martes, 24 de julio de 2012

El Destripa canciones- Morir por las Ideas de Brassens


Morir por las ideas adaptación al español de Horacio Cervan
Morir por las ideas... es una idea brillante.
Yo casi me morí por no pensar así,
Cuando los que murieron, multitud agobiante
Aullando un estertor cayeron sobre mí.
Así que, al convencerme, con mi musa insolente
Abjuré del error llegando a proclamar
Con algún resquemor de reserva, quizá:
Morir por las ideas, bien... más adelante...
Muy bien... más adelante.

Juzgando que no hay peligro en demorarse,
Vamos al otro mundo sin prisa por llegar;
A qué apurar la marcha con riesgo de inmolarse
Por lemas que mañana de nada servirán?
Obsérvese que cosa amarga, lamentable
Rendir el alma a Dios para saber después
Que era una falsa ruta, que era una insensatez!
Morir por las ideas, bien... más adelante...
muy bien... más adelante.

Esos predicadores que invocan el martirio
Por otra parte, no se quieren ir de acá:
Morir por las ideas, es el fin y el principio
De la existencia que ellos no se privarán.
Yo he visto tantas veces que esta gente suplanta
Al buen Matusalén, por la longevidad
Que concluyo se deben decir en soledad:
Morir por las ideas, bien... más adelante...
Muy bien... más adelante.

De ideas que reclaman que otros se sacrifiquen
Sectas de todo pelo nos dan un carnaval
Por eso, las posibles nuevas víctimas dicen:
Morir por las ideas, muy bien, pero... por cuál?
Y, como todas ellas se parecen bastante,
Cuando las ve venir con su declamación
El sabio se convence delante del panteón:
Morir por las ideas, bien... más adelante...
Muy bien... más adelante.

Si sólo hicieran falta algunas hecatombes
Para que todo cambie y el mundo así arreglar!
Pero, por más que rueden las testas que se corten
El Paraíso en tierra no se presentará
Porque la edad de oro es remisa a instalarse
Los demonios sedientos siempre vienen por más
Y la muerte, la muerte, vuelve siempre a cobrar
Morir por las ideas, bien... más adelante...
Muy bien... más adelante.

