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miércoles, 10 de septiembre de 2014

Breaking Bad, ¡LA SERIE!

Breaking Bad, ¡LA SERIE!
No es por nada especial, quiero decir, que sea por que recientemente han galardonado con otro premio Emmy, o varios, ya que se lo dieron además a algunos actores, premios que vienen a ser como los Oscar de la televisión, nada especial por lo que venga ahora como de manera oportuna a hablar de esta serie, no. Ya tenía pensado hace tiempo la intención de dar mi opinión al respecto, ya que me encuentro algo así como en estado de encantamiento con la serie que ya he completado de visionar lo que es su quinta y última temporada.
Un amigo próximo que ya la ha acabado impulsivamente, me recriminaba como podía dejar de ver el capítulo siguiente a continuación de quedarme sobrecogido con el final del que acababa de ver. En realidad creo que hago esto por ese afán de conservación de lo que me gusta sabiendo que pudiera consumirse y agotarse, por lo que me lo dosifico gozoso en pequeñas visualizaciones de un solo capítulo. Bien es cierto que ha habido veces que ha sido incontenible porque además gozábamos de disposición.
No soy de series televisivas, ya sé que hay muchos seguidores de las mismas y acabada una comenzada otra, lo mismo en un canal como en otro, yo no. Si exceptuamos alguna por el componente familiar tengo que decir que apenas he visto dos o tres y sin demasiada fidelidad. Esto no es de ahora, viene de lejos, ¡años! diría yo. Años en los que han debido de pasar por televisión, miles de ellas y mira por donde, he sobrevivido. Soy principalmente anti televisivo y esto me viene de mi más tierna juventud cuando se fijó en mi ideario el que la televisión es mentira, fuente de embobamiento, contraproducente para la salud, física y mental, manipuladora y terriblemente odiosa. Aun así he de reconocer la multitud de horas que he debido de pasar  frente a ella, porque además es puro y demoledor entrenamiento.  Decía John Lennon que podría haber paz en el mundo si realmente las sociedades se preocupasen de que la hubiera en lugar de hacerlo en adquirir un segundo televisor. En esa línea voy yo. Dicho todo esto que en realidad no viene a cuento sigo con lo otro, lo  de la serie televisiva
Un día un amigo me recomendó que viera esa serie, que era buenísima, que en el barómetro de medición de la calidad de las series se puntuaban de acuerdo al tope que era esta, de manera que otra de mediana calidad se la llamaba por ejemplo, un seis de breaking bad. Esto me llamó la atención y me preocupe de descargarla y ponerme a verla animando a M. al empeño, Y así fue
Me ví asaltado de interés desde el primer trepidante minuto en el que el protagonista sufre un accidente con una extraña caravana del que sale en calzoncillos con una pistola y una cámara de vídeo en la que se graba a sí mismo una especie de confesión. Sí, ya sé que esto tampoco es nada especial y que podría formar parte del guion de cualquier otra, pero es que va a ser que no, puesto que la trama tal como empieza, esto es creando un inusitado interés por su desarrollo, sigue creciendo a lo largo de cada episodio. (Por cierto, el tal calzoncillo tras una posterior subasta de elementos del atrezo, alcanzó la cifra de 9000 dólares, ¡una locura!)

Algo particularmente gozoso es  como al espectador le es ofrecido sucesos, o parte del argumento, que él debe de relacionar cuando de alguna manera se desvelan. Así mismo los comienzos de cada episodio forman parte de casi un sorprendente adelanto, que no tiene por qué acontecer en ese mismo capítulo ni incluso en toda la temporada. Todo esto nos viene a decir lo bien hilado que resulta el desarrollo de la misma, la trama,  en lo que parece ser (lo digo ahora que lo conozco) toda la serie en su conjunto estaba pensada medianamente desde el principio y no como otras que cambian en función de cómo vaya encajando, aunque bien es cierto, que uno de los personajes principales estaba destinado a desaparecer en la primera temporada,algo que no sucedió, convirtiéndose más tarde en alguien esencial.. A pesar de eso, cada temporada mantiene un genial in-crescendo, algo que denominan algunos “el efecto olla a presión”  según el cual, a medida que avanza el episodio va generando una  creciente tensión narrativa que mantiene al espectador alerta y dominado por la atención que le despierta.
Se pudiera destacar el hecho de que cada uno, cada espectador, es el que debe de ubicar en su propia escala moral los actos de los protagonistas, aun a pesar de saber  qué es lo que genera el mal en sí mismo, la droga y por lógica, quien la fábrica. Esto pudiera resultar  obvio, pero es evidente que cuando uno se introduce en la contemplación o lectura de cualquier obra artística los sucesos que pudieran padecer los protagonistas estarían marcados con una valoración moral, ésta, bien nos la pudiera definir el autor a través de su narrador omnisciente o no, en el caso de una obra literaria, o dejarla a la interpretación del lector o espectador, que sea él quien lo juzgue en función de su escala de valores. Digo esto porque bien es cierto que a lo que se dedican algunos personajes  a lo largo de la serie es a “Hacerse Malos” (haciéndose malos), que es lo que significaría la locución “Breaking Bad” en determinados contextos, por lo tanto, el espectador debe de ir encajando, a la vez que sorprendido, la evolución de los personajes, su deriva. Una evolución ceñida en su justa medida a la lógica y consecuentes con sus propios sucesos y vivencias no está reñida con la constante aparición de sorpresas que te dejan perplejo y una vez más con la agradable sensación de disfrute por todo y por tanto.
Por si no fuera poco  la banda sonora de la serie parece que fue medida en cada capítulo para que no se limitara a ambientar, sino que sumase expresividad a las imágenes Canciones de estilos variados, una selección que bien pudiera recordar a Tarantino que tan acertadamente incorpora las mismas en sus bandas sonoras, provocando igualmente la publicación de algún disco con las que van apareciendo a lo largo de su desarrollo y que hay veces que nos dejan literalmente embobados por el disfrute.
La serie completa consta de sesenta y dos capítulos por lo cual quien cayera en sus redes tiene entre sus manos la posibilidad de un prolongado goce. Curiosamente y casi con seguridad de manera premeditada, en la tabla periódica de elementos químicos aparece en el puesto 62, los mismos que episodios la serie, el Samario, que es utilizado para el tratamiento de cáncer de pulmón, como el que padece nuestro Walter White, premiado protagonista.
Goza la serie de una multitud de elementos que la hacen excepcional, de los que supongo el primero es tener un presupuesto por capítulo de más de tres millones de dólares con los que se pudieran construir el resto, como por ejemplo la estética, la fotografía, la imagen con las que identificamos a cada personaje los cuales tenían asignados una gama de colores que los conformarían; unos vestuarios, estética personal y modos de vida de acuerdo a esos colores.
A continuación incluyo una serie de enlaces de you tube con algunas (bastantes) de las canciones que aparecen a lo largo de la serie.
Take My True Love By The Hand - The Limeliters      http://youtu.be/tZf2MNSVQU8
http://youtu.be/-zBzZJd-nfw    El Paso - Marty Robbins
Baby Blue – Badfinger  http://youtu.be/TkA7xQb6uPk


