lunes, 14 de marzo de 2011

Aljibe en Galileo

El día no sabía si daría para mucho cuando amaneció, a pesar de haber sido muy meditado. Me dí cuenta de que era el aniversario del 11M, a mediados del día, Google me lo recordó con su crepón negro, lamento no haberlo recordado por pura solidaridad como lo recordará por pura tristeza Pilar Manjón, por ejemplo. Yo lo recordaré por la soberana tontería de haber perdido ciento veinte euros nada más haberlos sacado del banco y en el escaso trayecto del mismo al supermercado que no debe de estar más lejos de 500 metros. Cuando me dí cuenta del extravío diez minutos mas tarde, era ya…¡demasiado tarde!. “Ja’rl asin se mueran los payos que seloncontraron…” y no me lo devolvieron (el lote incluía el DNI y la tarjeta de crédito) ¡cómo me jodió, cómo lo lamento y qué rabia me dio! la cara de imbécil crispado se debía de ir diluyendo, hora a hora, del resto del día, hasta llegar a la sala Galileo a eso de las 21:15 horas para presenciar el concierto al que habíamos planeado ir.
Se trataba del grupo de música folk, Aljibe. Y para eso de las diez de la noche y tras un par de cervezas, de las de a cuatro euros cada una, y de haber pagado ocho euros de la entrada, salieron al escenario siete músicos dispuestos a ofrecernos lo mejor de su interpretación, en la presentación de lo que es su noveno disco, después de veinticinco años de formación del mismo.
Tras la brevísima presentación de un recitado cogieron cada cual el suyo de los muchos instrumentos y comenzó el concierto.
Desde los primerísimos acordes me dí cuenta que la actuación me iba a gustar. No se trataba de esos recitales a los que has pagado una pasta, que te obliga a prestar un cansado esfuerzo de atención que compense el elevado precio, no. En una sala conocida, sin aglomeraciones, sin humo, sentados en alrededor de una mesa al estilo de café teatro (que en realidad lo es), con visibilidad completa, liberados de obligaciones, todo se concentra en el puro sentir.
El grupo comenzó a verterse sobre los asistentes con una fluidez amena, simpática y preciosista en la que desarrollaban esa música sencilla y popular ¡tradicional! Que de alguna manera todos conocemos. Ellos se encargan de investigar melodías y ritmos de músicas folclóricas de variados lugares, con preferencia castellana, aunque pudieran incluir, tal vez un fado, tal vez algo sefardí, tal vez centroeuropeo, etc., para luego transformarlo, amanchegarlo, con sus arreglos en un sonido, que al conservar la esencia de lo popular y tradicional se pueda disfrutar como música folk, sin que los condimentos usados rompan con su sabor. Músicas navideñas, de siega, de labor, de boda, una nana, de cortejo, de fiesta…
Muchas caras conocidas para los propios músicos conseguían una ambiente de confianza que nos llegaba a todos como si estuviéramos en casa. Son de estos típicos conciertos de los que quienes van a verlos, son los amigos y conocidos que los siguen, y que llevan haciéndolo años; esto no deja de ser algo curioso al tratarse de gente con un gran bagaje, al menos en el tiempo. A nosotros que era la primera vez que los veíamos todo esto que ya conocemos sobradamente nos afectaba en el sentido de aportar calidez.
Caían los minutos y las canciones que no habíamos escuchado nunca, tras una divertida o ilustrada presentación, con esa suerte de estar resultando gustoso. Ya sabemos que las canciones novedosas suelen llevar su tiempo de adaptación en uno mismo para llegar a ser asimiladas, pero aquí todo parecía trascurrir de la mano del desarrollo de melodías, solos, giros y quiebros sonoros que hacían muy fácil la escucha. Hora y media divertida que nos ha descubierto ese mundo un tanto marginal, o al menos sin demasiada cabida en los medios de difusión, pero que debiera de gozar de mayor suerte, por calidad y merecimiento.
Siempre me extrañó el porqué tanta gente mira o busca en músicas profundas, tradicionales o populares de otros países, como el blues, puede que la salsa, los grupos de pop celta, andinos, el tango, ¡qué se yo…! Tantas músicas de componente folclórico, y luego, se huye del flamenco, la jota o la muñeira, por ejemplo, puede que por ser o creerse que representa lo rancio o antiguo y se busca una falsa o esnob actualización, que en realidad no es tal. En fin… pero eso es otra historia y a ella puede que nos dediquemos otro día.
Rafa, uno de los dos.

Actualización el 14 de marzo:
Suena el timbre y sube la cartera (de correos) a casa para entregarme la cartera perdida, sin dinero, eso si, pero con los documentos….Qué se le va a hacer, alegría a medias…al menos me evito de el papeleo.




3 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo estuve ahí, creo que es el concierto que más a gusto he visto y he disfrutado, me sentí casi como en mis clases de yoga.

Uno de los Dos dijo...

Vaya fatídico día, lo digo por la conmemoración de 11 m, y las casi la 25.000 lukas.
Pero por lo que veo se arreglo el “día”, había escuchado algo de estos muchacho y me gustan…es cierto que el Folk ha tenido una especie de bajón en comparación de aquella época donde el Nuevo Mester de Juglaria además de ser un referente, llenaba estadios…ahora prácticamente es ¿Cómo para una especie de minoría? ¿Qué no?..haber si el próximo es Acetre, y te acompaño.
Salud, ya que dinero hay poco.

Rafa, de uno de los dos dijo...

Me encantaría ir a ver a Acetre, seguiremos atentos al blog de la Acetrera y vemos para cuando se dejan caer por estos pagos y quedamos.