viernes, 17 de septiembre de 2010








Aquí está, aquí l0 tenemos, LA COORDINADORA DAM EN DEFENSA DEL AMBIGÚ DE DIEGO MANRIQUE.



El mundo se derrumba, nuestros más firmes pilares ceden bajo presiones extrañas que nos vienen a tocar las pelotas. Nosotros ajenos, nos dedicábamos a disfrutar en lo posible y sabíamos quien nos lo facilitaba; su voz, su estilo, su peculiaridad, su (porqué no decirlo) soberbía, su originalidad, su genialidad, nos hacían a nosotros sentirnos igualmente dichosos al participar de sus propuestas, que unas veces nos descubría y otras nos confirmaba.



Buscando inultilmente por el díal, por sus franjas horarias, nos hacía temer un cambio más de ubicación, al que no tardaríamos en acostumbrarnos, incluso pudiera ser que nos viniera mejor. No acabábamos de encontrarlo y temíamos lo peor..., se sabe de su veteranía, de su prevalecer, de su condición díscolo. ¿qué le vamos a hacer?, ¿las razones? ¡ellos sabrán! supongo que unos dirán algo, y otros lo contrario, no nos interesa sino es para creerlas poner de nuestra parte, pero las consecuencias, ¡ay, las consecuencias! ¡nos quedamos sin el banquete! eso es lo terrible, el quedarnos hambrientos una vez más de la calidad fuera de convencionalismos, de las pistas, que nos llevaran a encontrar el quiz, de acostumbrarnos a vivir gozosos a pesar de los pesares.




Circulaba con el coche dirección al trabajo y encendí la radio, una música que reconocía sonaba ahora inundando el habitáculo. Pensé entonces en El Ambigú, parecía de su estilo, de esas que no se oyen en cualquier sitio, hay veces que me extraño yo mismo de eso, de las que mantienen el pulso prolongadamente, sin imposiciones horarias, de las que se van desarrollando con solos e improvisaciones, ocho-diez minutos de canción, ¿dónde sino?, creí haberlo encontrado. De reojo visioné el dial un una desinteresada pasada y no, efectivamente no era la radio, era un CD que tenía introducido desde hacía tiempo y caí en la cuenta cuál era. Más aún, añore el programa al intuir que la pérdida pudiera ser sentida, sabiendo ya su desaparición, pero igualmente me sentí regocijado de saber que esta excelencia musical tentas veces emitidas, al menos alguien había aprendido de ellas y, la suerte era, que había sido yo.



RfRc

1 comentario:

Anónimo dijo...

oye esto no puede ser uno de los programas mnás cojonudos de la radio me cago en todo.Ya que la radio española es una mierda perder este espacio es una crueldad:que buenos moimentos hemos pasado en el curro oyendo este pedazo de programa eh rafita:
rockero despistado