RfCs.

jueves, 3 de mayo de 2012

Cuarta entrega de las canciones más influyentes

A falta completar con los ausentes (de la lista) por omisión, llamémoslo simplemente olvido, aunque alguna deliberadamente,  presento lo que es la última entrega de estas canciones influyentes y que recupero del fondo del ordenador ya que llevaba bastante tiempo elaborada en busca de una oportunidad que se presenta hoy

33º

He oído decir de que son la tuna del folk, lo que no sé es si esto es un halago o un desprecio, y aunque no odio a la Tuna por mi parte diría aquello de Vainica Doble de: ¡vete tuno! ¡Vete! ¡Vuélvete a tu siglo diecisiete! Pero este no es el caso, son una Ronda y no tienen nada de tunos, si acaso de pícaros, o de juerguistas y a eso se dedican, a animar la fiesta cuando les toca porque cuando no, nos traen al buen entender historias de hoy y de siempre, con una lectura tradicional y hasta entrañable. Forman parte de la nueva hornada de afectos personales. Una historia de guerras, pérdidas, exilio, lucha y amarga victoria por su lejana vida desecha que no pudo recuperar LA RONDA DE BOLTAÑA – BAJO DOS TRICOLORES
34º
Esta si que se puede decir que es la primera canción, que de aquí surgiera todo. Probablemente la primera canción de la que tal vez tuve conciencia. Me la cantó mi madre en exclusiva una plomiza tarde de abril.
Mucho más adelante eran los tiempos de “Trébede”, el glorioso programa de R3 de Iñaki Peña, allí descubrí el mundo fascinante del folk, en ese programa sonaban con asiduidad unos… ¡titiriteros!, con los que, coincidiendo en edad de hijos pequeños, me sentí encantado. Una suerte de sencillez y tradición, de ternura y emoción, de calidad e ingenio, de belleza traída a la música infantil. Además de musicales realizan espectáculos teatrales, pasacalles, títeres… aportando al manipulado mundo de la infancia un grado de autenticidad y excelencia en sus trabajos con el que es una suerte toparse. Creo en verdad que su mundo cautivo mi lado infantil hasta afectarme a el adulto que desde entonces no es el mismo, ahora esta purificado.  LOS TITIRITEROS DE BINEFAR – EL SEÑOR DON GATO
35º
Por seguir con la música tradicional, en la que parece me desenvuelvo, aunque no tanto ¡eh! Encontré algo así como rebuscando, un grupo, un disco, una canción. Su particular coro de inicio y el modo en el que el tema va desarrollándose, es como si viniera de una evolución, en la que su progreso va tomando una forma compacta de sabiduría y exquisitez, de manera que parecen alejarse del mundo folclórico, cuando en realidad, lo que están es reinventándolo. Un final de crescendo y cerrado nos deja literalmente pasmados. ¡Buenísimos! ACETRE – LA DANZA DEL MOSTRENCO
36º
Con Los Planetas fue como encontrar el eslabón perdido. Parece que uno según va dejando atrás, por época, por gustos, por olvido o por lo que sea, llega a tener una desconexión con ciertas cosas con las que en realidad se tiene grandes vínculos, y tienen que venir ellos a servir de nexo; es un estilo, un sonido, una originalidad que los han hecho los reyes del independiente y uno gozoso se deja caen en todo ello.
LOS PLANETAS – HIMNO GENERACIONAL nº83
David y Claudia
Reunión en la cumbre:

