lunes, 26 de abril de 2010

Atletico 1- Liverpool 0


Atletico 1 – Liverpool 0

Por qué hay partidos especiales como este de hoy y los equipos no se encargan de hacerlos todos especiales. Todos resultan de una entrega casi, casi igual por parte del aficionado ¿o no?

¡No!, este es especial, y lo sabíamos todos y como tal todos lo hemos afrontado. Era una importante semifinal europea que había merecido la fabricación de bufandas con la fecha y el contrincante marcados.

El acceso al estadio gozaba de un ambientazo descomunal con los cánticos en los lugares de encuentro que se extendían a la mínima, por eso desde el balcón donde la vista es grandiosa se empezaba a sentir el hormigueo de lo especial contagiado por el profundo murmullo que provoca la multitud, esos momentos se viven con una especie de ciega ilusión de intuir el que todo lo que vendrá pudiera sernos gozoso, donde no se repara en fracasos o decepciones, ¡qué demonios! Luego el cartel que nos dice lo que debemos hacer y cuando para formar el mosaico. Seremos cada uno un píxel más, que tras el cuadro muchos se descompondrán en montones de cachitos de papel volando en un feliz confeti, otros, apasionados de la aviación demostraran el ejercicio de planear en corrientes favorables de aires de puros y cigarrillos.

Un minuto de silencio impresionante me lleva a pensar que el tal Samaranch dejó un surco en los corazones de todo el mundo que allí estábamos.

Más tarde cuando apenas acabamos de cantar himnos y animosas melodías, estas se amplifican con un eco rotundo de voces en coro del gol delirante, de consumación de los deseos soñados. La cosa no podía especialmente pintar mejor. Luego el desarrollo nos demostró que se pudo hacer más, o mejor dicho, haber sacado mejor partido para lo que vendrá, pues, la cosa se fue como diluyendo en un control de los tiempos y el juego, sin peligro, sin sufrir, dominando a la fiera sin latigazos, con mesura, con buen hacer, con actuaciones bordadas con hilo de seda de la mayoría de los players.

Cuando lo permite el ánimo, pues, no hay algo que lo acogote, incluso hay tiempo para la risa, como esos que cantaban aquello de:

La lalalalala lala lala la la

La lalalalala lala tourres tourres

Fernando tourres guachu guachu gua.

Pues eso, parece que tenemos metido un dedo del pie en la final, no cantemos victoria ni nos pongamos la piel del oso antes de cazarlo, pero de momento disfrutemos de la posibilidad abierta, porque podemos y lo merecemos.

Rafa Rick

1 comentario:

Juan Gazpacho dijo...

La pena fue que no estuviera el niño Torres,hubiese sido su partido, por que pasión aparte tuvisteis mucha suerte, yo lo veo bastante negro ¡ojala me equivoque!
Suerte como nosotros que la vamos a necesitar