace un tiempo y que estaba en el armario esperando salir y mostrarse. Espero que os guste, al menos la canción, seguro!



martes, 3 de mayo de 2011

¡Días de Gloria!

Quien iba a pensar que después de tanto tiempo aquel combate de los años 70 entre Clasius Clay (Mohamed Alí) y Joe Frazier, todavía hoy daría que hablar. Zapeando lo cogí en Marca TV. y no por costumbre pues me paré en seco cuando vi de que se trataba. Parece ser que es una serie de peleas míticas de la historia, las imágenes, el color, el tipo de retrasmisión lo delataban.

Sucesos de toda índole ha habido a lo largo de la historia ¡imagínate tú! Hechos que han quedado registrados en sus anales, en sus libros, en sus cantares, en el adn de la humanidad, pero mira tú por donde en este en concreto había una cámara que los registró en imágenes, siempre se podrán ver por uno mismo sin que nadie te lo cuente.


El combate lo cogí en el décimo asalto de tres minutos cada uno, por lo tanto, lo que se habían sacudido había ya que imaginárselo y, a tenor de cómo estaban los boxeadores, ¡debía de haber sido tanto! Parecían zombies de movimientos lerdos y torpes, apenas podían sujetarse de pie, no obstante, de vez en cuando, ganada la posición uno u otro, y como con una sacudida eléctrica, lanzaban el brazo en busca de su oponente con una aparente fuerza demoledora ante la que cualquier persona normal, con uno solo de esos puñetazos que recibían, de seguro habría que haberlo llevado a un hospital. Cómo era posible aquella épica, aquel bestialismo de nobleza extrema. Por un momento todo aquello me pareció lo mejor y lo peor del género humano: la lucha, la valentía el coraje, la fuerza, la búsqueda de un logro, inútil, como cualquier deporte, pero tan simbólico, ¡un campeonato mundial de los pesos pesados!, el aparente salvajismo, la diversión ante la sangre, el absurdo cruel. En la esquina de Mohamed Alí, al descanso del décimo, se plantearon abandonar después del terrible castigo que estaba sufriendo y de esta guisa se levantó y se plantó en el centro con determinación o inconsciencia, aportando más dramatismo, si cabía, al cuadro. Posteriormente declaró Ali, que se vio morir en ese combate, tras el cual permaneció 24 horas en cama para poder recuperarse.
Lo bueno viene cuando uno tiene la suerte de hablar con quien peleó para el título europeo de pesos superligeros, y nos narra su experiencia de una manera espontánea después de comentar el combate que había visto en la televisión.
Siempre que Manuel Berdonce nos cuenta algo parece como quien escucha la voz de la sabiduría, la que le da su experiencia, la de conocedor en “carnes propias” del deporte, según él, más completo que existe, pues combina tres elementos juntos del que carecen todos los demás: Resistencia y velocidad –imposible combinación- junto con la fuerza. Para Manel, el ring es algo sagrado del que uno, gane o pierda, nunca sale indemne, por lo que se requiere ser alguien especial para practicarlo: tener un valor heroico.
"Aquel combate estuve muy cerca de la muerte a la que iba sin miedo –cuenta Berdonce.  Ya tenía dos hijas y entregaba la vida a esa causa sin sentido.
Manel Berdonce y José Kelvin de las Nieves

La exigencia del peso me había obligado a no comer durante un tiempo, lo que me provoco una debilidad con la que me planté el día del combate. Nosotros tenemos un sexto sentido que nos hace medir el tiempo y por tanto las acciones de la pelea, intuimos la llegada del sonido del gong que señala el final del asalto. Sabía que estaba a punto de oírlo y por tanto que estaba a punto de acabar, por entonces ¡no podía respirar!, padecía como un bloqueo que me lo impedía, necesitaba parar y beber algo de agua para poder abrir el conducto. Y el caso es que se trataba del primer asalto de doce con el que acabo la pelea. Antes de salir meaba sangre por un problema real producido por el régimen previo, me rompieron una costilla y una de las manos, me abrieron una ceja que no paraba de sangrar y conteníamos la hemorragia como buenamente podíamos. Jamás antes había tenido esa flojera temblorosa de piernas; llegué a caerme y como movido por un resorte me incorpore de nuevo sin que llegaran a contar..."
Cuenta y cuenta sin rencor ni presunciones. Nunca ha visto el combate después, el cual perdió por KO técnico.
Enorme Manel,  ¡Días de gloria!