37º

He estado pensando si incluir o no este tipo de canciones, al fin me decidí por incluirlo, viniendo a ser un caso especial, y no por su influencia sino por su contrainfluencia, pues este artista y sus canciones representan precisamente lo que uno rechazaba, eso sí, con un paréntesis Superstar. No se porqué, y no se trataba de ojeriza que tiempo relativizó dándole un valor que tal vez entonces no apreciaba. Era la música ligera, comercial, el stablishment del sistema con apariciones constantes en televisión y uno, sabiendo lo que se estaba cociendo, no podía menos que despreciarlo. Ahora al pensarlo entiendo que me afectó enormemente su rechazo, para bien y para mal. CAMILO SEXTO – ALGO DE MÍ





38º

Su música nos traía aires de libertad, siempre asociado a sus conciertos, donde éramos fieles y felices. Es probable que fuese alguien conocido más por sus directos que por sus grabaciones, al menos a partir de cierta época, pues solía dejarse caer bastante allá por donde deambulábamos. Su atractivo consistía en la conexión que creaba con su público y la interrelación mutua, lo único era superar el ridículo del rock, la parafernalia y su baja condición, que el elaboraba con dignidad y sin dificultad. Luego vino la apoteosis y la precisa identificación con sus creaciones. Supo mantenerse al margen de las tantas movidas y tumbos por los que atravesó la reciente historia musical, para terminar con un maravilloso concierto final de despedida de su carrera que siempre recordaré como grandioso. MIGUEL RÍOS – ROCANDROL BOOMERANG




39º

He pensado mucho que canción incluir de Sabina, otro de los que considero indispensable. La verdad es que de sus primeros discos a no ser por el de la Mandrágora, aunque me gustaron, creo que a medida que publicaba uno nuevo iba perdiendo más voz y superando al anterior trabajo, en calidad melódica y lírica, produciendo versos más elaborados, propios de una madurez intelectual, algo que sorprendentemente para mi, siempre tuvo, esa visión lúcida e irreverente para con la sociedad y allá por donde aparecía dejaba su impronta original. En cuanto a la voz, nunca me importó o al menos siempre se lo perdoné, no escucho música para oír a placidos domingos cantar, para eso hay otros caminos, de Sabina me gustan otras cosas, tantas que superan sus déficits y lo que más, es ese alma poética conectada al servicio de la música popular. Ha tenido idas y venidas, altos y bajos, como todos. Con sus últimos coleteos no alcanzo a identificarme en espera de mejores momentos para ello, por eso me quedo para la ocasión con una de sus comienzos. JOAQUÍN SABINA – POGAMOS QUE HABLO DE MADRID

40º
Ya venían los tiempos en los que te montabas en un carro de ilusión y cabalgabas mecido al compás de sonidos que tenían la facultad de embargarte aún más, con este, pues eso, probablemente era de los que más arrobaban los sentidos en una corriente superlativa que nos arrastraba por la vida. Alguien a quien admiraba un buen día me entregó un listado de lo que el consideraba los mejores discos y que por tanto tiempo conservé hasta ir poco a poco adquiriendo uno por uno, su selecta música. Este en concreto es que era fascinante en su portada, un cuadro del pintor surrealista-psicodelico, Mati Klarwein, titulado La Anunciación, que te flipaba irremediablemente y entre los surcos del vinilo había un tema que hacía vibrar la aguja y el corazón: SAMBA PA TI -SANTANA


41º
Antonio Vega - Nacha pop Atrás
Hay canciones que las haces tuyas porque desde ellas parte directamente hacia ti un dardo que te trastoca, son unas y no otras, no tienen que ser las mejores de los tipos. Yo sabía íntimamente que estos que escuchaba en solitario estaban siendo importantes para mi y que tal vez estaban abriendo un nuevo camino hacia gozosos terrenos en los que embarrarnos alegremente. Recuerdo en la contraportada de su primer disco en la que te recomendaba escuchar a volumen elevado, cosa que obedecía fervientemente en el tocadiscos de mi “desordenada habitación”. Era mi grupo casi secreto, el que me estaba convenciendo que hay otros mundos que están en este. He de reconocer que lloré consternado el día de su pérdida, tal vez aquello que circula y se expande por el aire en forma de ondas y que es la forma física, aunque invisible, de una expresión, esto es su música, me había tocado y, a través de ella, se estableció el vínculo que nos unía; el perder una de las partes, fue doloroso. Menos mal que nos quedan sus capsulas musicales, las que extraigo de cualquier formato y mágicamente se reconstruye la expresión de nuevo, de ellas me quedo con una radiante, aunque relate un desengaño. NACHA POP - ATRÁS

42º
Este si era un grupo grande de verdad con capacidad de convencer con contundencia. Aquel vinilo de portada troquelada, me fascinaba, aquella canción si que era potente.
LED ZEPPELIN- CUSTARD PIE


