lunes, 8 de noviembre de 2010

Miguel Ríos Forever


No sé porqué nos toco entrar por la puerta de atrás, y por allí andaban gente importante aunque no eran cualquiera; Almudena Grandes, Luis García Montero, Benjamín Prado, Gaspar Llamazares, no son cualquiera, casi se diría que forman parte de los pesos pesados de la vanguardia intelectual de izquierdas de este País, daba igual, la puerta estaba cerrada para todos, pero se conservaba un resquicio. La más pequeña estaba abierta, y se producía una discusión airada por entre los que tenían en la entrada el acceso por la puerta de Fuente del Berro, y alguien con chaleco fosforito encargado de vigilar esa puerta, algunos expectantes pensábamos que podrían ceder y dejarnos entrar por allí, no obstante, aquello era mucho discutir…

Efectivamente, alguien abrió unas puertas más y se produjo la avalancha de los que allí nos encontrábamos, los Almudena, Benjamines, Llamazares, etc, incluidos; de repente nos vimos todos dentro, con la entrada intacta, buscando la localización, mientras el del chaleco fosforito aplaudía nuestra hazaña con sorna, ¡vale, vale, un aplauso ¡plas plas! por haberlo conseguido!

Era tarde y el concierto estaba a punto de iniciarse, me dio tiempo de llegar al sitio correcto para casi inmediatamente encontrarme con la gente con los que iba, que habían decidido entrar por la puerta alternativa y, que antes me había asustado por la cola y los registros (yo llevaba mi pequeña cámara de vídeo, y no sabía si me la dejarían pasar)

Entonces… las luces se apagaron, otras se encendieron y comenzó…

Uno se encontraba entre una suerte de gozos que nos vinieron a dar satisfacción, todo el mundo era próximo, amable y encantador. La música…

Hay ratos que la música nos penetra provocando en su tránsito una descarga de emoción, ha punzado el hipotálamo de lo sensible, a la mente le urge una respuesta corporal, lagrimas, congoja, escalofríos, bailes, movimientos convulsos y algo va, algo se eleva entre tanta alma palpitante divirtiéndose.

¡Miguel Ríos forever!

Thanks, Nino y Llanos por habernos convencido de ir.

Rafa, uno de los dos.

Me pregunto a que obedece eso de “Dios los cría y ellos se juntan”

5 comentarios:

El rey lagarto dijo...

Veo que lo disfrutasteis... Creo que no fuisteis los únicos.

Miguel Forever.

juan antonio dijo...

Que buen reportaje con un sonido bastante bueno y eso que el palacio tiene una regular acústica, ¿que pintaba Amaral? en este evento.
Enhorabuena y Migue por siempre

rafa, de uno... dijo...

Sinceramente el concierto fue bunísimo, se veía a alguien que dominaba los tiempos y las tablas con seguridad y confianza. y si además se tiene a un público entregado...
En cuanto a los invitados, vale, todos estuvieron bien, incluso Amaral, que colaboró en el disco homenaje a Miguel Ríos con el mismo tema que en el concierto. José ignacio Lapido de(091, Rosendo, que se salió y al que Miguel cedió cantando junto a él, la única canción que no es de su repertorio, "Maneras de Vivir".
Quise poner el vídeo, para que viera el Rey Lagarto (de el que leí su crónica, y que me despertó más ganas todavía de ir) u otros, si era parecido.
Juan Antonio, la acústica del palacio de los deportes , es buenísima, no tiene nada que ver con el antiguo; muy cómodo; temperatura inmejorable; SIN HUMO, lejos de aquellas zorreras de antaño. Estos tiempos asépticos que corren...
Saludos para todos

Anónimo dijo...

Ya veo que picastes y fuisteis a ver a mikel river jajaj.bueno yo nunca iria a verlo pero le considero un buen profesional aunque nunca ha sido santo de mi devoción.Lo que debe dar bajón en un concierto es que salga Amaral Y ana belen.Yo saldría corriendo jajaja saludos.
coli rockero despiostado

UNICORNIO dijo...

Con la entrada guardada desde principios de siglo...y esperando impaciente EL CONCIERTO... fue todo un éxito, eché de menos algunos temas como Banzai,El Parque...y hubiese quitado " yo solo soy un hombre", pero en fin tiene tantísimo repertorio que es imposible estar en gusto de todos... Pero fue una entrega total... esperamos que no sea su despedida... pues Miguel tiene mucha marcha que dar aún...

Un abrazo