lunes, 30 de noviembre de 2009

Una luz en el tunel


Atlético 4- Español 0

Vale, llegado este día hora y lugar qué poco importa el público que viene a los estadios. Visto lo que vemos, vienen a parecer una especie de atrezzo gratis de plató, de extras, de sufrido público de programa de televisión que se tira horas y horas en las grabaciones y emisiones de los programas viniendo a resultar un relleno. La diferencia entre unos y otros (el los platós y el de los estadios) es, que a unos les pagan, poco y mal, y los otros, pagan y mucho. Lo común, nadie hace nada por ellos ni se tienen en cuenta, están para aplaudir cuando dicta el regidor, esa es su misión, rellenar, queda mucho más vistoso. Imaginemos una grada vacía, completamente vacía, (El Betis, como queja a la gestión de su presidente ha pretendido vaciarla los primeros 20 minutos del partido de esta jornada) donde se oirían claramente las broncas, insultos, quejas, ánimos, indicaciones, pitidos y todas esas cosas tan singulares del mundo futbolero, realmente quedaría feo. Por eso son (somos) tan necesarios.

En la dislocación del mundo y sus valores se le da la vuelta a lo importante y lo que tiene importancia. Uno, lo primero, sería lo real, lo puro, lo emotivo, el público que acude a un estadio que merece rigor y seriedad. Y lo otro, lo que realmente tiene importancia que es la cuota de pantalla o rating, vamos la cantidad de gente que lo ve en la tele, y en este enfrentamiento gana este segundo y ¡ala!, a dejarnos llevar por los intereses televisivos y los que vengan al campo a estas horas intempestivas y frioleras que los den…

El caso es que habiendo veces que según le vaya a uno lo parcial, las valora en su totalidad y el día de este partido Atlético-Español se dio por bueno, y eso que pintaba mal. Esta hora, este día, este frío, esta lluvia amenazante, esta posición en la tabla (en descenso) que alguna llamita se escapaba del infierno bajo nuestros culos y nos picaba, en fin... Aún así, allá que nos fuimos, veríamos a ver. Qué otra cosa se podía hacer el día del clásico Barca Madrid, en el que parecía que sólo existía una cosa en el mundo, pues lo nuestro, nosotros a lo nuestro. Y qué paso. Esto:

El Kun, el Kun, el KUN, KUN, KUN, KUN, KUN… nos vino a resolver un partido que pudiera representar la flagrante amenaza que nadie desea ¡y de qué manera la resolvía! Bravo, peleón, contundente, esforzándose, buscando nuevos aliados en avaricioso ímpetu que contagia y compromete, que obliga a los demás a sacar lo mejor de sí, porque su juego lo reclama. Entonces de una extraña conjugación de planetas surgió una especie de duetos dispuestos a regalar cual Cantoná regalaba a sus seguidores su bien hacer, las mejores pinceladas de juego, en forma de magistrales combinaciones, de tiralíneas que sobrepasaban contrarios, ahora pasmados, de remates, de goles, Reyes-Kun, Kun-Reyes, pero había otras, otras muchas que conformaban un partido que se veía claramente nos llevaría a la victoria. Y así fue, cuatro goles como cuatro soles, que nos iluminan nuevamente el sendero que nos sirve para salir del hoyo. Y así fue como salimos del Calderón, iluminados.

Sr. Rice de Uno de los Dos, desde Radio Lucientos, para Paelladegazpacho.

1 comentario:

juan dijo...

En primer lugar darla enhorabuana a los atleticos por el triumfo que me imagino os haria mas llevadera la gelida noche.
En cuanto al clasico es de lo mas normal que mueva a las masas incluida la de los que no son simpatizantes de ninguno de los dos equipos