viernes, 14 de marzo de 2014

Qué desagradable

Vengo de estar con una persona de derechas y esto es algo desagradable.
Efectivamente, es desagradable, puesto que cuando permanezco junto a alguien así, yo, que soy una persona, creo,  bastante demócrata, y se establece un mínimo de diálogo, me obligo a mantener un respeto para las diferentes visiones que no son la mía, como no podía ser de otra manera. Por lo menos en su presencia ya que evidentemente me reservo la opinión y hasta discusión de las diferencias para otras ocasiones, como es esta misma, en la que vierto mis ideas al respecto y no con él o ella, lo que no sé es si la parte, digamos, contraria a la mía, le ocurre lo mismo.
Si algo me ha dado la experiencia en la vida es que por mucho que se hable o se quiera discutir con alguien de lo que sea, es evidente que uno defiende su idea al respecto y que con la exposición de esa defensa se intenta de alguna manera imponer esta visión como la correcta o la oportuna, incluso la obligada, pues bien, jamás se convencerá a nadie de que está equivocado. Lo que me lleva a pensar de la imperfección de lo absoluto, que no es más que el convencimiento personal que se tiene de las cosas y para lo cual cada uno nos hemos creado, todo un sistema a nuestro gusto de pensamiento para mantenerlo, para sustentarlo. En ese sistema no hay cabida para lo que nos desagrada, no hay la misma vara de medir, lo que nos incomoda se desprecia o infravalora, se da valor a lo que creemos nos reafirma en lo nuestro de acuerdo a nuestro aprendizaje;  se premia a lo que nos identifica con el grupo, se aparta o no se tiene en cuenta de la misma manera, lo que nos desequilibra los cimientos que se tenderá a olvidarlo. Es muy difícil interiorizar y hacerlo nuestro lo que nos supone una restructuración del pensamiento respecto a cualquier idea o concepto  que nos lo propongan exteriormente y más si ya lo hemos identificado como contrario. Por todo esto queda claro que es complicado y desagradable tener que soportar y aceptar lo contrario a nuestras opiniones y más, mucho más, cuando vienen de alguien que con las suyas atenta contra la de las propias en el fondo, incluso coartando su libertad, pero también es verdad que debiéramos al menos hacer saber que por ese camino de pensamiento  se llega a ofender a quien no piensa igual y que complicada es la tarea sin ofensas o agravios iracundos.




Lo siento, es así, tendré que respetar, puesto que no me voy a pelear o atacar físicamente a nadie que me está prohibiendo el ejercicio de mi libertad en base a su moralidad, ¡y mira que jode! puede que esto sea el mal que nos asola.
Presencio en televisión a un tertuliano declaradamente de derechas decir que los inmigrantes que entren en melilla “que se vayan a casa de los progres” como si la ideología que él defiende estuviera liberada del compromiso civilizado de solidaridad, humanidad o justicia social, todavía casi con los muertos calientes tras la tragedia del Tarajal en Melilla; sinceramente me siento atacado y tengo que soportar su improperio, puesto que yo me siento progresista. ¿Cómo es posible que quince personas mueran delante, en presencia de otras tantas que podrían haberlos salvado?
O si como es el caso, estas personas de derechas tienen esa faltona manera de decir, por ejemplo, con los inmigrantes, eso de: “que porqué los hemos dejado entrar aquí” y se quedan tan panchos, siendo como son cristianos en general, hartos de oír en sus rituales y rezos eso de la “otra mejilla” etcétera, yo, ateo convencido que lo escucho debo de callarme avergonzado; o ese trato que suelen dar a los homosexuales tan homófobo  y discriminatorio y como la tendencia es “orgulloso de ser de derechas” se escucha alegremente por doquier, y como uno es tolerante y demócrata debe callar y respetar, pero ¿es respeto el suyo? O cuando se posicionan contra el aborto de manera faltona despotricando a quienes lo defienden y queriendo imponer autoritariamente la manera de actuar, que debe de ser la que ellos dicen…

Por todo esto y mucho más, queda claro que es difícil hablar con alguien de la tendencia derechista ideológica y salir indemne del intento. ¡Qué desagradable!

5 comentarios:

Gemma dijo...

Son en mi opinión compañías poco fructíferas tanto las que se privan de hablar como las que hablan sólo para escucharse a sí mismas. Puede que yo peque de ambas y puede que si alguien no me lo dice no me dé cuenta de ello.