43º
Mi intención primera no era la de incluir en este compendio toda la música que me gusta o me ha gustado, eso sería una magna antología, de lo que se trata es de aquella que especialmente creo que más me ha afectado o le he dado personalmente una categoría extraordinaria, en esto, como en todo, hay grados y el de este tío que traigo ahora es alto e importante. Le conocí gracias a un viejo amigo alejado tras los Alpes abajo y de allí nos lo trajo. Creo sin temor a equivocarme que ¡jamás lo he escuchado en radio alguna!, o en ningún otro sitio que no sea el de mis propios medios y no por nada especial, o resulte una rareza musical, al contrario, practica una especie de evolución desde la canción de autor tradicional de una línea melódica sencilla y sin estridencias de fácil escucha, hasta un jazz igualmente simple, pasando por el baile, y el rock, pero se podría decir que de gran calidad y poco comercial, esa es la clave de ser tan desconocido: la calidad. Por esto mismo, si cumple una de aquellas máximas tan graciosas que en cierta ocasión nos compiló el gran “Rey lagarto” en su blog “La ruta” como necesarios para que un artista le tengamos por genuino, que sea desconocido por el gran público y por eso mismo lo hagamos más nuestro. En este caso estoy hablando del guitarrista italiano, napolitano. Pino Daniele.
 Pino Daniele

44º
Y para concluir no una canción, un músico, cantante o artista musical, para concluir gente normal, la gente que he tenido a mi lado que ha sido capaz de afectarme como sea y por lo que sea, incluyo a locutores de radio…
La basca, con sus influyentes influencias, pero destaco a Javi, Antonio, Rivera, y en especial a J. Antonio, lejanamente Mariano.
Otro juanantonio y Alfonso
La sección corucha de Maite, Mari Mar y otros
Mi hermano, el uno y el otro
Juan de Pablos, entrañable ya por prolongado, Trecet, Iñaki Peña, Antonio Fernández, DAM (especialmente)  Paco Pérez Bryan, El soso cáustico, me gusto eso; Todos como se verá de R3
Aquel compañero que de su nombre nopuedoacordarme de la “mili”
A Ontoba y a quien dice llamarse “el rockero despistado”
A los tantos versos sueltos con los que me cruzado, yo iba de frente, ellos,
de costado… y así, han atravesado
este cuerpecito mío que se convirtió en esponja.
A los garitos, el Avas, con su “pepeluis”, su Javier Cansado (si, el de faemino), su lola y su “Jeru”; o el Berrendero, El Barbieri, El barbú, El elígeme y hasta el Vidrios, y otros muchos más, que sería imposible, ni acordarse, ni incluirlos.

A los garitos, el Avas, con su “pepeluis”, su Javier Cansado (si, el de faemino), su lola y su “Jeru”; o el Berrendero, El Barbieri, El cocodrilo ,El barbú, El elígeme y hasta el Vidrios, y otros muchos más, que sería imposible, ni acordarse, ni incluirlos.
El Camino de la verdad, "la queli" y Another more
Rafael Cuevas

lunes, 30 de enero de 2012

Pepita Jiménez

Pocas veces tiene uno la sensación de haber visto tan de cerca el amor, de sentir su aliento, de entenderlo, de recordarlo, de revivirlo, de saber como es.
De cómo se ha ido conformando, acrecentando, creciendo; de cuales han sido sus tretas, sus vericuetos, sus rendijas.
Con qué maestra sutileza nos lo han contado, con que contención hermosa se ha ido mostrando.
El gran conocimiento del sentir traído a la palabra expresada con brillantez, con hondura, con genialidad.
De que graciosa y sencilla manera se compone el relato para crear el ambiente que nos conduce al entendimiento de los hechos para hacerlos nuestros, creíbles.
Llegando a un delicioso final que nos sorprende, al estar hartos de otros muchos, repetidos hasta saciarnos, al encontrarnos con este al que nos lleva dirigidos a una resolución fluida y amena, de ingenioso transcurrir.
Juan Valera entendía a la novela como un arte al que hay que idealizar y embellecer en el que se refleja la vida; busca el realismo porque huye de la fantasía y del sentimentalismo excesivo, también elimina los aspectos más penosos y crudos de la realidad y esto, sinceramente, hay veces que se agradece, no todo tienen que ser penurias. Pepita Jiménez es una delicia.
Rafael Cuevas.

lunes, 29 de agosto de 2011

Acetre en Folk Plasencia 2011

La noche llegó como llega cualquier otra tras el transito del día, aunque en este caso esa mañana calurosa y luminosa tuvo la particularidad de consistir en un placentero viaje que incluía el recorrer la región de la Vera, parada en Jarandilla (magro y botellín) y la llegada a Plasencia, al Hotel, recorrido por las calles intramuros de la ciudad sorprendentemente monumental, y todo con un regustillo de saber que con ese deleitoso paso del tiempo nos íbamos acercando a la hora programada para el concierto de Acetre en el Festival Folk de Plasencia 2011. Yo ya me encargaba de irlo casi pregonando en cualquier ocasión que se presentaba, que si a la recepcionista del Hotel, los camareros varios, en la oficina de información y turismo... ¡qué coño! Hemos venido al concierto. En realidad puede que una de las razones de estos festivales sea la promoción turística y al menos en nuestro caso se ha visto correspondida. Henos aquí pues, gastando nuestro dinero, en todo, menos en el propio concierto que… ¡ERA GRATIS!

