Mostrando entradas con la etiqueta televisión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta televisión. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Breaking Bad, ¡LA SERIE!

Breaking Bad, ¡LA SERIE!
No es por nada especial, quiero decir, que sea por que recientemente han galardonado con otro premio Emmy, o varios, ya que se lo dieron además a algunos actores, premios que vienen a ser como los Oscar de la televisión, nada especial por lo que venga ahora como de manera oportuna a hablar de esta serie, no. Ya tenía pensado hace tiempo la intención de dar mi opinión al respecto, ya que me encuentro algo así como en estado de encantamiento con la serie que ya he completado de visionar lo que es su quinta y última temporada.
Un amigo próximo que ya la ha acabado impulsivamente, me recriminaba como podía dejar de ver el capítulo siguiente a continuación de quedarme sobrecogido con el final del que acababa de ver. En realidad creo que hago esto por ese afán de conservación de lo que me gusta sabiendo que pudiera consumirse y agotarse, por lo que me lo dosifico gozoso en pequeñas visualizaciones de un solo capítulo. Bien es cierto que ha habido veces que ha sido incontenible porque además gozábamos de disposición.
No soy de series televisivas, ya sé que hay muchos seguidores de las mismas y acabada una comenzada otra, lo mismo en un canal como en otro, yo no. Si exceptuamos alguna por el componente familiar tengo que decir que apenas he visto dos o tres y sin demasiada fidelidad. Esto no es de ahora, viene de lejos, ¡años! diría yo. Años en los que han debido de pasar por televisión, miles de ellas y mira por donde, he sobrevivido. Soy principalmente anti televisivo y esto me viene de mi más tierna juventud cuando se fijó en mi ideario el que la televisión es mentira, fuente de embobamiento, contraproducente para la salud, física y mental, manipuladora y terriblemente odiosa. Aun así he de reconocer la multitud de horas que he debido de pasar  frente a ella, porque además es puro y demoledor entrenamiento.  Decía John Lennon que podría haber paz en el mundo si realmente las sociedades se preocupasen de que la hubiera en lugar de hacerlo en adquirir un segundo televisor. En esa línea voy yo. Dicho todo esto que en realidad no viene a cuento sigo con lo otro, lo  de la serie televisiva
Un día un amigo me recomendó que viera esa serie, que era buenísima, que en el barómetro de medición de la calidad de las series se puntuaban de acuerdo al tope que era esta, de manera que otra de mediana calidad se la llamaba por ejemplo, un seis de breaking bad. Esto me llamó la atención y me preocupe de descargarla y ponerme a verla animando a M. al empeño, Y así fue
Me ví asaltado de interés desde el primer trepidante minuto en el que el protagonista sufre un accidente con una extraña caravana del que sale en calzoncillos con una pistola y una cámara de vídeo en la que se graba a sí mismo una especie de confesión. Sí, ya sé que esto tampoco es nada especial y que podría formar parte del guion de cualquier otra, pero es que va a ser que no, puesto que la trama tal como empieza, esto es creando un inusitado interés por su desarrollo, sigue creciendo a lo largo de cada episodio. (Por cierto, el tal calzoncillo tras una posterior subasta de elementos del atrezo, alcanzó la cifra de 9000 dólares, ¡una locura!)

