jueves, 7 de noviembre de 2013

Descuiden

Vale sí, confieso que he pecado, y que con mi culpa arrastro toda la carga de responsabilidad, pero eso sí, que no se me lleven las manos a la cabeza los que se escandalizan ante tremebundos hechos, llamándonos locos, suicidas, irresponsables, más que idiotas inconscientes; pero no, yo no soy ningún suicida, que se juega la vida, como quien dice por nada.
Circulaba por el día en su bici, un ciudadano, proveniente de su casa rumbo a trabajar, de repente y por sorpresa un agente uniformado, me ordeno que detuviera mi vehículo a un lado.
Yo llevaba mis escandalosos auriculares puestos, son grandes, negros y llamativos, pero eso sí, no de esos carísimos, sino de 15 o 20 euros, a pesar de eso se escucha la música de maravilla.
-Disculpe, ¿sabe que está prohibido circular con los auriculares puestos?- me dice, el
Sr. guardia desde su motocicleta, a través de la apertura de su casco y lo hace en un tono conciliador, o al menos yo lo interpreto algo así, como informativo.
Acababa de realizar el gesto de apartármelos de las orejas para poder oír lo que decía y ante la sorpresa de su revelación no se me ocurre otra cosa que decir:
-Pero, ¿por aquí también? -y lo hago señalando el carril bici Madrid Rio  por el que en ese momento estaba circulando a una lentísima velocidad.
-Si, por aquí también…, las bicicletas como cualquier vehículo, deben de cumplir la normativa de circulación.
-No, si ya sé que hay ahora una polémica sobre el tema- le respondo, -pero es que no sé si esto es un vehículo como otros- concluyo. Instante en el que me doy cuenta que he metido la pata y que es absurdo intentar razonar en esos momentos temas de esa enjundia.
-Pues efectivamente como vehículo que es, se debe de regir por la normativa y no se puede circular con auriculares, ya que le distrae de la circulación, en esta vía, y en todas.
Con cara de sorpresa y siempre violentado en tales circunstancias le muestro el gesto de sorpresa de boca cerrada estirando la cara intentando contraer los labios y abriendo los ojos excesivamente cuando le digo:
-¿y por el campo, o un camino…?
-Por cualquier vía caballero, está prohibido circular con auriculares y le advierto que puede ser motivo de sanción- Me espeta de repente, aunque con tono, ya digo, informativo.
-Bueno, gracias, lo tendré en cuenta, no lo sabía- ante lo cual, como conforme por la obligatoriedad del deber cumplido se despide.
-Adios, buenas tardes.
-Adios.
Y se aleja de mí por ese camino dirección al Estadio Calderón. Yo por mi parte, me dispongo a seguir con el pedaleo, con los auriculares sobre el cuello, no es sino cuando llevaba diez o veinte pedaladas, o sea, cinco metros, cuando miro para atrás por ver dónde ha ido a parar el motorista que no alcanzo ya a visualizar, nos hemos perdido de vista por nuestras direcciones  opuestas y me vuelvo a poner los auriculares.
Es entonces cuando surgen las consideraciones. En primer lugar pasé de un estado placentero a rumiar el desaguisado como si esa especie de barro por la que se patina cuando alguien o algo que te molesta, se tratara.
Vaya-pensaba para mí- pues sí que estamos buenos, lo que me faltaba, con lo que disfruto yo con mi musiquita cuando realizo estos recorridos, ¡qué rabia!
Esa misma mañana había leído algo absolutamente revelador y curiosamente coincidente con el caso, aunque esto mío, es evidente, de mucha menor importancia. Parece ser que el Sr. Javier Cercas, escritor a la postre, había publicado un artículo en El País, en el cual entre otras cosas venía a decir que el derecho a decidir y su consulta (el tema de Cataluña) era algo imposible por ilegal ya que la legislación vigente (la constitución) lo prohibía y como ejemplo decía que era como si alguien se negara a pagar impuestos, es imposible, no tendría derecho a hacer tal cosa; todo el mundo está obligado por ley a hacerlo, cuando es menester; vamos, que como ciudadanos nos debemos a la legislación. Algo que efectivamente no parece que sea demasiado extraño. Pues bien, El Sr. Vicent Navarro le cuestionaba su razonamiento con un argumento demoledor y… ¡ojo lo que voy a decir! pues se trata de algo revolucionario o cuanto menos, subversivo. Decía Navarro que cualquier ciudadano tiene derecho a no cumplir la ley, que otra cosa es que se enfrente a una sanción y lo haga con responsabilidad, que la DESOBEDIENCIA CIVIL forma parte de una actitud seria y responsable y que sin ella, por ejemplo, los negros de EEUU, no habrían avanzado en la lucha de ciertos derechos de los que su mayor promotor, Luther King, es hoy celebrado, cuando lo que hizo fue desobedecer y llamar a la desobediencia de esa ley que se supone habría que cumplir.

Bueno, está claro que salvando las distancias de buen entendedor el parecido está claro. Cuando el Sr. guardia me decía que con auriculares uno se abstrae, yo digo, que sí, que es precisamente lo que quiero, abstraerme. Pero cuando estos defensores de mi vida, pretenden llevarme de la mano por el buen camino, yo les digo que, muy bien, que yo sabré como defenderme en la selva y que no quiero morir con los auriculares puestos, bien que ya me cuido para que eso no pase, acaso será otro el que venga a llevarme pa’l hoyo, y que descuiden, que no seré yo quien se ponga delante. Que pocos, espacios de libertad van quedando y que no se puede legislar todo y obedecer como corderos. Que me olviden.

Rafael Cuevas

3 comentarios:

Temujin dijo...

Justificando la sanción y la extorsión, la intromisión es tremenda en la vida de los particulares, quieren legislarlo todo y trafico es una buena fuente de negocio...

Juan Antonio H. dijo...

Me parece loable tu postura ante la desobediencia, y te conmino a que sigas escuchando música en bici. Pero el guardia ya ha hecho su trabajo. Ahora cada vez que te pongas el casco seguramente te vendrá a la cabeza la charla del poli…me paso a mi en algo parecido, sigo haciéndolo pero me acuerdo de la charla que me dieron.

Seguramente en otros casos haya hecho efecto y obedezcan a pies juntillas, es un paso

María dijo...

Entiendo tus argumentos y hasta tus ganas de hacer un corte de mangas a ciertas normativas y quienes las imponen, pero en asuntos seguridad del tráfico me pregunto si tenemos derecho a olvidar que una infracción nuestra no es solo que nos cueste la vida a nosotros, sino que podemos quitársela a otros ¿y si te cruzas en medio de la carretera ensimismado por la música y provocas que otro vehículo por esquivarte a ti se la pegue? Mmmm no sé, ver un asunto desde todos los ángulos posibles a veces me lleva a ser un poco corderito... quizá sea eso, lo siento.


Un besito y ten cuidado ¿vale?