La noche…, muy calurosa; el lugar…, La Torre Lucía, una especie de patio de armas de un castillo rodeado de muros y torreones; la brisa…, desaparecida, lo que convertía la platea en horno aderezado de ganas de disfrutar con la música que presentíamos inminente, eso sí, antes tuvimos que aguantar a un primer grupo, gallego él, y digo aguantar pues creo que el estilo que practicaban resultaba un tanto sufrible. Consistía en una especie de folk deconstruido, o folk progresivo, o free folk que es probable tenga grandes componentes de estudio e innovación y algún día pueda tenerse como referente, pero de muy difícil escucha y atención, más bien chirriante al incluir entre sus instrumentos a la odiosa Zanfona, no eran momentos esos de interiorismos profundos y complicaciones intelectuales. La noche invitaba al movimiento, al baile, a las palmas, al coro ameno, al movimiento. Una noche de verano mágica de acción alineada con un sonido tradicional cercano y conocido. Acetre nos introduce en la fascinación gozosa de su música como quien no quiere la cosa, es fácil dejarse caer. La presentación de su nuevo disco, que tuvo especial protagonismo en el concierto, alternaba con sus reconocidos éxitos y ya vamos viendo como se manejan en los tiempos de un concierto, con maestría, no obstante, son muchos años en el candelero y, muy pocos serían los que podrían presumir de tan longeva carrera, que ellos llevan con renovados bríos, discos, conciertos, canciones, integrantes, instrumentos y lo hacen acompañados de la mano con la propia vida que transcurre con su tiempo sin olvidar el pasado, tal vez sea por eso por lo que nos vienen a parecer tan cercanos y sencillos: tradición y presente, la tradición no tiene dueño y el presente tampoco, a todos nos pertenecen. Ese presente acompasado con el sonido Acetreño, ya convertido en ayer, lo llevamos ahora en nuestros corazones sabiendo que lo bueno y lo bello va con nosotros.
Rafael Cuevas


Esta primera parte del vídeo pretende mostrar un tanto, cierto ambiente de por Plasencia y termina justamente cuando empieza el concierte de Acetre.



A continuación la 2º parte del vídeo que es realmente cuando comienza el Concierto:



y por último la 3ª parte que es el final real del concierto y un pequeño extra final.




por Rafael Cuevas

lunes, 9 de mayo de 2011

De la tierra al cielo

De la raiz a los cielos

Sabemos de las excelencias solo reservadas a designios celestiales; para ellos se tiene guardado lo mejor, aquello digno de altas esferas y generalmente de difícil comprensión, grandes operas, orquestas sinfónicas plagadas de virtuosos, impresionantes corales… Todo aquello exige una especial atención y se encuentra lejos del alcance de lo popular. Hay quien ya se ha encargado de eso, de apartar una cosa de la otra, de reservárselo solo para sí, para ellos, para su élite, sabiendo haber elegido lo excelente. Es entonces cuando surge alguien que nos salva porque nos iguala, son músicos que vienen con el alma del pueblo, desde lo popular, de la raíz, de la tierra, reflejándose en sus propias aguas, las que les traen imágenes de al otro lado del río, de la frontera a la que no se le da la espalda, la de su propia historia, son Acetre.

Parece fácil mirarse a sí mismo y expresarse a través de ese filtro, cualquiera podría hacerlo, pero son pocos lo que lo consiguen ¿por qué? La mayoría encontramos afinidades lejos de nuestra esencia y hacemos nuestras, incomprensibles formas de expresión, a sabiendas que son de otras procedencias, de otras sensibilidades, ajenas. Otros, al vaivén de oportunas modas se convencen de agarrar una raíz y la ondean con el puño levantado con las hebras asomando entre sus dedos, diciendo, ¡mirad, esto que sostengo y muestro, es de mi pueblo, qué grande es! Esas afinidades y esas muestras de arraigo hueco, no valen cuando de lo que se trata es de la verdad sin fingimientos ni snobismos, esa verdad que cantaba Leonard Cohen en su vida secreta, que es la misma para todos.
Todo empieza al compás de la liturgia que manda el procedimiento a seguir. Se trata de un teatro grande, sobre unas tablas sagradas desde las que exhibirse, cumpliendo las reglas de corrección, con sobriedad nos vienen a decir, a algunos a iniciar, como tocar el cielo sirviéndose ellos mismos de catalizadores de esa química de la grandeza, de la belleza.
Supongo que los músicos de Acetre se saben poseedores de la magia capaz de convertir la música con esencia tradicional, luego popular, en algo digno de celestiales gozos y, si no lo saben, y poseen la inocente gracia de los ángeles capaz de crear la belleza, para deleite de quienes los presencian, ojala mantengan por mucho tiempo, y van 35 años, esa facultad divina.
El concierto de Acetre se escapa de catalogaciones próximas, para llegar a algunas más profundas, que no son otras que las que cada uno “abra sus carnes” y alcance a encontrárselas. Cuando a través de estos procesos creativos y expresivos, quien lo presencia, consigue una liberación casi purificadora de su sentir profundo, no puede uno más que caer rendido ante la propuesta. Dos horas convertidas en un viaje detenido en el tiempo de sereno goce del que te apeas con algo de pena al prosaico devenir. Sales del mundo en el que la humanidad es mejor y más buena y tú has estado allí conviviendo con ella.
De los tiempos del concierto, su repertorio, de la puesta en escena; de la desaparecida cortina que separa a los ejecutores del público, estableciendo invisibles conexiones; del precioso escenario con colores cambiantes que envolvían la escena de maravillosas ondas luminosas; de la calidad del sonido, preciso, nítido, justo, de todo esto, qué se puede decir sino que..., todo ha sido… ¡divino!

