sábado, 18 de diciembre de 2010

Revolver, El Punto, Revolver


A veces uno no sabe porque tiene en el subconsciente ciertos recuerdos que de te llegan a la memoria. A mi me pasa con un tipo como Carlos Goñi
Yo lo descubrí un poco por casualidad (como debe de ser todas las cosas que te acompañan luego en el devenir de tú vida), la casualidad…no lo descubrí en una radio que seria lo mas lógico, donde el músico, mas se hace oír.


A las seis de la tarde el menda que os habla salía a merendar de su trabajo, o lo que es lo mismo a su media hora de asueto, podría haber llevado la tartera al curro pero para mi comer en mi rato de recreo en el trabajo ¡como que no! necesito salir y desintoxicarme con otro ambiente.

Uno de esos días que buscaba por los alrededores del trabajo, me encontré por azar con un bar de copas que en esos momentos, estaban haciendo el trabajo de preparación para cuando llegase la noche, oí música dentro del garito y empuje la puerta (casi con el convencimiento de que me echarían) pues no eran horas, allí estaba una mujer peleando con las neveras intentando llenarlas…..-esta abierto,- si pasa,- quería tomar algo, -bien tú dirás, pedí mi copa y al rato me marche…..unos días después volví, y la rutina del bar seguía siendo la misma, y la mía pues igual, tomaba, pagaba, y adiós….pero algo tenia el bar y su dueña que seguí yendo un día si y otro también….mas tarde me di cuenta que era su música, tranquila….-¿me puedes decir que es lo que suena?,-Revolver, me dijo,- que bien suena, comente, - si a mi me encanta, lo pongo a estas horas que no suele venir nadie, -bueno nadie, nadie, yo pienso venir todos los días…y así fue como yo conocí a este valenciano, y a una maravillosa camarera.

La complicidad por los dos compartidas, duro días y años, yo llegaba a tomar mi copa y siempre me hacia la hora feliz…es decir pagar una y tomar dos. El día que faltaba, siempre al día siguiente, mi “camarera” me decía ¡ayer no viniste!, y eso me “ponía”, pues sabia que ella me echaba de menos…si ya se que podría ser por que estaba acompañada.

Llego un día que tuve que cambiar de curro, y con ello mi hora feliz, no volví por el garito, no le dije ¡adiós! Pero creo que siempre nos acordaremos, el uno del otro, por eso muchos años después, me encuentro con lo ultimo de Revolver, y quiero dedicar este tema a todo aquel que un día, vivió o vivirá, en complicidad historias que dejaran huella.
Juan Antonio

4 comentarios:

Rafa. Uno de los dos dijo...

Si Señor, ahora lo entiendo. A mí el Goñi no es que me guste, tiene cosas, me parece demasiado pose, como forzado, y ahora que lo digo, pienso que seguramente haya pocos que como él, tengan esa visión del rock tan prolongada en el tiempo, lo que me lleva a pensar que probablemente sea verdad su pose, que se lo crea, pero vamos a mi no me convence.
Pero esto no importa, tu te has expresado, tu sentir, tu vivencia, y es cuanto menos curiosa y me parece muy bien que hayas establecido un vínculo entre la musica, el garito, la camarera, tu trabajo, tu hora libre, tu lo que quieras...
Ole tus cojones, ¡viva revolver!
Saludos, nos vemos mañana en el club del gourmert

El rey lagarto dijo...

Preciosa historia J.A. Me he visto reflejado en ella en alguna ocasión.

Me pregunto porque coño no te despediste de ella? Me has fallado jajaja

Uno de los Dos dijo...

Rafa..si el músico hubiese sido otro la historia hubiera terminado, antes de comenzar.

Rey.. Buena observación, quizás porque ella me siga recordando (vanidoso que es uno) a las 6 de la tarde...en su bar y con nuestro Revolver...

RBC dijo...

Bonita historia de complicidad, recordar es volver a vivir.
He escuchado a Revolver cuando estuve por España, acá no ha llegado su música....lamentablemente. Tiene letras muy sugerentes.

cariñoss
RBC