jueves, 5 de julio de 2012

Hablando de felicidad


Bueno, el caso es que Dr. Krapp me ha recordado un hilo que  surgió en una conversación de madrugada…
Un grupo de amigos tomábamos un cubata alegremente alrededor de una mesa en un ambiente festivo,  no obstante, nos encontrábamos en un pueblo cercano al nuestro que celebraba sus fiestas patronales. Como es menester y costumbre, los habitantes de la comarca suroeste de Madrid acudimos como bichitos a la luz cuando alguno de los pueblos cercanos se encuentran en fiestas, hoy nos tocaba a nosotros ir a este, como ellos vendrán  al nuestro cuando toque. La noche era cálida, los cubatas a tres cincuenta euros, la terraza del local cómoda. Este incipiente verano  que invita a salir y a compartir nos había reunido en una conversación en la que salió a relucir la felicidad.
Alguien dijo, o acaso fui yo mismo…:
-“la felicidad es la ausencia de dolor”, no es que lo diga yo, es una cita de Eduardo Punset, pero la comparto,  es como que cuando no sientes dolor, entendido como algo que nos incomoda y molesta, cuando uno se libera hacia estados de satisfacción y por tanto de felicidad.
Este tipo de frases con aparente efecto demoledor e incontestables puede que necesiten un poco más de reflexión, algo a lo que yo no le había dedicado su tiempo, ésta me pareció muy razonable y sensata. No fue sino la jodida (dicha con cariño) Isa, quien, como acostumbra, vino a demoler la demolición de la cita.
 Esta Isa. es alguien con capacidad especial para entender el mundo y sus circunstancias que nos deja perplejos de admiración ante su “sangre sabia”. En este caso ella venía a decir que no es tanto la ausencia de dolor el camino de la felicidad, sino precisamente la capacidad personal para no rendirse ante el dolor, puesto que el hecho de intentar eludir el dolor o el daño, nos bloqueaba,  retrotraía y conseguía convertirnos en seres miedosos, que no nos enfrentamos al riesgo y, que no era sino desde una actitud valiente que nos hiciera entregarnos, a pesar de encontrarnos con el daño,  donde encontraríamos  una  feliz plenitud que nos satisfaga. Puede que tenga razón, puede parecer una actitud suicida, puede que no hacerlo así nos convierta en seres especialmente cerebrales que nos hace medir las consecuencias en exceso y a la vez perder oportunidades; pero lo que sí parece claro es que es desde la pasión y corazón, donde se alcanza la verdadera emoción, causa de nuestro hondo sentir.
Como dijo el Rey, Sabina,” que no nos vendan amor sin espinas”.


Rafa, uno de los dos     
.Para Isa

6 comentarios:

Temujin dijo...

Yo, decididamente estoy con Isa, es la forma de afrontar las dificultades lo que nos convierte en hombres libres y es el miedo el que nos transforma en infelices...

Dr.Krapp dijo...

Gracias por la cita.
Entiendo que no resistirse al dolor consiste en aceptarlo. En considerarlo algo que forma parte del pack de la vida y como tal también es parte nuestra.
La filosofía oriental siempre ha insistido en que cuando no nos resistimos al dolor sufrimos menos daño.
Creo que la felicidad es un acto afirmativo que trasciende al dolor y supone la aceptación de la vida tal cual es.

Juan Antonio. Uno de los Dos dijo...

Pues yo estoy con Pumset. Cuando uno tiene dolores (físicos) como rutina, no es feliz del todo, hay una frase de un entrenador de fútbol que dice a sus pupilos, “no hay dolor” una sugestión muy aparente en el fragor de la batalla para que la psique reaccione.

En cuanto a la opinión metafísica que nos plantea Isa, diría que seria aplicada en ausencia de dolor (físico)
Y para acabar yo definiría la felicidad, como “una utopía posible alcanzar”

Feliz día.

Rafa. Uno de los dos dijo...

Sinceramente, me habéis dejado perplejo por vuestra calidad reflexiva.
gracias por vuestra aparición a todos

María dijo...

Pues yo creo que tienen razón los dos, PUNSET e ISA.

Creo que la felicidad, no es más que un estado mental, que algunos alcanzan aun con dolor, precisamente porque saben sobreponerse a él y trascenderlo, supongo que eso no es nada fácil, pero está claro que si no le echas corazón a la vida y ganas, muchísimas ganas jamás nos sentimos felices y creo de verdad que se puede, a pesar de los pesares que le toquen a cada uno.

A veces, sólo disfrutando de cosas pequeñitas, simplemente dejándote llevar encuentras más felicidad y llegas a sentirte más a gusto que cuando te dedicas a buscar la felicidad en cosas grandiosas y perfectas que casi nunca llegan, ni encuentras.


Por ejemplo a mi me ha hecho muy feliz leerte en casa de TEMU ahora mismo JOSE ANTONIO ¡¡ya ves qué tonta!! graaaaaaacias:-)


Otro beso muuy regrande para todos y muuuy feliz sábado.

Anónimo dijo...

Tambien alguien dijo:
El desperdicio de la vida está en el amor que no damos,
en las fuerzas que no usamos,
en la prudencia egoista que nada arrisga,
y que,
escapando del sufrimiemto,
perdemos tambien la felicidad.