Una pega que no es sino una queja de los tiempos que corren, pues no es no estuviera publicitado, yo mismo, ansioso de ir a un concierto suyo, me encontré con el cartel de este festival folk en una parada de autobús, luego…, saberse se sabía, entonces… ¿porqué apenas se cubría media entrada del teatro?  ¿O es que pudiera ser que las entradas resultases un tanto caras, (18 euros)? Lo cierto es, que visto lo visto, esos dieciocho euros han venido a ser unos de los mejores gastados en semejante actividad.
Lo dicho, de la raíz como habichuelas mágicas al cielo.
Rafael Cuevas

lunes, 14 de marzo de 2011

Aljibe en Galileo

El día no sabía si daría para mucho cuando amaneció, a pesar de haber sido muy meditado. Me dí cuenta de que era el aniversario del 11M, a mediados del día, Google me lo recordó con su crepón negro, lamento no haberlo recordado por pura solidaridad como lo recordará por pura tristeza Pilar Manjón, por ejemplo. Yo lo recordaré por la soberana tontería de haber perdido ciento veinte euros nada más haberlos sacado del banco y en el escaso trayecto del mismo al supermercado que no debe de estar más lejos de 500 metros. Cuando me dí cuenta del extravío diez minutos mas tarde, era ya…¡demasiado tarde!. “Ja’rl asin se mueran los payos que seloncontraron…” y no me lo devolvieron (el lote incluía el DNI y la tarjeta de crédito) ¡cómo me jodió, cómo lo lamento y qué rabia me dio! la cara de imbécil crispado se debía de ir diluyendo, hora a hora, del resto del día, hasta llegar a la sala Galileo a eso de las 21:15 horas para presenciar el concierto al que habíamos planeado ir.
Se trataba del grupo de música folk, Aljibe. Y para eso de las diez de la noche y tras un par de cervezas, de las de a cuatro euros cada una, y de haber pagado ocho euros de la entrada, salieron al escenario siete músicos dispuestos a ofrecernos lo mejor de su interpretación, en la presentación de lo que es su noveno disco, después de veinticinco años de formación del mismo.
Tras la brevísima presentación de un recitado cogieron cada cual el suyo de los muchos instrumentos y comenzó el concierto.
Desde los primerísimos acordes me dí cuenta que la actuación me iba a gustar. No se trataba de esos recitales a los que has pagado una pasta, que te obliga a prestar un cansado esfuerzo de atención que compense el elevado precio, no. En una sala conocida, sin aglomeraciones, sin humo, sentados en alrededor de una mesa al estilo de café teatro (que en realidad lo es), con visibilidad completa, liberados de obligaciones, todo se concentra en el puro sentir.
El grupo comenzó a verterse sobre los asistentes con una fluidez amena, simpática y preciosista en la que desarrollaban esa música sencilla y popular ¡tradicional! Que de alguna manera todos conocemos. Ellos se encargan de investigar melodías y ritmos de músicas folclóricas de variados lugares, con preferencia castellana, aunque pudieran incluir, tal vez un fado, tal vez algo sefardí, tal vez centroeuropeo, etc., para luego transformarlo, amanchegarlo, con sus arreglos en un sonido, que al conservar la esencia de lo popular y tradicional se pueda disfrutar como música folk, sin que los condimentos usados rompan con su sabor. Músicas navideñas, de siega, de labor, de boda, una nana, de cortejo, de fiesta…
Muchas caras conocidas para los propios músicos conseguían una ambiente de confianza que nos llegaba a todos como si estuviéramos en casa. Son de estos típicos conciertos de los que quienes van a verlos, son los amigos y conocidos que los siguen, y que llevan haciéndolo años; esto no deja de ser algo curioso al tratarse de gente con un gran bagaje, al menos en el tiempo. A nosotros que era la primera vez que los veíamos todo esto que ya conocemos sobradamente nos afectaba en el sentido de aportar calidez.
Caían los minutos y las canciones que no habíamos escuchado nunca, tras una divertida o ilustrada presentación, con esa suerte de estar resultando gustoso. Ya sabemos que las canciones novedosas suelen llevar su tiempo de adaptación en uno mismo para llegar a ser asimiladas, pero aquí todo parecía trascurrir de la mano del desarrollo de melodías, solos, giros y quiebros sonoros que hacían muy fácil la escucha. Hora y media divertida que nos ha descubierto ese mundo un tanto marginal, o al menos sin demasiada cabida en los medios de difusión, pero que debiera de gozar de mayor suerte, por calidad y merecimiento.
Siempre me extrañó el porqué tanta gente mira o busca en músicas profundas, tradicionales o populares de otros países, como el blues, puede que la salsa, los grupos de pop celta, andinos, el tango, ¡qué se yo…! Tantas músicas de componente folclórico, y luego, se huye del flamenco, la jota o la muñeira, por ejemplo, puede que por ser o creerse que representa lo rancio o antiguo y se busca una falsa o esnob actualización, que en realidad no es tal. En fin… pero eso es otra historia y a ella puede que nos dediquemos otro día.
Rafa, uno de los dos.