Algo particularmente gozoso es  como al espectador le es ofrecido sucesos, o parte del argumento, que él debe de relacionar cuando de alguna manera se desvelan. Así mismo los comienzos de cada episodio forman parte de casi un sorprendente adelanto, que no tiene por qué acontecer en ese mismo capítulo ni incluso en toda la temporada. Todo esto nos viene a decir lo bien hilado que resulta el desarrollo de la misma, la trama,  en lo que parece ser (lo digo ahora que lo conozco) toda la serie en su conjunto estaba pensada medianamente desde el principio y no como otras que cambian en función de cómo vaya encajando, aunque bien es cierto, que uno de los personajes principales estaba destinado a desaparecer en la primera temporada,algo que no sucedió, convirtiéndose más tarde en alguien esencial.. A pesar de eso, cada temporada mantiene un genial in-crescendo, algo que denominan algunos “el efecto olla a presión”  según el cual, a medida que avanza el episodio va generando una  creciente tensión narrativa que mantiene al espectador alerta y dominado por la atención que le despierta.
Se pudiera destacar el hecho de que cada uno, cada espectador, es el que debe de ubicar en su propia escala moral los actos de los protagonistas, aun a pesar de saber  qué es lo que genera el mal en sí mismo, la droga y por lógica, quien la fábrica. Esto pudiera resultar  obvio, pero es evidente que cuando uno se introduce en la contemplación o lectura de cualquier obra artística los sucesos que pudieran padecer los protagonistas estarían marcados con una valoración moral, ésta, bien nos la pudiera definir el autor a través de su narrador omnisciente o no, en el caso de una obra literaria, o dejarla a la interpretación del lector o espectador, que sea él quien lo juzgue en función de su escala de valores. Digo esto porque bien es cierto que a lo que se dedican algunos personajes  a lo largo de la serie es a “Hacerse Malos” (haciéndose malos), que es lo que significaría la locución “Breaking Bad” en determinados contextos, por lo tanto, el espectador debe de ir encajando, a la vez que sorprendido, la evolución de los personajes, su deriva. Una evolución ceñida en su justa medida a la lógica y consecuentes con sus propios sucesos y vivencias no está reñida con la constante aparición de sorpresas que te dejan perplejo y una vez más con la agradable sensación de disfrute por todo y por tanto.
Por si no fuera poco  la banda sonora de la serie parece que fue medida en cada capítulo para que no se limitara a ambientar, sino que sumase expresividad a las imágenes Canciones de estilos variados, una selección que bien pudiera recordar a Tarantino que tan acertadamente incorpora las mismas en sus bandas sonoras, provocando igualmente la publicación de algún disco con las que van apareciendo a lo largo de su desarrollo y que hay veces que nos dejan literalmente embobados por el disfrute.
La serie completa consta de sesenta y dos capítulos por lo cual quien cayera en sus redes tiene entre sus manos la posibilidad de un prolongado goce. Curiosamente y casi con seguridad de manera premeditada, en la tabla periódica de elementos químicos aparece en el puesto 62, los mismos que episodios la serie, el Samario, que es utilizado para el tratamiento de cáncer de pulmón, como el que padece nuestro Walter White, premiado protagonista.
Goza la serie de una multitud de elementos que la hacen excepcional, de los que supongo el primero es tener un presupuesto por capítulo de más de tres millones de dólares con los que se pudieran construir el resto, como por ejemplo la estética, la fotografía, la imagen con las que identificamos a cada personaje los cuales tenían asignados una gama de colores que los conformarían; unos vestuarios, estética personal y modos de vida de acuerdo a esos colores.
A continuación incluyo una serie de enlaces de you tube con algunas (bastantes) de las canciones que aparecen a lo largo de la serie.
Take My True Love By The Hand - The Limeliters      http://youtu.be/tZf2MNSVQU8
http://youtu.be/-zBzZJd-nfw    El Paso - Marty Robbins
Baby Blue – Badfinger  http://youtu.be/TkA7xQb6uPk


RfCs.

viernes, 1 de junio de 2012

El grano de Esperanza


Lo bueno de la TDT es que puedes eliminar canales televisivos o de radio, sin tener que ver sus siglas cuando haces Zaping.
Yo tengo, por higiene mental borrados casi la mitad de la oferta televisiva, (no me interesan) aunque digan que hay que ver de todo para estar informados….seria como decir que me gustaría tener la gripe para hacerme inmune… Me niego a imponerme esta máxima, me  niego a sus adoctrinamientos, no quiero ser vacunado con sus virus.

Y para reafirmarme en mi argumentación aquí dejo un video de una de las muchas cadenas que pululan por el tubo catódico u ondas hertzianas contaminando el pensamiento…


Pero ante esta enfermedad, como suele ocurrir hay medicamentos, aunque estas medicinas estén prohibidas por los que nos gobiernan, siendo el caso de lesa humanidad lo que quiere hacer Esperanza Aguirre, con TELE K, un canal sin medios ni pasta, con una cobertura que apenas se ve en Madrid, pero…que creen que un altavoz es vital para desmontar las mentiras que nos cuentan los medio afines a sus intereses. Y aún así (sin cobertura, sin dinero, y apenas con lo imprescindible para emitir)  Dª Espe, esta   toda costa emperrada  en cerrarla. Otro ejemplo mas de LIBERTAD.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

viernes, 2 de abril de 2010

Te Doy Televisión

El apagón televisivo ya llego, uno que es previsor ya tenia el aparatito de marras para cuando llegara el esperado día.

Por lo que me pongo a sintonizar el aparato para seguir consumiendo droga televisiva, una vez programado todos los canales, me pongo a echar un vistazo y nada nuevo sobre el panorama televisivo, las cadenas de toda la vida con sucursales que solo ponen reposiciones de su cadena madre, y las nuevas son de corte neo fascistas, por lo que no me interesan sus ofertas programáticas, por lo tanto se han borrado de mi aparato reproductor. Este mismo día( el de la desconexión) resulta que ponen el partido del Barça-Arsenal, me pongo a mirar cadenas y la única donde lo televisaban era en nuestra “publica” Tele Madrid, habrá que hacer un esfuerzo ya que el partido lo merece, cuando llega mi sorpresa la cadena se ve perfectamente pero el sonido ni mijita no se oía nada y yo volviéndome loco tocando los botones de mi mando para conseguir que se oyera, cuando Cesar que estaba en casa me dice no te molestes que para lo que hay que oír de esta cadena es mejor dejarla como esta, y digo “coño” pues tiene razón mejor no tocarla, ¿Qué inteligente es mi aparato?...de TDT.

