jueves, 31 de marzo de 2011

Remenber

Corrían los 80`, juventud, y trabajo en precario (aunque bastante menos que en estos tiempos)…en un hospital y en una de mis primeras suplencias, como auxiliar sanitario, en el turno de noche.
Grandes y tediosos ratos en el control de enfermería, situaciones forzadas, choques generacionales, en definitiva noches interminables y así un día tras otro.

Hasta que un día llega el cambio de turno o lo que es lo mismo, cambio de noche….nuevas personas, jóvenes enfermeras llegadas de la costa levantina que venían a buscarse la vida….y claro a uno se le alegra la vista y el intelecto, los ratos muertos empezaron a ser ratos vivos,(….no, no es lo que te imaginas) ¡ay que ver que mala fama tiene la enfermeria!. Simplemente un radiocasett, y entre rato y rato intercambio de músicas y músicos, con el aparatejo a un volumen razonable (tampoco se trataba de molestar, éramos “profesionales”) pasábamos las noches entre enfermos y arpegios e intercambio de cromos…..y uno de esos cromos fue un blanco con voz de negro.

Juan Antonio, Uno de los dos


Tom Waits El centro del tren

2 comentarios:

Rafa, de uno de los dos dijo...

Que bonita evocación de quien se para, y mira para atrás, ve que tocó la gloria, aunque en su tiempo apenas se daba cuenta, estaba tan metido en su vorágine que los árboles no le dejaban.... Hoy, recuerda con un punto de nostalgía y sabe que tal vez, mas adelante le vuelva a pasar lo mismo.
Saludos emotivos

juan antonio dijo...

Así es Rafa de echo hace poco me vino otro flasback de otra experiencia (maravillosa) en la que ademas estas tú en el ajo.
Salud