Actualización el 14 de marzo:
Suena el timbre y sube la cartera (de correos) a casa para entregarme la cartera perdida, sin dinero, eso si, pero con los documentos….Qué se le va a hacer, alegría a medias…al menos me evito de el papeleo.




miércoles, 9 de marzo de 2011

El Juego del Hombre Invisible

He leído el libro de Dama, Reyes Aguilar, “El juego del hombre invisible”
Como más o menos habíamos pactado, lo compró “uno de los dos” (para algo tenía que valer) y después de leerlo uno, lo leyó el otro, que era yo en este caso. No es que tuviera grandes expectativas y no es por nada, he dejado grandes obras a medias. Sé que en estas, me pierdo mucho, pero qué le vamos a hacer… si no me gusta, no me empeño, excepto excepciones; lo digo porque conozco gente que lee y lee incesante, le guste o no, lee y lee… ¡yo no soy de esos!  Pero en este libro había un interés especial, muy especial. Pocas son las ocasiones en se pone en tus manos un libro escrito por “una amiga”. Íntimos desconocidos nos conocimos sin conocernos acá por esta blogosfera ¡y son tantos! que el reparar, indagar, acomodarte y quedarte para después comprender, corresponder, mantenerte, y todas esas cosas que tal vez sólo lo entienda alguien que mantenga alguno, hacen que forme parte de alguna manera de la vida de uno. Si, es extraño, pero también curioso, agradecido y satisfactorio.

Cuando por fin lo tuve en mis manos tenía un nosequé ansioso de hincarle el diente, aún así pasaron dos días antes de empezarlo. Tengo que reconocer que con recelo. Notaba en las entradas de su blog un cierto descuido en cuanto a elaboración que creía podía trasladarse al texto literario de su composición. Así se lo comente a mi socio y amigo J:A., o es que ¿acaso me estaba curado en salud ante una posible decepción? ¡y sorpresa!
Empecé a leerlo con muuuuucho tiempo por delante, tanto que completé la mitad del tirón. Esa noche dormí con Dama, o con Reyes, o con Elvira, toda la noche anduvo la historia en mi cabeza rondando, buscando su sitio, sus correspondencias, sus analogías con mi propia vida y con la de tantos y tantos con esa especie de afinidad, de sencillez, de honestidad, de normalidad que hacía a la novela formar uno parte de ella, ser un personaje más, porque la historia estaba construida de eso, de vivencias que cualquiera puede tener, de impresiones, de cotidianeidad costumbrista al alcance de cualquiera. Y que por eso mismo cualquiera puede vivir, disfrutar o padecer. A partir de ese momento todos los escritores me parecieron unos eruditos pedantes engreídos de vidas inalcanzables y que me estaba encontrando con la realidad, o como bien decía Elvira, con la fantasía. Completé la otra mitad al día siguiente con gran deleite, deseoso y gozando de fantasear posibilidades de resolución, mientras iba viendo el estilo fluido y atento de las circunstancias que rodean la vida de la protagonista de la que la autora, (imaginaba), debía de conocer tanto, ¡tanto que uno se pregunta si acaso estuviera conformada con retazos de su propia vida!
El desarrollo de la historia se ve adornada con una serie de canciones que afectan a la trama, de artistas a los que admiro, que podrían componer su banda sonora que traslada las páginas del libro para instalarse en el sentir de cada cual, algo que embellece la historia al tratarse de quien se trata, Serrat, Sabina, Vega (mi adorada trinidad) Aute, Triana…¿dónde sino en este libro se citan canciones que todo el mundo conoce  y que probablemente hayamos hecho nuestras?
Una especie de Meryl Streep contándonos la heroicidad cotidiana de mujer, esposa, madre, trabajadora, la pasión, la resignación...Historias cotidianas, lugares comunes, el trato con una adolescente, un desayuno cualquiera, una receta, un bar en Sanlúcar que le dan a uno ganas de presentarte allí a comer unas “papas aliñás”
Un libro de mujer que descubre ciertos secretos femeninos. Deseoso transcurría con el avanzar de las páginas el compartirlo con M. sabiendo que a ella igualmente le agradaría.
Complete la lectura con una especie de congoja emocionada por la suerte de los protagonistas. supongo que pretendidamente conseguido por la autora y que desde aquí no puedo menos que felicitarle por su obra, que espero aumente, para deleite de sus desde hoy seguros seguidores.

Rafa, uno de los dos.

Una frase cualquiera extraida del libro:
      "...mi hija tiene la capacidad única de rentabilizar nuestras discusiones..."
Otra:
      "Sostiene la teoría de que en nuestra casa todo está lleno de cosas mías (...), si le gustase lo que a mi, tendría los mismos libros, si le gustase la fotografía, tendría la pared del pasillo llena de distintos momentos de nuestras vidas o si le gustase el reciclaje de muebles, tendría lo que yo no puedo tener (...)"

