martes, 9 de abril de 2013

Crimen y Castigo


He leído Crimen y Castigo; tengo que reconocer que me ha costado un tanto completarlo. Incluso lo dejé, lo volví a retomar, lo volví a dejar y por fin sabiendo que me encontraba con algo grande entre las manos, muy grande, me empeñe en su lectura hasta concluirlo.
Uno se pregunta… ¿pero esto qué es? ¿Acaso la lectura no debe ser deleite? ¿Porqué padecer empeñándose en leer algo en lo que nos estamos volcando con un gran esfuerzo? Bueno, tengo que confesar que soy de natural perezoso, no acostumbro a lecturas prolongadas y que mis gozos literarios suelen venir a trompicones, generalmente lanzados por algún especial empuje, como algún libro entretenido y placentero. Bueno, vale…bien… Pero… ¿Qué ha pasado? ¿Qué tiene de especial este? ¿Qué quiero contar?


Quisiera contar algo grande, el haber vivido la bestial historia de un arrepentimiento, contada con pelos y señales, la impresionante descripción de las emociones traídas con una sutileza de detalles y profusión de enfoques, de desarrollo de procesos vitales, de remordimientos, de complejas vueltas de tuercas a pensamientos que afectan a nuestro héroe que lo van carcomiendo; para cometerlo, para sufrirlo. En el fondo no deja de ser una novela con gran carga de psicología y moralidad, (¿cuál no la es?) en el sentido de la ética y los principios. Puede llegar a sorprender algún planteamiento que nos parece muy actual incluso sin superar, pero de lo más curioso es, la postura del narrador omnisciente de la trama, en la que no juzga los hechos variados, pedofilia, prostitución, asesinato, miserias, injusticias, etc., simplemente los muestra, los cuenta, la interpretación, el juicio moral, lo deja en manos del lector, al que se le exige inevitablemente planteárselo constantemente. En realidad es como la vida misma en sí, las cosas pasan por delante de nuestras narices sin la definición moral, somos nosotros quienes la valoramos. Esto que parece una pequeña tontería tiene una gran importancia a día de hoy, en el sentido de que últimamente parece que nos lo tienen que dar todo masticado, esto es, pensado y juzgado, para no provocar equívocos en nadie, es el curarse en salud, que luego no se pueda reclamar. Por eso mismo, tal vez por la genialidad, tal vez por el estilo decimonónico la novela es extraña y requiere un gran esfuerzo comprensor  Eso sí, la gratificación viene dada por la satisfacción por sentirse tratado inteligente, de esa manera sutil de quien ofrece algo para el que sepa realmente disfrutarlo, interpretarlo, el que tiene la capacidad de igual que el propio autor de sorprenderse ante la magnificencia del lujo de detalles con que se ilustra la obra. ¿Cómo es posible (si no se es un genio) tener esa capacidad de observación e interpretación del sentir humano? ¿Cómo es posible transmitirlo al lenguaje escrito de tal manera que provoque en el lector un fluido torrente de comprensión que le resulte divertido por entretenido, por placentero, por gustoso, por asombroso? ¿Cómo es posible que te toque el alma?
Rafael Cuevas

5 comentarios:

Juan Antonio H. dijo...

No se?? no me llevo muy bien con los rusos, aunque reconozco que la novela es de obligada lectura. Y si ya dices que te es placentera y gustosa, no me la voy a perder, creo que también existe la película, que tampoco he visto, excusas al parecer no hay, jeje
Gracias por la recomendación

Gemma dijo...

Todo esfuerzo tiene su recompensa y muchas veces ésta se acompaña de gratitud. Comparto muchas de las reflexiones que has dejado sobre cómo con la narrativa de un suceso, de una historia, nos lleva a sentirla y a descubrir un montón de pensamientos o sensaciones dormidas o que de repente brotan, nacen, con el interés que nos suscita la propia descriptiva del autor. Lo tendré en cuenta cuando vaya por la Central.

Besos.

María dijo...

Ya tenemos la primavera a nuestra vista, a mí me encanta esta época de luz y de color, y de renacer de las flores.

Mil gracias por tu aportación con tus micros en la entrada del relato conjunto de mi blog, muy agradecida, Juan Antonio, ya publiqué la entrada correspondiente al texto completo.

Un beso.

Dr.Krapp dijo...

Yo lo leí con veintitantos y recuerdo que tuve una sensación muy semejante a lo que has descrito .Es una obra que me marcó mucho. Cuando la acabé sentí que salía de un mundo asfixiante pero enriquecedor.

María dijo...

Maaadre mía, de menudo coloso hablas, RAFA y lo sé porque también yo me peleé/ disfruté y sufrí con él.

Hubo una época hace bastante por cierto, seguramente ahora sería incapaz que me dio por zamparme monstruos literarios de estos, como un reto para medirte a ver si eres o no capaz, uno de ellos fue justamente crimen y castigo... la novela psicológica ( creo que es eso sobre todo) más compleja y difícil de seguir que he leído... no te digo más que recuerdo hacer esquemas jajaja con ella y con su hermana que a mi me resultó más fácil aunque puede ser que porque ya la pillé entrenada, los hermanos Karamazov en ambas tienes la misma sensación te vuelves psicólogo de la mente de los personajes, escudriñas todo absolutamente toodo lo que se les pasa por la cabeza... ves definirse perfiles psicológicos tan magistralmente construídos por Dostoyevski que parece que vives dentro de ellos, eso es lo más característico que recuerdo de estas novelas su minuciosidad con las mentes de los personajes lo que las hacen tan geniales como farragosas, a veces incluso claustrofóbicas... lo dicho, enhorabuena, no sabes lo bien que entiendo tu sensación... casi como una maratón mental... llegar a la meta es algo tan satisfactorio, como liberador.

Hoy sería imposible para mi leer algo así...termino los días demasiado agotada para subirme a esos caballos jajaja.. de hecho, por eso sé que el Quijote jamás lo leeré.. si entonces con ganas no pude, hoy es imposible... este ruso en mi, ganó a Cervantes:-)



Muchos besos enhorabuena y feliz finde.