Rf.C.

viernes, 15 de abril de 2011

Héroes de andar por casa

El resultado parece un tanto difícil de arreglar… mal camino se presenta… con este extraño calor de julio tan adelantado en abril… aprieta el calor, duro. Pesa el resultado, dos cero en contra….Intuyo que los minutos se harán eternos. ¿ o no?... Rueda el balón derritiéndose en los pies, pegándose a la hierba artificial recalentada.
Recibe Ángel la salida de “El plata”, cruza la medular…pase al “Rubio” que ejerce de interior, todavía conserva la ilusión, y corre a puerta… busca un apoyo…¿Quién se ofrece? Por ahí anda Rafa, se muestra…la pide…recibe con un paso atrás…Javí aguanta…, busca el desmarque… y Rafa la hace, la lía…, tres defensas delante suya… Un toque, recorte barrido, regate, dos toques, otro regate, otro barrido, otro regate, Javi sigue la jugada porque la espera confiado, por entendimiento, él ha hecho su parte, en su avance se cruza la pelota, perfectamente delineada a sus pies entre los defensas que lo impedían, la única posible, coordinada, enviada por Rafa que intuye donde se producirá el cruce jugador-balón. Un rayo de luz imparable viaja ahora hacia puerta buscando el fondo de la red. Tan solo un impedimento: la salida del portero que quiere parar lo que se le venga... Javi lo ve claro desde su carrera..., se la acomoda en la zurda y... lo cruza al palo largo, ¡ajustadísimo…! ¡De rosca contraria! ¡Imposible…! ¡Inalcanzable a pesar de la estirada del guardameta!.

Gooooool gol, gol, gol, golazo, jugadón, golazo, jugadón, ¡golazo! 
Para llevárselo guardado en la memoria..., en la retina..., para no olvidar… 
Todo el equipo se abraza alborozado celebrándolo como un gran triunfo.Ya lo sabíamos pero nos lo confirman de nuevo, aquí también se puede disfrutar de grandes jugadas y grandes goles

Magistral definición para penetrar en la portería con clara seguridad. La de quien lo presencia, la de quien sabe lo conseguirá…, que de seguro lo hará…, lo ha hecho…

El 2-1 que supone la esperanza, son de esos goles que afectan porque se vislumbra la calidad, las ganas, el ímpetu, el poderío que da  alas para salir de el resultado nefasto y con el impulso se conseguirá algo más.

Rafa, uno de los dos.

martes, 5 de abril de 2011

La Bobia, el otro rastro


"legendaria foto en el interior de la Bobia"


En el rastro madrileño/ recorridos rutinarios/ modismos miméticos/ aprendices de artesanos/ chinas en los bolsillos/ amigos de 20 duros/ impresiones compartidas/ búsqueda de novedades/ siempre en compañía/ rompedores en estéticas/ soñadores de utopías/ sonidos callejeros/ compradores de baratijas/ quedadas nocturnas/

Novedades en la Bobia/. Africanos percusionistas/ algo se mueve/ la Bobia baila
sonidos subsaharianos/ buscavidas ignorados por la industria disquera/ ese era el otro
rastro/ al que no canto Patxi Andion

