lunes, 10 de septiembre de 2012

El niño del pijama de rayas


CUANTAS  veces me dijeron que me leyera el libro. Es corto, demasiado corto por lo que tendría una fácil y breve lectura. Que si es bueno, que si sorprendente, pero lo iba dejando para otra ocasión que no acababa por llegar. Hoy emiten por la televisión la película basada en el libro, hay tiempo y disposición, voy a verla a pesar de saber que ya no lo leeré.
Todo parece fluir bajo los preceptos del cine actual. Buena presentación visual y argumental de la trama, buenos decorados, vestuario, escenografía, color. Hoy día sería imposible una película que se saliera de esos cánones, bajaría demasiado en calidad y las apuestas económicas no lo permitirían, la producción invierte lo suficiente para tener que garantizar un mínimo de beneficio, bajo otros parámetros de producción la película estaría en otros circuitos, lo que nos viene a decir que estando donde está, es donde se ha previsto que esté, vamos que tiene lo que se merece. Esto último perteneciendo al terreno de las frases hechas, no deja de tener su importancia, dado que no podemos esperar sorpresas extra comerciales.
A pesar de todo, las actuaciones, y supongo que por tanto, la dirección de actores es deliciosa. Un protagonista masculino con un parecido físico extremo a Fernando Fernán Gómez en su juventud, convence. Una femenina que atraviesa un proceso de transformación de su personaje en su convencimiento con la causa nazi, debido a su desconocimiento de la misma, convence. El resto del reparto conforma la trama con sobriedad y buen hacer, convencen., y por último, el niño.
El niño convence y completa la pantalla a la perfección lo que nos dice que la elección de casting ha sido la ideal, pero algo más. Lógicamente al ceñirse al guión por el que debe de regirse una interpretación entramos al terreno de la narración expresada en forma humana, con sus gestos y diálogos, por el cual, la parte que no le toca al actor sino que se lo dicta un texto, se adapta en su conjunto de manera poco menos que perfecta para alcanzar estados de empatía y comprensión con el personaje que nos arrastra con fluidez por su argumento. Pero es que hablamos de un niño y esto, en teoría complicaría las cosas, pero no, de una manera sencilla y casi desveladora nos introducimos en el sentir infantil con sus contradicciones con la realidad que le ha tocado vivir, que su mirada infantil, no comprende en su verdadera dimensión. El, al contrario que el otro niño, el judío, ha vivido en una burbuja, que le separaba del horror, no sería justo hacérselo ver, como tampoco sería de justicia que lo sufran otros, pero el nazismo qué sabe de justicia.
Un mundo incompatible con un mínimo de sentido del valor por la vida humana, sufre, como no podía ser de otra manera, pues en este horror nadie sale indemne, sufre digo, en sus propias carnes sus propios horrores, algo que ocurriría más pronto que tarde, puesto que lo terrible aunque forme parte convencida de uno mismo, no se lleva bien con la indiferencia incluso con un deber mal entendido, acaba haciendo mella, lo terrible siempre duele, afecta, causa daño que rebota en el causante, solo desde la más absoluta estupidez es posible salir indemne ante el horror que pasa delante de tus narices.
Rafael Cuevas

6 comentarios:

Juan Antonio. Uno de los Dos dijo...

Yo tampoco leí el libro, entre otras cosas por aquello de huir un poco de los bestselers.

Pero un día cayo la peli en mis manos (estaba claro que de alguna manera me tenía que enterar de la historia) y la verdad es que me dejo impactado, nunca pude imaginarme la historia que el autor nos cuenta…y mira que se han contado historia del nazismo, que junto a la Lista de Shiler son dos historias de las que te dejan huella.

Si señor, una historia para recapacitar (perdón por lo de bestselers, y Shiler)

Temujin dijo...

Gran libro y gran película...

Dr.Krapp dijo...

la vi la semana pasada, supongo que en la misma cadena donde suelen repitir las película una y otra vez. Huí del libro en su momento porque tiendo a huir de los best-sellers, huí también de ir al cine a verla porque me imaginaba una especie de "La vida es bella" mezclada con "La lista de Schindler" y aunque en parte es eso, tiene cierta dignidad.
Las interpretaciones infantiles se confeccionan reduciendo diálogos y focalizándolo todo en la fotogenia. Los niños "cinematográficos" suelen ser más expresivos con la mirada que con las palabras.

Rafa. Uno de los dos dijo...

Comparto igualmente vuestra actitud con los superventas a pesar de que hay veces que efectivamente, uno cae irremediablemente en ellos; igualmente creo que es cierto la expresividad infantil.
Saludos

María dijo...

Yo que no tengo aprensión por casi nada ( entre los best seller hay dignísimas obras y además ¿qué es el Quijote?:-) por cierto que no lo he leído jajaja

En fin, que en su día leí el libro, vi la película y como todos vosotros salí maravillada de ojos y de alma...


Quien pudiera conservar la mirada de los niños, eternamente.


Un beso.

Anónimo dijo...

Que tonterias tenies, contra los best seller,no son mas que libros que gustan a mucha gente por que son buenos, y ademas no solo los leemos los "bestseleros" tambien los leen, mucha gente que lee de todo, no creo que sea muy intelegente rechazar un libro por ser best sellez. Aunque tengo que reconocer que en este caso me gusto más la la pelicula que el libro.
Os aconsejo que os leias, El Tiempo entre costuras y Dime quien soy. dos best sellez de pelicula.