Juan Gazpacho.

martes, 22 de diciembre de 2009

Cuéntame, ¡la serie!


Pues si, me gusta Cuéntame, la serie. Esto tiene visos de ser una confesión, y lo es, ya que en este convulso mundo televisivo y sus espectadores en, el que más y el que menos, se afilia a una de los múltiples seriales o sagas, también lo confiesa, el hacerlo uno mismo, no es más que constatar o definir un gusto, y todo para que así, de entrada, quede claro.

Por otro lado, también he de decir que no me gusta la televisión, dicho en general, menos escasísimas, muy escasas cosas; algún programa, uno de cocina, una serie de animación, algo de deporte y poco más. Cuando digo que no me gusta en general, es que no me gusta, ¡no lo veo! Apenas dedico tiempo al pasivo visionado de cualquier programa. Eso si, excepto Cuéntame.

Pero, ¿por qué?, ¿Qué es lo que hace que esta serie sea capaz de engancharnos, como no lo hace ninguna otra?

Llegado el momento, próximo al día, a la hora programada, uno se acuerda, planifica los tiempos para poder sentarnos, todos los miembros de la familia alrededor de la televisión, (este es el único programa que lo consigue)

No son estos tiempos de experimentaciones, horas de violentas ficciones, antes bien, es el del entrañable momento familiar, que también existe, que sin ser moña, plantea conflictos, situaciones, asuntos todos más o menos cotidianos que de alguna manera nos vienen a resultar casi nuestros. Como el melodrama que nos afecta influyendo en las emociones, en esas escenas traídas con preciso buen hacer, en los que se coloca en boca del personaje el pensamiento del espectador, y encuentra complicidades entre nosotros con miradas, risas o algún comentario.

Pero además de todo eso, resulta sorprendente que se haya llegado al punto en el que sin ninguna presión a los más jóvenes les atraiga igualmente. Es como si buscaran o se les ofreciera a través de esta serie el recreo reflejado de sus propias vivencias familiares en una familia estable, donde se encontrarían a la abuela de España, la madre complaciente, cariñosa, comprensiva y atenta; el hermano a quien admirar, imitar o aconsejar; al padre, severo pero comprensivo, cabeza de familia y motor de las relaciones; al barrio, uno cualquiera, con su escuela, sus amistades, su parroquias y parroquianos, sus calles y sus cotidianidades. Todo esto, tal vez por aparentar afinidad, resulta atrayente, pero si además se acompaña adornado como un reflejo de una época pasada, con la estética y las relaciones adecuadas a su tiempo, es un conjunto que agranda el abanico de un posible público, el que añora y lo vivió, el que yendo con el devenir comparte la edad de los protagonistas, o el que lo mira sorprendido como esa época imposible y real, lejana y hoy traída para nuestro deleite.

No, no es historia, es ficción historiada que casi se amolda a unas situaciones, eso sí, con criterio, con rigor, y que nadie busque la crónica cronológica de nuestra historia reciente, para eso tiene otras vías, que por ahí lo explore. Aquí, en esta serie en la que la ubicación temporal tiene sus impulsos y su relativa importancia para la trama, estos conforman los personajes a un modo de pensar, comportarse, actuar de acuerdo al sentir y vivir de aquellos tiempos, con sus generaciones solapadas. Pero lo bueno, lo realmente bueno, es que todo esto se hace con acierto general, esto es, el espectador, se identifica, empatiza con los personajes. Evidentemente no se puede hacer una serie televisiva que guste a todos y más en estos tiempos de tal diversidad, por eso mismo el ser capaz de aunar gustos diversos, como lo hace esta, es de un merito apreciable.

El caso es que después de ver el último capítulo de la temporada el 17 de diciembre de 2009 y quedarse uno pasmado por el disfrute, tras ciento noventa capítulos, más o menos, y empezar a añorarlo, hay que rendirse a la evidencia, reconocer un triunfo y felicitarlo.

Lo que no sé es si llegados a este punto, en aras de una gloria perdurable, hacer como hizo, Conan Doyle con su Sherlock, Cervantes con su Quijote, o por resultar similar Antonio Mercero con Chanquete, ¡mitificarlos!

Sr. Rafa desde Radio Lucientos

Pd. Curiosamente hoy oyendo un pasaje de la historia de Conan Doyle, he sabido que éste mató a su personaje antes de su éxito, y que cuando se publicó el relato del suceso en muchas calles de Londres aparecieron crespones negros de luto en honor de Sherlock, él conmovido por tal muestra de pesar, lo resucitó para muchos cuentos posteriores, empezando por “El sabueso de Baskerville”, lo que le reportaría más fama y fortuna.



Printfriendly