lunes, 26 de abril de 2010

Atletico 3- Tenerife1


Tormentosa llegada al estadio (tarde), a escasamente 5 minutos del final de la primera parte cuando el resultado era 2-0.

Una grandiosa masa refulgente de brillos rojiblancos casi, casi completaba el aforo. Quién podía pensar al ver las calles cercanas al estadio tan solitarias, que allí dentro había tanta gente contemplando a los de siempre, hacer lo de siempre, esto es, corretear tras un balón. Llego a pensar que esto del fútbol es la “tontá” más grande que hay, pero… goza de algo, llamémosle misterio, o pasión, incluso aburrimiento vital, o hasta de triste vida de tanta gente que gracias a Él, de repente se siente importante, algo, alguien con voz que nadie oirá pero se expresa, se siente compensado por que otros hagan algo para él, para tantos ellos, tantos nosotros.

Pero esta “tontá” se torna importante, importantísima, generadora de tantos sentimientos, tantas inversiones, tantos beneficios. El fútbol es algo que se sale de la lógica, ahí debe de radicar su grandeza, siempre en el disparador del descontrol, en ese limbo de la razón en el que es tan fácil perderse y por eso tan necesitado de quien lo atempere, llámese un centrocampista, llámese un entrenador, llámese…

Hoy creo que era el día del niño, luego de captación a la droga, la atlética, donde estos tantos “micos”, tantos Mowglis, que diría Shere Khan (el tigre) de “El libro de la Selva”, que luego se convertirán en hombres y más tarde renovarán los abonos. Ese era el motivo de tal llenazo, y tuvieron suerte, porque esta vez “nos llevamos el gato al agua” pudiendo contemplar una victoria que merecía una afición que llevaba al templo sagrado de los rituales a sus “cachorros” los unos y, los otros, allí que estábamos, entregados y animosos como siempre.

Sin bocadillo y con un maravilloso día de primavera, llegando ya ganando 2-0, lo que para nosotros, recién llegaos, era, un comienzo sereno, como luego fue todo el partido, sin grandes sustos y con grandes ocasiones nuestras, sin disgustados aficionados broncos, todo esto resultó breve y satisfecho, muchos incluso pensarían que “esto es jauja”.

La sombra de Anfield sobrevolaba en la tarde como un reto en el que el destino nos tenía preparado algo. Ójala algo grande.


Rafa Rice.

1 comentario:

Juan Gazpacho dijo...

Hombre este era un partido para ir relajado y disfrutar y llegas tarde¡no tienes perdón!