Entiendo que esto que expones obedece a la necesidad de ser consecuente con tu naturaleza demócrata, entiendo que puede tratarse como dices de una cuestión de respeto hacia las ideas que no necesitan de entrada, una crítica abierta, y más cuando en una conversación se puede herir terceras sensibilidades, oyentes que no operan hablando, pero creo que esto que apuntar es presuponer y que desde luego nadie ofende si no tiene ánimo expreso de ofender. Este Qué desagradable! puede doler, faltaría más no? me dirás...y sí, Rafa, faltaría más que encima no te pudieras desahogar porque para que lo digas es que te ha tenido que resultar muy desagradable...resumiendo, que a mí me jode mucho que alguien a quien escucho no me diga exactamente lo que piensa, me duela o no me duela lo que me dispare, y puede que aquí justamente es donde empiece mi error primordial, centrar mi empecinamiento y mi obcecación en llegar al fondo de las conversaciones de lo que piensan o pienso, yo creo que no busco convencer cuando hago esto (y no es que este a la defensiva es que tu post invita a la autocrítica) yo lo que busco creo es que cuestionen mi verdad absoluta y me gusta poder llegar al punto de decir, en esto Rafa tienes razón, ahora lo veo o lo entiendo porque tus argumentos me han parecido reflexivos y entiendo que hay otra perspectiva (que debería suponerla está claro, pero quiero entenderla y para entenderla nada como hablar con sinceridad sin tapujos sin miedo a ofender porque repito no se ofende sin intención)....pero ocurre muchas veces que no tengo oportunidad de llegar a este punto porque alguien calla por respeto por prudencia o por "ofensa" cuestionable... o porque alguien repite, repite y repite lo mismo mil veces y puede ser este alguien de derechas, de izquierdas... puede ser feminista o machista católico convencido o ateo sin más adejetivos, en definitiva radicales en un tema todos ellos, y claro no hay espacio posible para avanzar, es dar mil vueltas a su círculo hasta que dices: para un momento, escucha, escucha la conversación,escucha lo que dices escucha tus limitaciones ya que no quieres escuchar las mías... a dónde vamos? porque supongo que quieres dejar de dar vueltas como un tiovivo habiendo espacio y universo para algo más...yo a veces me reafirmo y cuando lo hago no lo hago para aislarme que ahí van los radicales, o para seguir dando vueltas sobre mi eje argumentativo, lo hago también cuando creo que hay un nivel de sinceridad y confianza porque necesito que me digan que hay otra verdad aparte de la mía, necesito ver que no hay absolutismos, intento hablar pero no siempre se llega no siempre quien te escucha o te habla te quiere, te quiere bien como a un amigo, o te apetece escucharlo porque también cabe la posibilidad de que no lo soportes, de que una persona te resulte insoportable...nada Rafa, que sin ánimo de ofender se puede hablar de todo con sumo respeto, y en caso de cometer agravio por falta de sensibilidad o exceso de pasión verbal, creo que el oyente debe poseer el don de la palabra siempre para expresar este Qué desagradable! faltaría más pero no lo has dicho con la intención de ser desagradable no? :DD un demócrata no tiene derecho a ser desagradable? tiene la obligación de estar callado por respeto? un progresista ha de consumir en sus fueros internos el progreso? cómo se llega al progresismo partiendo del silencio?

Prefieres un silencio un respeto ... sí eso lo he entendido y voy a respetarlo a pesar de todo lo que te he dicho, respeto el silencio. De hecho a veces me encanta...



Un saludo.

Juan Antonio H. dijo...

Voy a ser simplista. Ejem. si a uno de los dos no les gusta el fútbol, difícilmente puedan dialogar, y esto es lo que le pasa a esta derecha (muy al contrario de la europea) que no les gusta el fútbol (perdón la democracia) les aburre el contrario. No me extraña que llegues a la misma conclusión de aburrimiento para con ellos. No se puede convencer a un forofo que su equipo tiene fallos, pues su equipo es el mejor “manque pierda”.
Muy acertado en lo de Melilla, aunque ahora haya echo matizaciones ¿quizás porque Europa se haya significado…? el que es de rosario diario tendrá que aumentar la dosis si no quiere ir al infierno

Temujin dijo...

Se que hay gente cerrada de derechas, pero también en la izquierda, si escuchásemos más todos a lo mejor no estábamos tan lejos..

Dr.Krapp dijo...

Creo que todos llevamos a un tipo de derechas y a un tipo de izquierdas dentro. Algo parecido a esos dibujos animados en que el protagonista se ve acosado por el ángel de su conciencia y por el diablo. Llámale escrúpulos, llámale moral, llámale ética, siempre hay un momento en la vida en que uno se despoja de los escrúpulos por el propio interés y entonces quizá sale ese hombre de derechas que se permite el lijo de olvidarse de los derechos de los demás en consecución de unos objetivos. Ojo, tampoco olvidemos que hay mucha gente de izquierdas que ignora que es de derechas y en algún caso hasta sucede lo contrario.

Rafael C. dijo...

Estoy de acuerdo con todos los comentarios y agradecido por el esfuerzo de entendimiento del mio propio.
Creo que JuanAntonio da la clave al comentario de Gemma, no se puede convencer a un forofo, de eso estoy convencido y no porque sea forofo, sino porque entiendo que él no está dispuesto al diálogo. ¡De ahí mi silencio! Creo que este es un gran problema, no nos decimos las cosas, digamos que a la cara, y menos como dice Gemma, si no nos mueve algún afecto hacia el oponente ideológico, reconozco que sería lo ideal. Estoy harto de ver que se evitan decir las cosas a personas cercanas cuando se tratan asuntos delicados, o al menos hay que tener mucho "tacto" si se hace, tanto, que se deja para otro momento más oportuno que nunca llega.
Entiendo como dice Temujin que debiéramos escucharnos más unos a otros, sería otro ideal maravilloso, pero en realidad la vida esté hecha como dice el Dr. K. de personas casi en esencia contradictorias. Lo que si pienso en conciencia es que hay un grupo amplio de personas de lo que se entiende de derechas que no están dispuestas para nada ni de escucharme a mí, un mindundi, ni de variar un ápice su convencimiento. Tal vez de eso me defiendo.
Gracias a todos