Un enlace: http://damadesevillanonombre.blogspot.com/

El del libro: http://www.lamaquinachina.com/libros/?librosId=55e9b3f8ae6965f89922388a639deed9

jueves, 20 de enero de 2011

Hijos del agobio y del vermú

A casi un mes de la ley antitabaco, uno observa en los lugares mas emblemáticos del fumador (el bar), que
Estos lugares ya no son lo que eran, es como que la clientela esta mas triste, el cigarrillo no compartido con la charla, esta pierde espontaneidad, relajamiento, la tan socorrida porfía del hincha futbolero ¡se esta perdiendo! pues no hay tiempo para descifrar la táctica que tu equipo desarrollo…perdona pero me voy a la calle a fumar, cuando vuelves ya se perdió el apasionamiento.
Ya el vermú del medio-día, casi no tiene sentido, la excusa utilizada para encontrarte con los colegas y compartir un pitillo en agradable compañía (ya no es lo mismo) falta algo y sobra salir a la calle.
Es vedad que fumo menos me dura mas el paquete, pero también es verdad que pierdo “alegría”, esta palabra tan importante para sentirte mentalmente sano.

Y aún así la doy por buena si no fuera porque salgo a las calles de Madrid y silenciosamente me están matando por ser la ciudad que rebasa con mucho los limites de contaminación…contaminación que se esta cargando a muchas personas con enfermedades respiratorias.
Juan Antonio

martes, 23 de noviembre de 2010

Yo, También



No sé que tendrá la profesión de actor-actriz que sea capaz de convertir un texto y luego el gesto, la voz, en premeditado, en falsa actuación, pues no se siente de verdad. Frases y frases repetidas en ensayos (este guión se cambió diecisiete veces) a los que le acompañan ademanes, poses, posturas, gesticulaciones… para llegado un momento, repetirla delante de una treintena de personas, de las que algunas muy, muy próximas dirigen una cámara hacia su acción, que registra ese momento una y mil veces hasta convencerse de su corrección.

En un principio cualquiera valdría para la farsa, ni sufre ni padece los sentimientos de los personajes. De sobra son conocidos los éxitos de actores principiantes sin ningún bagaje, ni “tablas” que lo avalen y el caso de esta película es un ejemplo más, o no…

Aquí el actor es alguien al que una alteración genética le aporta la presencia de un cromosoma más y se convierte en alguien, digamos no raro, especial. Lo es en su vida real y en su personaje. Así de entrada la cosa es curiosa. Probablemente las situaciones imaginadas en el guión, se hayan repetido en sus propias carnes, pero de verdad, y le tocara revivir o adelantarse a ellas. El amor, el deseo y sus tretas para conseguirlo, el desprecio, el tormento de lo imposible, la tristeza de la resignación.

Terminada la película, corro a youtube, introduzco Lola Dueñas y veo una pequeña entrevista, en la que ella reconoce como mérito de su compañero el que trabaja desde la verdad lo que la provocaba un compromiso de obligación en el mismo lugar, -“todo lo que pasaba en el rodaje era verdad, y yo respondía a lo que él me daba”- reconoce.

En la pelí, esto se nota como no pasa en otras, pero es que además, y como Lola mismo dice, la dirección de actores la coloca en disposición de expresar y representar la parte que la toca, yo añadiría de una manera poco menos que sublime. Por eso mismo cuando presentaban la terna de sus rivales candidatas al Goya a la mejor actriz protagonista, Raquel Weisz, Penélope Cruz y Maribel Verdú, era como para echarse a temblar sino fuera por el íntimamente saberse merecedora del premio, que efectivamente la dieron.

Una trama que incluye una problemática social, las barreras del amor; una música que por reconocerla, se va paseando, asomándose tímidamente como una triste melodía de piano, para ir creciendo en intensidad hasta llegar a un punto tan álgido que sencillamente emociona (igualmente recibió el Goya a la mejor canción original) y una actriz que debuto como protagonista, que aporta una hermosa honestidad a un impresionante trabajo con el que ha logrado colocarse en lo más alto y mucho me temo que será para siempre.

Además su físico (algo tan importante en su profesión) la aporta, por ser así ella, un plus de sencillez y normalidad, por eso mismo es posible a poco que te fijes, reconocerla por la calle en la cara de otras tantas tías iguales sencillas y normales como ella, algo que nos la acerca, nos la aproxima, en vez de esas bellezas extraterrestres inalcanzables

Rafa, de uno de los dos.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Desde la miopía


Me voy a poner estupendo y hacer una crónica del que poco sabe de pintura, por no decir nada de nada, ilustrada por un trailer del absurdo.

Mujer en la ventana
Predominan los azules, con un soplo de aire marítimo rompiendo con la habitación cerrada en colores tristes, la mujer parece salida de una noche agradable que pensativa piensa en el pasado, sin cerrarse al futuro, en resumen un cuadro optimista que contrasta con el pesimismo del autor, subrayando el glúteo de la modelo, en una especie de mirada entre erotismo y frustración, con un insinuante pañuelo sobre el quicio de la misma.

Juan Antonio

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