sábado, 5 de enero de 2013

Mar de nubes



I
Ayer morí y hoy resucito
Cuando a finales de diciembre
me salió del alma un grito
Contemplando el infinito…
un Horizonte cubierto
“mar” de nubes  por debajo
Me dejaron boquiabierto.
II
Bien mereció el trabajo,
de fatigosa ascensión
para tener la visión,
de lo que queda debajo
III
No imaginé otro accidente
natural de más agrado
cuando al subir la pendiente
contemple tan asombrado
el mar de nubes a los pies,
donde yo, un sol radiante,
brillaba la niebla pues;
por debajo, no obstante
está vuelto del revés
confusa luz que atraviesa
ese vapor que se arrastra
invasivo de tristeza
que pegado con fiereza
nos parece tan nefasta
Quién imaginara entonces
que tan cerca lo tenía
salir de lo que te mata
para llegar a la vida.
rafa cuevas

8 comentarios:

Temujin dijo...

Quién imaginara entonces
que tan cerca lo tenía
salir de lo que te mata
para llegar a la vida.

Me quedo con estos versos...

Rafael C. dijo...

Gracias Temujín por tu comentario, con esos versos se cierra el poema que comenzó con el primero.
salud

Juan Antonio. Uno de los Dos dijo...

Amo los mundos sutiles,
Ingravidos y gentiles
Como pompas de jabón

Y sin dudas tù los has captados, ¿Por qué a esto lo llaman accidentes?

Gemma dijo...

Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.

Es verdad que la niebla sorprende las perspectivas igual que el mago y su truco.

Un beso.

Dr.Krapp dijo...

Soy algo perito en nieblas. Un día sí y otro no, la niebla juega al escondite por estas veredas sin respetar la sucesión lógica de las estaciones: primavera, invierno, otoño y verano. Uno al final acaba de comprender su mudo lenguaje y descubrir que su mayor ansia es inmovilizar los instantes. Hacer permanente lo que nació para ocupar un espacio y un tiempo. Por eso la niebla está siempre condenada al fracaso y acaba rompiéndose después de su inútil esfuerzo.

Rafael C. dijo...

Es cierto Dr. K. condenada al fracaso tras su esfuerzo de aterrar y confundir a algunos, por eso mismo también el contemplarla a los pies por encima de su intento de dominación e influjo coloca al espectador en una posición de privilegio que lo flipas.

Rafael C. dijo...

Un concepto de accidente vendría a ser casi sinónimo de acontecimiento que aparece de manera inusual y sorprendente en el caso meteorológico o climatológico visto bajo la desastrosa perspectiva humana por su fragilidad ante estos sucesos.

María dijo...

Yo nací en una tierra de nieblas permanentes, no sé si es por eso que te comprendo muy bien. Salir de ellas y verlas desde arriba es una sensación indescriptible, casi como tu dices una resurrección...

¿Nunca has caminado con los dedos por encima de una nube? a mi me encantaba hacerlo de pequeña, subía a un monte, veía la nube pegada al suelo abajo y el sol a mi lado y pegaba brincos sobre ella con los dedos, le había ganado la batalla... la pena es pensar lo blanco y difuso que se ve todo en medio de ella.


Besos, más besos.