martes, 26 de octubre de 2010

Momentos del rodaje

¿Dónde está Leonor…? ¡Que venga…vamos a rodar…!

Todos los que nos encontrábamos allí buscábamos, retorciendo los cuellos, donde intuíamos que se pudiera encontrar.

Estaba en la caseta de cristal, improvisado camerino donde resguardarse del frío que se había desatado después de una relativa tarde cálida. Cuando ella se sintió avisada, con profesional decisión se dirigió al set de rodaje situado en la meta de la pista de Atletismo, justo en la escalera donde se colocan los jueces para realizar los cronometrajes. Evidentemente era de noche y todo el recinto se encontraba a la disposición de la producción de la película y se recurría a cualquier elemento que forma parte del paisaje propio del lugar como decorado. Arremolinados junto a ella deberíamos de ser cerca de treinta personas en medios círculos concéntricos directamente proporcional en la distancia al grado de intervención en las decisiones de la filmación. Los más cercanos, los que decidían y cuanto más lejanos a esos, los que obedecían.

Con un privilegio escandaloso de proximidad el director se mutaba en ojo escrutador, en cámara, en pantalla de los que serían luego espectadores; a través de él y por su influencia pasaba todo el fluir de la acción, era como si todo el montaje para esa representación se exhibiera en su honor y fuese el único en verlo aunque mentalmente ya tuviera la idea, él mismo era el guionista de la historia. No obstante, así no era, pues estaba aconsejado y orientado aunque fuese él y sólo él que decidía el proceder de la grabación.

Tras largos minutos de prueba, recitado y ensayo se empezaría el rodaje de la secuencia.

¡Motor!

Un eco repetía la palabra allá por donde se encontraba cualquiera de todos los que circulaban por el rodaje. -¡motor… motor…motor…! ¡todos a primera!, - Leonor entonces de despojaba del abrigo que la protegía del frío y se lo entregaba a la encargada de vestuario, que la acompañaba constantemente, la atusaba la camiseta estirando una leve arruga, a la vez que otra, encargada de maquillaje, la corregía con una brochita de polvos un punto de la cara y repintaba la sombra de ojos, para desaparecer corriendo del lugar. Una última revisión de todos preparaba el momento en que se pedía silencio. El mismo eco, lo solicitaba por todos lados.

¡Acción…!

Los actores se convertían entonces en el único centro de atención de todos, que casi con sobrecogedor silencio y quietud contemplábamos la toma de la secuencia, ese silencio que aporta una real puesta en situación, con el que se traspasa por una mágica puerta al mundo de la ficción por la interpretación de alguien. Casi nunca uno tiene a la calidad profesional interpretativa al alcance de la mano para poder darse cuenta de su nivel real, como el que teníamos delante nuestra, el que era realmente capaz de convencernos entonces.

La cámara seguía la acción como robándole al momento su realidad con una proximidad descarada que el silencio se encargaba de hacer desaparecer.

¡vale, cortad!

Una especie de relax que quita tensiones aparecía en todo el mundo que volvía a sus movimientos, trasiegos y trabajos en una coreografía perfectamente organizada en la que cada cual cumple con su papel. Los actores se abrazaban con un juego de complicidad. El primer día de rodaje después de ocho o nueve horas de permanencia en el set y, llegado a su fin por ese día, al menos para ella, tras la última toma válida, recibió un improvisado aplauso por parte de todos los presentes como agradeciéndola su participación, su esfuerzo, su profesionalidad, o será por habernos regalado por unos instantes su capacidad de actuación.

¡Vamos a rodar! ¡es buena…pero hacemos otra…!

Otra vez se repite el eco, el baile, el trasiego…Espectador ocasional de excepción en el que contemplar ese el mundillo provoca fascinación, es ese atractivo que despierta el cine, que todos conocemos y muy pocos desde dentro, el que nos resulta atrayente. La actuación, la técnica como medio para llegar al fin que es la película proyectada en las pantallas, el arte de construir una historia, contarla, que guste y emocione.

Una maravilla que tuvimos la suerte de vivir tan de cerca.

Rafa de uno de los dos.

A continuación una pequeñisima muestra de como se elabora, eso sí para evitar posibles problemas, el visionado esta limitado, quien quiera verlo mande un correo a: raguiramay@gmail.com

1 comentario:

Uno de los Dos dijo...

Que guapa es Leonor….y como canta (marlango) y el Silvestre ese tipo tan simpático que se hizo famoso por el personaje del Duque…..y tú con ese privilegio de ver un rodaje con ese despliegue de medios, que en tus pequeños videos echaras de menos
La primicia esta servida, habrá que ver la peli.