miércoles, 12 de junio de 2013

Colorin, colorado

Hubo un tiempo, que creía que los cuentos eran maravillosos ya que al final todos comían perdices, sobre todo los de príncipes y principesas.
Luego con los tiempos cuando ya el pensamiento (maldito pensamiento) uno va descubriendo que las buenas intenciones no eran tales.
En este país parecía que mis sueños y mis buenos deseos podían llevarse a la realidad del cuento. Un jugador de balonmano sin sangre azul iba a convertirse en príncipe, el pueblo feliz lo celebraba. Pero en el cuento no nos decían que había uno señores que hacían respetar las leyes (que putada) así que le ley me ha hecho despertar de mi cuento, ahora van a ser juzgados el príncipe y la bruja junto al conseguidor.
Esperando que el cuento acabe con buen final, con un final que no este escrito de antemano.

Mientras tanto yo también aspiro a ser príncipe, y en ello estoy, ya voy ensayando la letra que Albert Pla ha escrito para aquellos ilusos que como yo creen aún en los reyes magos.

12 comentarios:

Dr.Krapp dijo...

Mucha suerte, por poco que hagas mejorarás el nivel medio de las opciones que ya han funcionado.

Temujin dijo...

Es verdad no existen principes azules. Algunos nunca los pedimos, posiblemente porque esperabamos serlo nosotros, incluso nos pusimos una armadura...

Rafael C. dijo...

Me parece a mi que lo que debiera ser el final, en este caso sin perdices, se va a alargar ya cansimente, vamos que todavía hay cuento para rato.

María dijo...

Ya sabes que yo soy de los tuyos JUAN, ilusa, ilusa y boba consciente, esto último, solo a veces:-) aun más, yo sigo creyendo y disfrutando de los cuentos, tanto o más de este Pla que cuanto más lo escucho y veo, más me gusta, qué tío, qué bueno es jajaja.. como tu música y letras... graaciaas.

Un beso graande y... colirín colorado, esta semana se ha terminado.

Muy feliz finde.

Gemma dijo...

Pero qué necesidad tenían? es que no me lo explico.. y tú por qué necesitas creer en princesas y en reyes magos? hay que ver lo que nos marca la infancia...tendrá razón Albert Espinosa cuando dice que somos los traumas de la infancia, en este caso, de la infanta que no ha crecido :D

Cura sana, cura sana...besos de rana :D

Gemma dijo...

Mira puede ser que la explicación sea esa, si pasa algo papá lo resolverá...esto salía en algún cuento ilustrado de la infancia?

RECOMENZAR dijo...

me ha encantado tu blog
me quedo a leerte

Carlos Galeon dijo...

Creo que sería sano desde una perspectiva pedagógica y psicológica, empezar a dejar ya los cuentos de príncipes y princesas, cambiando los personajes por otros adaptados a los tiempos que nos toca vivir, y en los que las monarquías son algo ya simbólico y en algún país, obsoleto, molesto, anacrónico, familia de delincuentes, e incluso su legalidad, bastante dudosa. Creo que no es necesario que diga el país, si bien los hay en oriente a patadas.
Un abrazo.

Juan Antonio H. dijo...

Amigos. Si algún día llego a los mas altas cotas del estado, por el simple echo de ser o estar casado con alguien que tenga sangre azul.
Os prometo y juro ante Dios, Ala o Buda, perdón si me dejo algún ídolo de masas en el camino al que admiréis.
Repito, os prometo, que formareis parte de mis asesores del amor, política, sociedad etc. o lo que vayamos improvisando….seguro que con estos mimbres, el cuento se hará realidad jejeje
Besos a los sapos en la mejilla, y amor a las ranas

Gemma dijo...

Te quiero, Bogavanti!!! tú si que eres un sapo genial.

:***********

Juan Antonio H. dijo...

Gemma.. creo intuir por donde vas, yo también t`estimo

Gemma dijo...

No sé lo que intuyes. Yo te lo dije por tus buenos sentimientos, por lo que te lleva a prometernos un trabajo tan digno, aunque, ahora que me doy cuenta...ummm, no has hablado de si cotizaremos o no en la seguridad social...dato a tener en cuenta teniendo en cuenta los cuentos que te inspiran :P

Besos.