martes, 20 de julio de 2010

Sombras

Sombras. (Evocación de Julio)

Alguna vez oí decir, o acaso lo imaginé, que los últimos rayos del sol otorgaban a quien los recibiese un especie de poderes fascinantes, eran fuente de salud, o comunicaban espiritualmente al hombre con la naturaleza en estados supremos de interrelación mutua, o casi mística, entre deidades paganas o seres supremos generadores de belleza.
Un despliegue luminoso provocador de nitidez en la luz e incertidumbre en la sombra, dominaba la escena, un grandioso grupo montañoso repleto de lomas enormes, ondeaban sobre la supuesta y oculta planicie como ondulan las olas en la mar, estas móviles, aquellas perennemente inmóviles, ¿o no? El rotar del planeta provoca contrastes de luz y con ello de vida, la que ahora oscila para acá, en la tarde para allá, en el constante vaivén gira la vida, gira la luz, gira la sombra, cambia la línea que lo define. Ahora ésta relampaguea, incidiendo sobre las tantas adonde alcanza el ángulo de la luz solar por un lado; al otro, sombras nebulosas que se hunden y caen camino de la negrura. Siempre vence la luz que se toma un respiro, a poco, cediendo su importancia en beneficio del reposo oscuro que invita al descanso, ¡tiempo habrá de un nuevo despertar!
Todo es grandioso, lo que pasa, lo que está pasando y lo que ves que está aquí, allí, alrededor. Al oeste el astro rey dispara destellos como brochazos de luz, al este arboleda, por otro lado cercana lejanía, y en otro lejana cercanía de una llanura matizada de colorines variopintos con los que disfrutar de la armonía sinfónica, arriba espumosas condensaciones, abajo, el soporte. Nada puede haber mejor, nada lo supera como nada es superable pues esto ni lo otro están para competir y llevarse el premio, la comparación existe sólo en el sentir de quien lo eleva a la razón, igualmente que sus virtudes que traspasan tocando la fibra, la sensible, descubriendo la belleza por la belleza, sencilla, natural.
Esos últimos rayos convierten tu estado en un privilegio del que te ata casi por abducción que te embelesa, cautivo en una pleitesía con la que convivirás para siempre.

Rafa Rice. De uno de los dos.

1 comentario:

juan antonio dijo...

La abstracción de la puesta de sol en un lugar montañoso e intrincado las sombras observada por ti , es un ejercicio de paciencia que recompensa en un espectáculo que suele pasar desapercibido por la generalidad de las personas con poca sensibilidad. Enhorabuena leyendo el post efectivamente la etiqueta no puede ser mas acertadas