Y aunque la rima no es lo mió. Este aprendiz, quiere hacer un homenaje a aquellos que llegaron con sus quejas, penas y alegrías
Juan Antonio, uno de los dos

domingo, 3 de abril de 2011

Libre en bicicleta

Una cierta manera de sentirse libre… ¡en bicicleta!
Tenemos asociado con la libertad los grandes espacios abiertos, esos de gran componente natural o paisajístico. Uno circula por cualquier campo con sensación de libertad, sintiéndose dueño exclusivo de sus actos, de su deambular, de su mente a la que puede dejar volar e imaginar cualquier cosa, no obstante, es desde donde surge la idea, el momento, si cabe, más libre. Luego vendrá, si es menester, el ponerla en práctica, una expresión, una dirección, una acción…, ese es otro cantar, donde la libertad puede quedarse coaccionada, limitada, frustrada, reprimida.
¿Cuándo se siente uno libre de verdad? Tal vez sea un instante, una abstracción, algo espiritual imposible de definir, de traer aquí. Sería algo mas concreto cuando definimos sus límites… ¿libertad de elegir?
Circulaba hacía una dirección, por la ciudad, entre las calles, los coches, las aceras, los semáforos. El recorrido era largo, pero podía recortarlo o alargarlo a mi gusto, incluso embellecerlo. El mundo, ajeno a mi, pasaba a mi lado fugaz, sin importarme y, elegía y elegía a mi gusto con el convencimiento de saber que nadie me lo impediría. Subía y bajaba, luchaba en una pelea de supervivencia urbana en la que siempre salía airoso. La policía represora, esa que ve en cada vehiculo y su conductor a potenciales infractores de algo, que cada vez se pone mas fácil de infingir debido a la multitud de imposiciones, se me antoja indiferente, ajeno a mí.
Mi mundo…, “la piel que habito” en esos momentos, pertenece a otra dimensión que no se da por aludida en nada, es otra historia…La velocidad en las decisiones es importante, pues un giro acá o allá, me salva, o me lleva a una encrucijada, a una nube de repulsivo humo, a un problemático roce…, por eso mismo, decidir y elegir es importante y es la intuición, el instinto de supervivencia, la experiencia, la inteligencia, ¡yo mismo! es quien lo hace. Se busca el espacio, el sitio y el tiempo que no está donde los otros vehículos motorizados. Estos son fieras siempre amenazantes, por eso mismo, subo y bajo aceras a conveniencia siempre huyendo, siempre buscando el camino apropiado en una mezcla entre la carretera, terrible, y la acera, ocupada. Los bordillos son salvajes barreras naturales, domesticadas en las esquinas, vados y pasos de cebra, con su baja talla, entonces, se busca siempre esos cómodos accesos en el ir y venir. Decido cambiar de aires, cerca hay un gran parque, a él me dirijo donde el paso es más tranquilo y elijo igualmente caminos a mi conveniencia. Lo mismo pongo el pie en tierra, que me vuelvo sobre mi, que viro acá o allá.
Todo converge en una cierta manera de sentirse libre.

Rafa, uno de los dos.

Aquí un bonito tema reivindicativo del uso de la bicicleta que se uso para una convención ciclista:




jueves, 31 de marzo de 2011

Remenber

Corrían los 80`, juventud, y trabajo en precario (aunque bastante menos que en estos tiempos)…en un hospital y en una de mis primeras suplencias, como auxiliar sanitario, en el turno de noche.
Grandes y tediosos ratos en el control de enfermería, situaciones forzadas, choques generacionales, en definitiva noches interminables y así un día tras otro.

Hasta que un día llega el cambio de turno o lo que es lo mismo, cambio de noche….nuevas personas, jóvenes enfermeras llegadas de la costa levantina que venían a buscarse la vida….y claro a uno se le alegra la vista y el intelecto, los ratos muertos empezaron a ser ratos vivos,(….no, no es lo que te imaginas) ¡ay que ver que mala fama tiene la enfermeria!. Simplemente un radiocasett, y entre rato y rato intercambio de músicas y músicos, con el aparatejo a un volumen razonable (tampoco se trataba de molestar, éramos “profesionales”) pasábamos las noches entre enfermos y arpegios e intercambio de cromos…..y uno de esos cromos fue un blanco con voz de negro.

Juan Antonio, Uno de los dos


Tom Waits El centro del tren

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