miércoles, 20 de abril de 2011

...Una vida tan bella como cien televisores apagados

Corrían años pasados y alguien (mi juanan.) nos descubrió a este "pedazo" de genio, a lo mejor entonces no apreciamos su verdadero valor o como vino de crianza el tiempo lo ha cubierto con la pátina de importancia. Esta canción de enorme lucidez a la que uno no alcanzaba fácilmente aunque comprendiera su significado, trasmite una gran tristeza resignada, opresiva y casi depresiva. Quizás sirva hoy para saber valorar en su justa medida los logros personales de cada cual. La vida fluye, nosotros con ella y debemos adaptarnos, comprendernos, querernos,  luchar contra lo indeseable y porqué no, buscar la belleza en lo cotidiano, aunque a veces se semeje a la canción.
Rafa

Vio secarse el sudor de sus sábanas
y apagarse poco a poco su candil.
Planeó una huida despacio, lentamente
para una noche, por ejemplo en abril.

Ahorcaría su corbata y dejaría colgado
su horario en la pared.
Y esa tela de araña que se metió en su frente
le dejaría, posiblemente, de doler.

Tenía ganas de luchar... yo que sé,
de hacerse una remuda en el alma cualquier sábado
y emprender una vida tan bella como cien
televisores apagados.

Ella tenía un libro abierto entre las manos
y la mirada prendida entre dos páginas.
El reloj daba la hora por costumbre
y no pasaba nada, nunca nada.

"Ya sé, mujer, nos preocupan los niños
el colegio, los plazos, la casa en el campo"
y se hundía en el sillón, sintiéndose vencido
como letras de cambio.

[Planeó]




El caso es que una cosa no quita la otra y perfectamente encajan la anterior con la siguiente:


Hoy que te amo, mujer, amiga y compañera,
vamos a creer que nuestras manos crecen,
que tenemos mil dedos o diez mil, y que todos
son como antorchas que a la noche amanecen.
Hoy que te amo, voy a incendiar el aire
con la risa y el beso de tu voz y la mía.
Voy a aventurar lo que de bueno tenga
con tu contacto de piel amanecida.
Hoy que te amo, dejaré de ser
la libertad una palabra escrita en la pared.
Hoy que te amo, al mundo, tú y nosotros
baila en corro una danza solidaria
y se buscan las manos y nuestro amor de golpe
como una lluvia fértil se derrama.
Estaba yo, ¿te acuerdas?, cantándote estas cosas
junto a la puerta del Museo del Prado.
Un hombre se acercaba, muy amable nos dijo:
"Está prohibido que estén aquí sentados."
Hoy que te amo, dejará de ser
la libertad una palabra escrita en la pared...

2 comentarios:

juan antonio dijo...

¿Es curioso? Hoy y mismamente hoy, e influenciado por Acetrera y por su ultimo post…se me vino a la memoria hacer un post, sobre este personaje, y titularlo como otra sección de otra amiga bloguera…(disco rayado…) y va y vienes tú con este sentido homenaje, donde perfectamente explicas en la entradilla lo que en un momento dado no le encontrábamos cierta sintonía, y eso es lo que hace grande a genios como el que nos ocupa, el gran “profeta” en el sentido positivo de la palabra.
Post redondo, amigo

Rafa, de uno de los dos dijo...

Ahora que lo dices tal vez se trate de un pensamiento inducido acetrero