domingo, 13 de abril de 2014
jueves, 14 de febrero de 2013
El globo se infla
domingo, 11 de marzo de 2012
domingo, 19 de febrero de 2012
19 F. así lo vi
lunes, 20 de diciembre de 2010
Entrenamiento sin Doping
Rafa de uno de los dos
jueves, 16 de diciembre de 2010
Hotel Rwanda

La única verdad.
Es eso, no hay otra, estamos hablando de la dignidad contra la tiranía, del dolor que provoca el daño, de la huida como única salida, del orgullo contra la indiferencia, del uno contra el otro, de la selva sin humanidad, de la vida contra la muerte. ¿Acaso puede haber otra verdad? Y quien eso no lo creyera, ¿no será sino, más reincidencia del aborrecimiento contra lo humanitario?
Es curioso pero tal vez se trate de una educación y por eso llegue a la canción pero ya otro lo dijo mejor:
La vida no vale nadasi no es para perecerpor que otros puedan tenerlo que uno disfruta y ama. La vida no vale nadasi yo me quedo sentadodespués que he visto y soñadoque en todas partes me llaman. La vida no vale nadacuando otros se están matandoy yo sigo aquí cantandocual si no pasara nada. La vida no vale nadasi escucho un grito mortaly no es capaz de tocarmi corazón que se apaga. La vida no vale nadasi ignoro que el asesinocogió por otro caminoy prepara otra celada. La vida no vale nadasi se sorprende a otro hermanocuando supe de antemanolo que se le preparaba. La vida no vale nadasi cuatro caen por minutoy al final por el abusose decide la jornada. La vida no vale nadasi tengo que posponerotro minuto de sery morirme en una cama. La vida no vale nadasi en fin lo que me rodeano puedo cambiar cual fueralo que tengo y que me ampara. Y por eso para míla vida no vale nada. Efectivamente, no creo que se pueda decir ni más claro, ni, si se oye la canción de Pablo Milanés, más bonito. Porque luego está lo demás, la música, la literatura, el coger setas, que te bajen el sueldo, el paro, la crisis, las facturas, los desplantes, las afrentas, follar o cruzar la plaza de Núñez de Balboa, asuntos estos, podríamos decir, menores. Desde nuestra cortedad de miras, sin internacionalismo, hay cosas que se nos escapan. Más tarde, hay veces que tal vez por casualidad, nos topamos con ello y nos llevamos la sorpresa mayúscula. La sorpresa del horror por el que nada hicimos para detenerlo y lo malo que tiene es que se instala, se acomoda, se expande y hasta se olvida, con el olvido viene el perdón camuflado en la distancia, pero urge reconocerlo y corregirlo por justicia, no rencor y si conciencia.
Para eso está el arte, el que construye para el deleite, con los ladrillos de la realidad diseminada, el que formalmente toma una concepción, en este caso el séptimo (arte) entonces se muestra, se expone, hasta se baja de Internet. Y trasciende, se convierte en arma, no importa que haya veces que éste contenga deslices, defectos que nos despistan, todo se perdona, si el estómago aguanta la rabia que nos asusta el mensaje esta claro, la locura pasó por Rwanda.
Rafa, de uno de los dos.
martes, 30 de noviembre de 2010
Risa o Miedo
Daría risa, si no fuera por que da miedo.
Esta frase que se refería a unas imágenes de una parada militar del régimen que sufre Corea del Norte era lo suficientemente ilustrativa para comprender ese horror. Además hay que calificarlo, quiero decir, este tipo de cosas vistas aquí, en occidente, con las valoraciones de nuestros supuestos avances de libertades, nos lleva a ponerle nombre, horror, sufrimiento, miedo, dictadura...
Ahora vamos a describirlo:
En una plaza de dimensiones excepcionales, puede que construida para tal fin, se presenta un ejército de miles de miembros, con una marcialidad extrema; batallones agrupados en formación de absoluta rectitud sostenían algún cartón o algo de color sobre sus cabezas, de manera que formaban un mosaico de el que algunos lo daban la vuelta para componer unas palabras que alababan a el líder, o gesta heroica. Ese cambio rápido se realizaba de una manera extraordinaria poco menos, se podría decir, que eléctrico, como si fuesen todos movidos por una interruptor que aplicaba corriente a unas bombillas y que todas se encendiesen o apagasen a la vez, o dicho de otra manera, quizás les iba la vida en ese movimiento, o fuesen condenados a algún temible arresto si lo hicieran descompasados. Delante de estas formaciones desfilaban compañías armadas de fusiles de asalto con un paso parecido entre la legión española, por su rapidez y de majorettes de desfile festivo americano bailando el Can Can, levantando la pierna hasta los noventa grados en los dos pasos. La composición de estos soldados debía de regirse por una selección exclusiva de parecido en gesto, altura, anchura, uniformidad, que rallaba la clonación. Los movimientos eran todos de una precisión extrema, que en plano corto, se apreciaba a la tropa efectuar un rebote corporal propio del avanzar al ir marcando los pasos poco menos que ridículo. De vez en cuando se veía algún imagen de un público que aplaudía al tal jefe de gobierno de manera que levantaban las dos manos como si fuesen a ejercer el saludo fascista con una ellas y el puño con la otra y en vez de eso chocaban las palmas entre extasiados y embobados.
