domingo, 29 de julio de 2012

Y sin IVA


Hacia tiempo que, no, coincidía con mi saxofonista callejero (me lo he adjudicado, es lo que hay). Ese que cuando voy a buscar al curro a mi señora ya esta en la puerta de la iglesia (gracias, Dios por hacer que existan iglesias, ¡es una coña!) para deleitar a los transeúntes,  y que yo me siento en un banco próximo para no ser visto (por vergüenza), pues tendría que dejar en el cestillo un dinero del que no dispongo y que se merece (ya me salio el materialismo).
Ese músico que con la dosis de aire medida y virtuosos dedos, te lleva al séptimo cielo. En un tiempo muerto que hace que la espera no sea  interminable, ese desapercibido artista y que por un pequeño óbolo (como poner precio al arte)  me hace los diez minutos mas recordados de todo el puto día.

A ese, del que yo disfruto y que él, de alguna manera intuye, que hay alguien al otro lado (pues algunas palabras hemos intercambiado) va por ti.

Charles Lloyd Sweet Georgia bright

5 comentarios:

Temujin dijo...

Nunca he sabido sentir el jazz, es una más de mis múltiples carencias...

Temujin dijo...

Un saludo..

Dr.Krapp dijo...

Nadie se acuerda de los músicos callejeros hasta que de repente un día desaparecen de su lugar acostumbrado y los echamos de menos. Gran músico Charles Lloyd al que siempre recordaré en su etapa sesentera con un jovencísimo Keith Jarrett.
Para el amigo Temujin: creo que la mejor forma de escuchar jazz consiste en seguirle la pista a la música, dejarse llevar por ella y olvidarse de los prejuicios previos.

María dijo...

Es curioso la de saxofonistas callejeros que andan tirados por ahí... no sé si es porque es el instrumento más melancólico que existe y por eso, quienes lo tocan caen en eso o es el saxo quienes les salva de su melancolía y por eso no pueden dejar de estar agarrados a él... una vez tuve uno en las mano, soplé y no salió nada de nada... siempre me ha encantado el saxo, pero desde ese día para mi los saxofonistas son magos... hacen nacer un sonido maravillosamente mágico, al que le imprimen la forma que les da la gana apretando llaves a velocidades increíbles, como si fuera la cosa más sencilla del mundo... yo también me sentaría en un rinconcito a alguien así... en el metro de Barcelona, la última vez que estuve, me encontré con uno dentro del metro y me pasé de parada por su culpa, luego nos hicimos amigos y me tocó el Asturias patria querida cuando me despedí de él...:-)



Un beso para tu amigo y otro grande para ti, JUAN

Juan Antonio. Uno de los Dos dijo...

Este Temu..doc, es que un político…y que se puede esperar de un político jejeje.
Se te quiere Temu

Es verdad Doc, cuando pasas por un sitio donde la rutina te despierta de la mediocridad, hay veces que echas en falta la rutina…y esto muy bien puede estar ligado al ARTISTA callejero, he subido a Charles Lloyd porque este tío podría estar en cualquier calle deleitándonos con sus sonidos GRANDE donde los haya.

Maria… que perdida de tiempo mas bien aprovechada, tú experiencia con el saxofonista ¿anda que no?