martes, 2 de junio de 2015

Sobre el porno y otras lides

Sobre el porno y otras lides
Ha sido a raíz del programa carnecruda en su episodio numero sesenta y tantos, (que todos menos uno he escuchado en su integridad), en el cual se tocaba el tema  del porno por lo que me he decido a hablar sobre el asunto.
Pareciese como que para ser o sentirse liberal, moderno o tolerante, progresista o libertario todo aquel que se preciase debiera de hablar al respecto, en este caso al tratarse de un programa de radio, en el cual a pesar de como he dicho antes, todos he oído, lo he hecho sin embargo a través de los podcats  y no he logrado saber si se pudiese sintonizar en una radio convencional, pues bien,para tratar el tema había que llevar a alguien que bien lo supiese, pero no cualquier guarrilla, guarrón, o putón verbenero, sino alguien más chic, como por ejemplo una licenciada de bellas artes, con aspiraciones literarias y poéticas y emprendedora, tanto como para crear una productora de películas porno con tan solo 23 años se eligió entonces, a la sin par Amarna Miller (Amarna por no sé qué del arte o dinastía egipcia y Miller por Arthur, Arthur Miller) nombre artístico con el que se bautizó a sí misma la susodicha. La tal productora, según nos cuenta ella misma fue creada con pretensiones artísticas por apreciar en la normalidad del mundo de la pornografía la existencia de un vacío más allá de la steadycam  (estabilizador) y las posturas clásicas, sobre todo las que ocultan la cara del actor masculino, que no su instrumento que suele mostrarse morcillona o en todo su esplendor, en fin, más allá de todo esto, que en realidad no es más que hacer porno igual.
Tras la escucha paciente de su verborrea locuaz, acelerada, de quien parece que tiene tanto por decir, acudo a un canal cualquiera de porno gratis por internet, de esos que había denostado como solo lo hacen aquellos a los que este tipo de cosas se le presentan como un problema para sus negocios privados, y lo hago en busca de esa supuesta diferencia mediada su ejecución o su propia persona y comprobar cuáles serían sus aportaciones a la causa de la pornografía con calidad, bien…
Durante la conversación o entrevista radiofónica, Amarna mostraba como una ingenuidad del tipo sorpresa  por los artilugios técnicos propios de un estudio de radio o la dedicación con la que se la entrevistaba, Ella por su parte se dedicaba a dar algo así como lecciones de tolerancia desde un conocimiento profundo del universo del porno siendo esto último lo que básicamente me indujo a pensar al respecto el asunto del porno ya que esas diferencias del delicado tema me parecieron interesantes.
Tengo que reconocer que el porno me excita, aunque lo odie porque en sí lo veo sucio y perverso, insano, lo que es una contradicción que no justifico más que por tratarse de algo relativo a la intimidad y ya sabemos que con la intimidad hacemos lo que queremos, poco más o menos que con el sexo convencional quedándose en la privacidad de cada cual. Todo aquello que sea sacarlo de esos cauces y convertir el asunto en algo público, comercial y exhibicionista, no hace más que  reafirmar mis convicciones de su nefasto existir.
 Creo que porno solo se puede entender desde dos posiciones claras, que no son ni el misionero, ni el perrito, como son la de aquellos que lo producen y la de quienes lo consumen, moviéndose además en un ámbito extremadamente peculiar.
Se suele acusar al consumista pornográfico de hipócrita al respecto la moralidad social con la que suele tratarse y su moralidad íntima con la que parece chocar, algo así como los puteros bienpensantes; en ese sentido, los productores generadores de porno alardean de encontrarse liberados de ese tabú y parecen quedar por encima del más liberal de los tolerantes de cualquier actividad humana que generase algo de polémica, actuando con normalidad sobre lo anormal como es la esencia del porno, subversiva.
En realidad además y a pesar de que se diga lo contrario en la pornografía se degrada directamente a la mujer, considerándola un simple objeto, penetrable pon cualquier resquicio de piel, alcanzando a  través del sexo la humillación y  el desprecio. Sí, ya sabemos que se trata de algo pactado y tolerado, incluso pagado, ¡Faltaría más! pero que eso sea así no quiere decir que lo que en realidad se muestre, es lo dicho.
Entiendo que aquellos que han sido capaces de traspasar la línea, por gruesa que esta sea que separa ambos mundos, esta se hará unas veces por inconsciencia, otras por vicio, otras, las más,  por dinero que compra voluntades  convirtiendo en perversión lo que nos quieren vender como algo normal que merece la pena, siendo tan solo una simple utilidad de un momento.
Farsa, fingimiento y vileza, en contraposición de lo que debería ser un acto sexual sano, deseo, emoción y verdad.
Efectivamente al entrar en ese canal porno e introducir su nombre en el buscador aparecen varios videos de nuestra amiga, pinchando sobre uno que parecía moverse en la heterosexualidad (para qué ir más allá), se puede comprobar, como se la come, como se la meten y como se lo traga, en fin, nada nuevo.
Antonio Elcántaro, alter ego moralista de RfCs

Pd. Se confiesa masoquista y  feminista bisexual, ¡toma ya!

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