Dicho esto hay que imaginarse el horror desde dentro. Pensemos en algún miembro, digamos que normal, (si acaso hay alguno y, si así no fuese dejaría de creer en el hombre) no los abducidos creyentes de la causa, ni esa clase militar de suboficial para arriba que goza de los beneplácitos del régimen, sino alguien normal, aquel que se ha visto poco menos que obligado a representar ese ejercicio del horror en el desfile y en su vida cotidiana, alguien completamente alienado, que ha perdido su voluntad humana, que no es otra que la libertad, la de hacer y elegir. ¿No nos produce todo esto un vértigo de miedo en el estómago?
Resulta que se conoce y se ha visto ya lo suficiente como para saber de que hablamos, me viene a la mente las aniquilaciones Estalinistas, el genocidio Nazi, las huidas de poblaciones escapando de los países generadores de miedos. ¿Escapará alguien de Corea? ¿Cómo lo hará? ¿Será perseguido él o su familia por eso?
La foto del Líder aparece por todos los lados, incluso obligatorio tenerla en casa, hay que hacerle reverencia, todos los niños, todos los días, cuando llegan al colegio. Un pais triste, sin nada, vidas oprimidas y dirigidas desde en nacimiento hasta la muerte…
Una risa temblorosa que nos delataría acojonados si tuviéramos que vivir así, sería la risa que nos daría junto al miedo.
Rafa, de uno de los dos.
Posdata:
A nosotros que desde aquí al menos podemos decir aquello de que tenemos: “libertad para mirar a los escaparates, libertad para eludir al fastidioso mendigo, esa libertad que solo vende parcelas del cielo, a plazos sin recargos” (Cucharada, en 1978)
Aquí la canción y la recomiendo:
miércoles, 23 de junio de 2010
La sociedad del bienestar

Ahora vienen a decirnos que está en peligro la sociedad del bienestar. ¡vale! hay quien se dedica a echar cuentas con una libreta y un lapicero, a lo sumo con una calculadora o un ordenador personal de esos que dicen que superan en capacidad de procesamiento a los que llevaron en la misión de
Por que vamos a ver, se ha puesto alguien a pensar en serio lo que supondría la desaparición del llamado Estado de bienestar, esto vendría a desatar el caos mas tremendo entre los habitantes de los países; si ahora se tolera con resignación los privilegios de los que se lo pueden mantener en privatizados servicios, ¿qué no pasaría si llegara de repente la inexistencia para la mayoría de esos mismos servicios públicos?
Para los despistados…: el Estado del Bienestar consiste en esa especie de Caja de ahorros donde previamente se ha guardado recursos que vinieran a solventar los gastos producidos por una serie de beneficios para con la totalidad de la población de un país, llámense: Seguridad Social, pensiones y sanidad, educación, transporte, gastos sociales, paro, salarios mínimos, leyes de protección y un gran etc. A poco que uno investigue, descubre las virtudes a las que hemos llegado vía estado del bienestar y que una regresión de las mismas tendrían consecuencias de magnitudes catastróficas, pues ¿díganme sino, si los logros que enumeraba ya en 1957 gentes del tipo filósofo liberal Karl Popper: (La pobreza. Desempleo y formas similares de Inseguridad Social. Enfermedad y dolor. Crueldad penal. Esclavitud y otras formas de servidumbre. Discriminación racial y religiosa. Falta de oportunidades educacionales. Diferencias rígidas de clase. La guerra.) desaparecieran, como auguran esos del lápiz en la oreja mientras echan cuentas? ¿En qué grado? ¿De qué manera se produciría?, entonces, si sabemos las ventajas, lo que ha quedado atrás, superado, sus beneficios ¿cómo podríamos sobrellevar esta pérdida? ¡Difícil imaginarlo! ¡Difícil soportarlo! ¡Aquí algo se dice con ligereza!
Rafael Cuevas, de Uno de los Dos.
