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miércoles, 3 de noviembre de 2010

Desde la miopía


Me voy a poner estupendo y hacer una crónica del que poco sabe de pintura, por no decir nada de nada, ilustrada por un trailer del absurdo.

Mujer en la ventana
Predominan los azules, con un soplo de aire marítimo rompiendo con la habitación cerrada en colores tristes, la mujer parece salida de una noche agradable que pensativa piensa en el pasado, sin cerrarse al futuro, en resumen un cuadro optimista que contrasta con el pesimismo del autor, subrayando el glúteo de la modelo, en una especie de mirada entre erotismo y frustración, con un insinuante pañuelo sobre el quicio de la misma.

Juan Antonio

martes, 20 de julio de 2010

Sombras

Sombras. (Evocación de Julio)

Alguna vez oí decir, o acaso lo imaginé, que los últimos rayos del sol otorgaban a quien los recibiese un especie de poderes fascinantes, eran fuente de salud, o comunicaban espiritualmente al hombre con la naturaleza en estados supremos de interrelación mutua, o casi mística, entre deidades paganas o seres supremos generadores de belleza.
Un despliegue luminoso provocador de nitidez en la luz e incertidumbre en la sombra, dominaba la escena, un grandioso grupo montañoso repleto de lomas enormes, ondeaban sobre la supuesta y oculta planicie como ondulan las olas en la mar, estas móviles, aquellas perennemente inmóviles, ¿o no? El rotar del planeta provoca contrastes de luz y con ello de vida, la que ahora oscila para acá, en la tarde para allá, en el constante vaivén gira la vida, gira la luz, gira la sombra, cambia la línea que lo define. Ahora ésta relampaguea, incidiendo sobre las tantas adonde alcanza el ángulo de la luz solar por un lado; al otro, sombras nebulosas que se hunden y caen camino de la negrura. Siempre vence la luz que se toma un respiro, a poco, cediendo su importancia en beneficio del reposo oscuro que invita al descanso, ¡tiempo habrá de un nuevo despertar!
Todo es grandioso, lo que pasa, lo que está pasando y lo que ves que está aquí, allí, alrededor. Al oeste el astro rey dispara destellos como brochazos de luz, al este arboleda, por otro lado cercana lejanía, y en otro lejana cercanía de una llanura matizada de colorines variopintos con los que disfrutar de la armonía sinfónica, arriba espumosas condensaciones, abajo, el soporte. Nada puede haber mejor, nada lo supera como nada es superable pues esto ni lo otro están para competir y llevarse el premio, la comparación existe sólo en el sentir de quien lo eleva a la razón, igualmente que sus virtudes que traspasan tocando la fibra, la sensible, descubriendo la belleza por la belleza, sencilla, natural.
Esos últimos rayos convierten tu estado en un privilegio del que te ata casi por abducción que te embelesa, cautivo en una pleitesía con la que convivirás para siempre.

Rafa Rice. De uno de los dos.

jueves, 4 de marzo de 2010

Impresionante




Impresionismo, una exposición impresionante.
Ya tenía ganas ya, pues sabiendo que la exposición incluye el cuadro de Camille Pissarro, “Paisaje en el bosque” que he prestado para la misma… (¡), es broma eh, lo cierto es que realicé una copia de esa pintura y tenía interés por ver la original.
Ya había ido otro día sobre las 11 de la mañana sabiendo que la hora de apertura es a las 10 horas. Fui un iluso al pensar que pudiera entrar sin esperar, y me llevé el chasco al ver la enorme cola que llegaba a la esquina de la manzana, por eso mismo hoy me he presentado a las 9’55, con lo que eso supone, casi madrugar, tener preparado el asunto de la zampa, recogido la casa, etc. Lo que no sé, es si estos temas son propicios para la contemplación de arte, puesto que lo prosaico de la rutina de la vida organizada de obligaciones tan necesarias, da la sensación que bloquea, oprime lo que debiera ser un paseo por la belleza que no gusta de prisas, agobios, compromisos…, sino calma sosiego, balanceo, evasión, tiempo dispuesto a detenerse, todo en un despegue hacia el deleite.
Después de esperar aún media hora a pesar de todo, introduje con sensación de suertudo el pie en el palacio. Íbamos pasando en pequeños grupos de diez, doce personas a un ritmo de cada tres o cinco minutos; el guardia que nos controlaba tenía en su mano un curioso aparato para contar a la gente y que apretaba con cada uno que pasaba, marcándolo con esa especie de cuenta kilómetros. Tuve tiempo de observar a la gente un tanto, que igual que yo estábamos allí. Hacía buena mañana.
De entrada, tal cual, un sopapo de impresionismo te ofrece “El Pífano” de Manet en el recibidor, a partir de ahí tomas el vuelo y despegas. Se trata de planear de flor en flor en el que extraes el polen suculento que ofrecen y llevan ofreciendo desde 1874 aprox., las obras, los pintores.
El planteamiento físico, espacial de la muestra no puede ser más acertado, nos va dirigiendo los pasos en altas miras con dosificación sustanciosa de unas pinturas no tan conocidas o reconocidos pintores, aunque no por ello menores, con otras archiconocidas-dos con los que disfrutar esos segundos de contemplación. Uno no puede menos que desear tirarse mucho tiempo de visión con muchos de los cuadros, pero una fugaz vista de el de al lado, te vuelve a atrapar, con el siguiente, con el del fondo, con el que sabes te vas a encontrar. En momentos, llevado por el aspecto formal de los cuadros, parecería que algunos vienen a ser sencillos, incluso simples; te acercas a un palmo, a unos centímetros, aprecias el color, la pincelada, la textura, todavía limpio y luminoso, fresco, o te retiras buscando perspectivismo, visión global, general.
Bien es sabido que la pintura es conocimiento, y para conocer hay que querer aprender interesado, pero en esta exposición uno puede abstraerse del mismo, pues, tienes la sensación de comprenderlo todo, con fluidez, sin academicismos forzados, luego no hay ninguna necesidad de saber nada de nadie, ni de Manet ni de Monet, ni de Pissarro ni de Renoir, ni de Degas ni de Doré, ni de Cezanne ni de Fantin-latour, es más, el conocimiento de puede llevar a confusiones o despistes, lo que hay que hacer es simplemente pasear, o es que acaso, ¿cuando paseas por el jardín botánico alguien que no sea eso, botánico, se interesa por el nombre de tal o cual planta, o el conocimiento de su desarrollo, sino es para deleitarse con la belleza o el sosiego del jardín?, igualmente en este jardín repleto de bellas plantas floridas uno puede disfrutar de lo bello sintiéndose privilegiado con aquel que subido en lo alto del monte contempla la enormidad a sus pies sabiendo que en ese momento sólo él puede verlo.
Aquí, una visita virtual: pincha aqui
Rafa, Marzo 2010-03-04

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