Ustedes, promotores, apóstoles del odio
Mueran primero ustedes, los dejamos pasar
Y por favor, no impidan que vivamos nosotros
Es el único lujo que nos queremos dar
Porque al fin, la guadaña siempre está vigilante
Ella no necesita ninguna invitación
Ni una danza macabra por cada ejecución
Morir por las ideas, bien... más adelante...
Muy bien... más adelante.
Enlace del Video: en youtube
De la adaptación de esta letra de la canción de Brassens se puede decir tras conocer una traducción con una cierta literalidad, que ésta le aporta la gracia, sin perder significado, que le quita una traducción más ceñida al texto original y que además, al ser la primera en la que me fijé y con la que posteriormente me deleité, es la que he usado para realizar mi particular “destripado” Entiéndase que se hace con gusto, disfrute, sin obligación de ningún tipo y con una finalidad exclusivamente enriquecedora. Allá voy…
Está claro, morir por las ideas, siempre ha parecido, así, dicho a lo tremendo, algo grandioso, noble y valeroso. Bien visto aquí con la primera estrofa juega con la palabra idea (morir-idea, idea-brillante) lo que le aporta un punto paradójico y crear una especie de contradicción. Para a continuación seguir con esa paradoja pues si antes había dicho “morir por las ideas es algo grandioso”, pero ya que él no lo cree así (sus razones tendrá) que morir por las ideas sea algo brillante, estas razones más bien pudiera ser por miedo, cobardía, desconocimiento, falta de ideas, asuntos todos que le alejan de la nobleza del acto de morir por un ideal. Todo esto le hace disentir del dogma que se le viene encima agobiándole (con críticas, agravios, desprestigios, etc.) incluso por su propia conciencia que, efectivamente, sabe valorar la grandeza de haber entregado su vida a algo que se da por bueno y que le agobia dudar de ese valor.
El haber flaqueado de esa máxima por la “insolencia” de su propia inspiración o su conciencia y comprender su error, le lleva a replantearse la cuestión de una singular e ingeniosa manera –ahí radica parte del burla hacia el dogma- que es, aceptarlo como bueno pero dejarlo para otra ocasión.
Con esta decisión de la que resulta el estribillo de la canción, se nos presenta, a partir de aquí, un personaje contradictorio e irónico, que razona sus decisiones con prudencia, temor y convencimiento que nos hacen, incluso, dudad de lo absoluto de algo que se debe dar por bueno por ser el dogma. Surge entonces el individuo crítico-pensante, que no se deja llevar por los fanatismos al que las circunstancias le arrollan.
Por otro lado la canción pudiera tener una lectura como mordaz crítica a la indolencia de tantos que buscan excusas para no implicarse en acciones de lucha, ahí es donde subyace la contradicción, al presentarse una crítica de quien escurre el bulto, contra la justificación de escurrirlo.
No es todo lo que parece, que el dogma puede estar mal planteado al beneficiar a algunos exclusivamente y que mediante un ejercicio de ingenio y humor se nos presenta como se puede llegar a ser un librepensador. En la última estrofa donde dice:
“ustedes promotores, apóstoles del odio, mueran primero ustedes, les dejamos pasar, y, por favor, no impidan que vivamos nosotros es el único lujo que nos queremos dar…”
 sea tal vez, donde se acentúa la idea de librepensador (al parecer esos apóstoles empujan a otros a la muerte, luego, son por las ideas de otros por las que quieren que muramos) y contraponerlo por el gran ideal de morir por las ideas. Por otro lado con la lectura de la letra de la canción se puede extraer una postura pacifista la que rechaza las implicaciones bélicas (“mueran primero ustedes (…) no impidan que vivamos nosotros”) de quien llama a la lucha que es de ellos y que es muy fácil confundir –quieren meter en el saco- con la de los grandes valiosos y nobles ideales.
Una interesantísima, compleja e ingeniosa canción que sitúa al individuo libre frente a todo, es él entonces, como ciudadano libre, quien debe elegir lo conveniente en base a sus propios ideales y su interés personal.
Rafa Rice


3 comentarios:

Dr.Krapp dijo...

Para mi la explicación es sencilla. Brassens es anarquista a la manera volteriana y por tanto se acoge al carpet diem, lo que se vive se vive aquí y ahora, y no en un futuro prometedor donde todo se arreglará aunque en el presente lo pases putas. En eso concuerdan cristianismo y marxismo. Morir por las ideas es una solemne gilipollez cuando tu único patrimonio importante es tu propia vida. Yo pienso igual.

Juan Antonio. Uno de los Dos dijo...

No hay nada como grandes letras, para hacernos comer el tarro.
Según iba leyendo tu destripado, pues, en una primera lectura del tema…como que ni me he enterado de la profundidad de la interpretación que nos ha hecho.

Pero el hombre es un idealista de boquilla, todos matamos por cualquier causa por la que nos sintamos identificados…y a renglón seguido tiramos del refranero “de héroes esta el cementerio lleno”

Muchas veces pienso en esas macro-manifestaciones donde la multitud va como un solo hombre….que pasaría si nos dieran un arma.

María dijo...

Estoy de acuerdo con la manera en la que habéis interpretado este temazo, que por cierto, más que contradictorio ( aun que también:-) lo que es es muy lúcido... porque efectivamente suena increíblemente romático, altruista y generoso morir por las ideas en las que uno creo, pero ¿y si morimos por las ideas equivocadas? ¡¡no sería la mayor estupidez del mundo perder lo único valioso que tenemos por algo intangible e insensible!! y luego eso... ¿la de capitanes araña que nos rodea? nos animan a saltar por la borda y ellos se quedan en la quilla mientras.

¡¡Naaada!! mejor... muchísimo mejor ¡¡vivir para hacer realidad las buenas ideas!! lo de morir... pues eso, cuando no haya más remedio:-)



Un besito JUAN... ¡¡vaya trabajazo te has dado xD!! tú sí que eres un idealista:))